
Tener un garaje o un trastero es una auténtica bendición para las personas que tienen poco espacio de almacenaje en casa y para aquellos a los que les cuesta desprenderse de ropa vieja y recuerdos. Pero al mismo tiempo pueden convertirse en un dolor de cabeza si se van guardando objetos en ellos sin control. Y es que poco a poco se acumulan cosas hasta que quedan en el olvido durante años.
Por eso es habitual que al revisar un trastero aparezcan artículos valiosos, ya sea en términos económicos o sentimentales. Lo que es menos habitual es tener durante más de tres décadas un coche entre cuatro paredes y apenas prestarle atención. Más aún teniendo en cuenta que el mundo está lleno de coleccionistas que sueñan con encontrar una cápsula del tiempo sobre ruedas.
Una reliquia de 76 años
Conservar en perfecto estado un coche de hace casi 80 años parece impensable, pero es lo que le ha ocurrido a una mujer de Salt Lake City, la capital de Utah, Estados Unidos. Para comenzar esta historia es necesario retroceder hasta 1949, cuando los tíos abuelos de la protagonista compraron un coche que, por aquel entonces, era uno de los más populares. Concretamente estamos hablando de un Chevrolet Deluxe de 1949, un clásico de mediados del siglo XX.
El coche fue pasando de manos: primero a manos del abuelo, luego a las del padre y, finalmente, a las de la actual dueña. La mujer explica que pocos años después de su compra, la familia dejó de utilizarlo frecuentemente. De hecho, asegura que en 1994 lo aparcaron en el trastero y que desde entonces nunca nadie volvió a subirse a él. Después de 31 años en el olvido, decidió comprobar su valor y, sobre todo, deshacerse de él.
Es aquí donde entran en juego los expertos en automoción de Fab Rats, que compartieron el descubrimiento a través de su canal de YouTube. Cuando recibieron la llamada de la propietaria no dudaron en viajar 9 horas para comprobar el estado del coche, y su sorpresa fue mayúscula. A pesar del paso del tiempo, mantenía todas las piezas originales.
El valor del coche
Normalmente, este tipo de vehículos tan antiguos se desguazan y se venden por piezas, pero tras una rápida comprobación, se dieron cuenta de que la carrocería y los componentes del interior eran de fábrica. Y no solo eso, sino que estaba prácticamente libre de óxido y aún conservaba tanto la tapicería como la pintura verde original. Por si fuera poco, el motor tenía los números de serie correspondientes.
Eso sí, como es de esperar, tenía algunos defectos. Por ejemplo, el motor no arrancaba por llevar tanto tiempo sin gasolina y le faltaba un panel en una de las puertas. A pesar de ello, los expertos pudieron poner en marcha el motor con un poco de ayuda. Por todo esto, la propietaria decidió solucionar todos los problemas y revivir el coche. A partir de ahí, podría conservar el coche como una pieza de coleccionismo o ponerlo a subasta, aunque el precio no suele superar los 30.000 euros.