Bolsa, mercados y cotizaciones

La inversión de la curva de tipos se agudiza y vuelve a sembrar el pánico en los mercados

  • La diferencia de rentabilidad a favor del bono a un año es ya de 8 puntos básicos
  • En marzo se produjo un aviso con la primera inversión desde 2007
  • Cuanto más profunda y persistente sea la inversión más fiable es su pronóstico

La inversión de la curva de tipos o rendimientos, el mejor vaticinador de recesiones, vuelve a ser noticia en los mercados. La curva ya dio un aviso en marzo con la primera inversión (aunque el diferencial negativo fue muy pequeño y sólo duró unos días) desde 2007. Sin embargo, este fenómeno tan temido por los inversores se está agudizando y los bonos a corto plazo (un mes, tres meses, seis meses y un año) ofrecen cada vez más rentabilidad respecto al bono del Tesoro a diez años. Históricamente, una vez que la rentabilidad del bono a un año supera a la del bono a 10 años se ha producido una recesión en EEUU entre nueve y veinticinco meses después. No obstante, este indicador (considerado el mejor para predecir recesiones) es más fiable cuanto más profundiza esta inversión de la curva. | El Ibex 35 se deja un 1,5% y se acerca a su soporte en los 9.025 puntos

Mientras que en marzo el diferencial a favor del bono a un año no alcanzó el punto básico, en esta ocasión el spread está siendo de alrededor de ocho puntos básicos. El bono del Tesoro a 10 años está ofreciendo un interés del 2,229% mientras que el bono a un año paga un 2,308%. Por ejemplo, entre el bono a 3 meses y a 10 años, la prima a favor del primero es de 14 puntos básicos, un gap o hueco más grande.  

Tras el fracaso de las negociaciones comerciales entre EEUU y China y las nuevas turbulencias en los mercados, la curva comenzó a aplanarse (se reducían los diferenciales entre los bonos a largo y corto plazo) hace unos semanas, hasta el punto de invertirse una parte en los últimos días. 

Aunque la inversión es más evidente que en marzo, los economistas de CaixaBank explican en un documento especial que las anteriores inversiones de la curva de tipos han sido relativamente persistentes, de entre 4 y 18 meses, y el diferencial entre el tipo a 10 años y a 3 meses ha estado, en promedio, más de 70 puntos básicos en terreno negativo.

"Por ahora, el actual episodio de inversión de la curva ha sido menos profundo", explicaban estos expertos aportando algo de calma. Para que la fiabilidad de este indicador sea casi absoluta sería necesario que el spread se incrementase y persistiese en el tiempo en toda la curva. Por ejemplo, el bono a dos años sigue ofreciendo una rentabilidad inferior al de 10 años, lo que evidencia que una parte de la curva aún no se ha invertido, al igual que ocurre con el bono a 30 años, cuya rentabilidad supera a todos los que se encuentran en la parte corta de la curva. 

Algo poco habitual

Esta forma de la curva (invertida) es poco habitual y se ha producido en momentos contados a lo largo de las últimas décadas. Como apunte extra, algunos expertos aseguran que a partir de ahora será más habitual ver una curva de tipos invertida por los cambios que han experimentado los factores que componen los rendimientos de los bonos.

En condiciones normales, la curva de tipos tiene una pendiente positiva en la que cada bono ofrece una rentabilidad superior a medida que aumenta su fecha de vencimiento. La explicación es lógica: grosso modo, no es lo mismo prestar dinero a alguien durante tres meses o un año que hacerlo con una promesa de devolución a diez o veinte años. La deuda o los bonos con vencimientos más largos suelen ofrecer un interés superior (prima a plazo), porque un mayor espacio de tiempo es sinónimo de incertidumbre.

En diez o veinte años pueden pasar muchas cosas, como un shock inflacionario que erosione el valor real del dinero prestado, que la empresa, estado o persona a la que se le ha prestado el dinero desaparezca o que los tipos se disparen. Esto último, es otro de los componentes que determinan el interés de un bono y se conoce como expectativas sobre los tipos. Sin embargo, en tres meses o un año la incertidumbre es inferior. Por todo ello, la curva de tipos comienza en la parte baja con las letras o pagares y va escalando hasta los bonos de mayor plazo. El riesgo y la incertidumbre se pagan con un mayor interés.

Su inversión asusta a los inversores y otros agentes porque es el mejor vaticinador de crisis futuras. Como destacan desde BBVA en un documento de trabajo sobre las posibilidades de recesión en EEUU, la crisis suele tardar en hacer su aparición entre 9 y 25 meses desde que el bono a un año y el bono a 10 años se invierten.

No obstante, la inversión de la curva es una consecuencia, no la causa de la llegada de una recesión. Con EEUU creciendo alrededor del 3% y el mercado laboral en pleno empleo, parece difícil pensar que su economía pueda comenzar a registrar tasas negativas. Pero hay consenso entre economistas e instituciones que EEUU ha entrado en la última fase de su ciclo expansivo, por lo que no sería descabellado pensar que la próxima recesión se encuentre relativamente cerca.

Los analistas de TD Securities añaden que "los bancos centrales globales mantienen balance muy grandes si se analizan desde una perspectiva histórica. Por lo tanto, los rendimientos a largo plazo pueden ser más bajos y las curvas más planas, por razones que en realidad deberían respaldar una mayor expansión económica". A pesar de que este es cierto, siempre que se invierte la curva han sonado voces argumentando que "esta vez era diferente" y finalmente la crisis terminó llegando.

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