Opinión

El impacto económico de la epidemia de coronavirus en China

El impacto del coronavirus será limitado

En el último día del año pasado, las autoridades sanitarias chinas alertaron a la Organización Mundial de la Salud de varios casos de neumonía en la ciudad de Wuhan, de origen desconocido. Para el día 5 de enero, ya se había descartado que fuera una recurrencia del virus que en 2002-2003 originó el denominado síndrome respiratorio agudo y grave (SARS, por sus siglas en inglés) y que causó 770 muertos en todo el mundo. Dos días más tarde ya se había identificado el virus. Se trata de un coronavirus, de la misma familia que el SARS, pero también del resfriado común. El día 7 se produjo el primer fallecimiento, y desde entonces el número de contagios y muertes no ha hecho más que aumentar hasta alcanzar el día 27 más 4.500 personas infectadas en China y 106 muertes. Fuera de China se han detectado unos 50 casos, la mayor parte en Asia. En Europa hasta el momento sólo se han confirmado casos en Francia, tres y uno en Alemania.

La expansión de la enfermedad ha terminado contagiando a los mercados financieros. El lunes se produjo una fuerte caída de las bolsas mundiales, que aún no se ha recuperado plenamente. Simultáneamente, en los mercados de materia primas también se observó una importante caída de los precios, especialmente en el petróleo que paso de cotizar por encima de los 68 dólares por barril a principios de año, a intercambiarse por menos de 59 dólares el lunes 27. Aunque desde el lunes, las cotizaciones se han recuperado en parte, cabe preguntarse si está justificado este fuerte cambio de los precios como consecuencia de la epidemia.

Las autoridades chinas han reaccionado mejor que en la crisis sanitaria de 2003

Para contestar a esta pregunta la mejor referencia que tenemos es el impacto económico que tuvo la epidemia del SARS del invierno de 2002-2003. Debemos tener en cuenta que las situaciones no son plenamente comparables. En primer lugar, porque durante la crisis sanitaria de 2003 las autoridades chinas reaccionaron más lentamente que en la crisis actual, lo que aumentó la tasa de contagio y el número de fallecidos. En segundo lugar, porque el virus que causó el SARS era mucho más agresivo con tasas de mortalidad del 9% (el triple que la epidemia actual) lo que desató el pánico en muchas partes de Asia. Y, en tercer lugar, China es mucho más importante y está más integrada en la economía mundial que hace dieciocho años. Los dos primeros factores reducen el impacto económico de la epidemia, mientras que el tercero la amplifica.

En 2003 el impacto estimado de la crisis del SARS fue de entre 30.000 y 60.000 millones de dólares en la economía mundial (entre 3 y 6 millones de dólares por caso). Los sectores más afectados fueron los del transporte de viajeros, turismo, y actividades culturales y ocio. La industria manufacturera y el transporte de mercancías recibieron un impacto menor. Se estima que China dejó de crecer un 1% de su PIB como consecuencia de la epidemia y el Sudeste asiático un 0,5%. La demanda de combustible para aviación se estancó a nivel mundial, mientras en los años anteriores crecía por encima del 20%. En los mercados financieros, el impacto inicial de la epidemia barrió 40.000 millones de dólares de valor en unos pocos días.

Salvo que aumenten los contagios y los fallecidos, el efecto sobre el PIB será muy limitado

Pero lo cierto es que todos estos efectos fueron de muy corta duración. El crecimiento económico de China se recuperó rápidamente, y creció por encima del 10% en los cinco años posteriores a crisis sanitaria. De igual forma el impacto e los mercados financieros fue de corta duración, y las cotizaciones se vieron mucho más afectadas por la crisis de la burbuja tecnológica que tuvo lugar en 2002 que por la epidemia viral.

Nada nos debe hacer pensar que esta vez vaya a ser diferente. El turismo a Asia e intra asiático se ha visto afectado de forma importante, así por ejemplo el turismo chino a Japón se ha reducido en un 30% respecto a las cifras de esta época el año pasado. También se ha reducido el tráfico aéreo de personas en el continente asiático. Pero el comercio de mercancías ha seguido su cauce, sustituyendo muchas veces el canal de venta directa por compras online. El impacto en el sector financiero está siendo limitado y el petróleo ha recuperado dos dólares después de alcanzar su mínimo el lunes.

Salvo que se produzca un salto cualitativo en el número de contagios y de fallecimientos, lo más probable es que los efectos desaparezcan pronto y el impacto sobre el PIB de China sea tan solo de unas décimas de PIB. En este sentido debemos recordar que una disminución del PIB de China en un punto reduce el crecimiento de Asia en cuatro décimas, el del mundo en dos y el de Europa y Estados Unidos en una. Con una epidemia más controlada y menos agresiva que la de 2003, lo normal es que desde el punto de vista económico este episodio no pase de un susto. Confiemos que sea así.

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