Opinión

Verde que te quiero verde

La rentabilidad de las inversiones verdes es similar a la de otro tipo de vehículos de ahorro

Los mercados financieros han vivido en los últimos años una creciente demanda por parte de los inversores para poner la etiqueta verde, sostenible y socialmente responsable a los productos financieros. Así, hemos visto cómo han crecido de forma exponencial la emisión de bonos verdes, las inversiones socialmente responsables, las financiaciones dirigidas a la mejora del medio ambiente, la financiación dirigida a las energías renovables, etc.

Christine Lagarde lleva apenas un mes en su flamante nuevo cargo de presidenta del BCE. Su antecesor, Mario Draghi, no le ha dejado mucho margen de maniobra en materia de política económica en un entorno con tipos en mínimos históricos y con el anuncio, poco antes de marcharse, de que el BCE va a retomar la compra de activos, señal por cierto de que en Europa las cosas no van todo lo bien que nos gustaría.

Draghi no ha dejado demasiado margen de maniobra a su sucesora al frente del BCE

Pues bien, la señora Lagarde ha conseguido llamar la atención de forma inesperada anunciando que el BCE también quiere contribuir a la lucha contra el cambio climático. La contribución del BCE parecer que vendría por dar prioridad en la compra de activos a aquellos que se puedan considerar "verdes".

Poco han tardado en escucharse las críticas a la propuesta de la ex presidenta del FMI. Unos ven el discurso como una forma de hacer ruido en un puesto que tiene las manos atadas de momento debido al poco margen que deja la herencia Draghi. Otras voces recuerdan que deben ser los políticos los que tomen decisiones en materia de lucha contra el cambio climático. Además, no sería tarea fácil incluir criterios verdes en la compra de activos por parte del BCE ya que el organismo debe mantener la "neutralidad del mercado", lo que dificulta la compra de bonos verdes. Aunque la mayoría de los emisores recurren a una certificadora, lo cierto es que a fecha de hoy ello no es obligatorio.

Todo apunta a que la economía en Europa no va tan bien como algunos creen

A esto hay que añadir el debate de la rentabilidad para el inversor. Siempre se sostenía que el inversor estaba dispuesto a aceptar que los bonos verdes ofrecieran algo menos de retorno debido a la finalidad "verde" de la inversión, pero en la práctica se ha demostrado que no existe apenas diferencia en términos de rentabilidad entre un bono verde y uno no verde.

El mensaje de Lagarde, que llega en plena efervescencia del COP25 y de la "Gretamanía", parece algo oportunista. Pudiera parecer, que a pesar de que su antecesor Draghi le ha dejado poco margen para salir en las portadas, ella no está dispuesta a perder protagonismo. Ya lo dijo en su presentación como presidenta del BCE: "tengo mi propio estilo. Voy a ser yo misma y seguramente seré diferente".

Pero su oportunismo hace pensar, que, como ya decía Groucho Marx, lo importante es que hablen de uno, aunque sea mal… ¿qué será lo próximo que anuncie? Hagan sus apuestas.

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