Bolsa, mercados y cotizaciones

Banca, salud, construcción... Los sectores ganadores y perdedores tras las elecciones generales

  • Los bancos solo podrían beneficiarse en el caso de una victoria del PP
Foto: Archivo.

El Ibex 35 comenzó a cotizar en enero de 1992, por lo tanto solo tenemos referencia de las últimas ocho elecciones generales y en todas las sesiones postelectorales acabó cediendo cerca del 3% de media.

En la semana previa de todas las votaciones el Ibex 35 registró descensos cercanos al 2% de media. En las últimas elecciones de 2016, perdió un 14,30% semanal, después de cerrar la sesión del viernes con la mayor caída de su historia debido al inesperado resultado sobre el Brexit. En esa jornada perdió un 12,35%.

Este histórico comportamiento negativo ante unas elecciones es en cierta medida normal, debido a que uno de los principales factores de los que huyen los inversores es la incertidumbre política. Sin embargo, el pasado 15 de febrero, el día en que Pedro Sánchez anunció que convocaba elecciones, el Ibex 35 se anotó una subida del 1,98% y superó la barrera psicológica de los 9.000 puntos.

Si en estas elecciones saliese un gobierno estable y sólido que mejore la incertidumbre política de los últimos dos años y los datos macroeconómicos europeos comienzan a mostrar síntomas de recuperación, el comportamiento del selectivo español podría mejorar. Sin embargo, los partidos mayoritarios no han realizado propuestas económicas específicas para mejorar el sector financiero. Los bancos solamente podrían beneficiarse en el caso de una victoria clara del Partido Popular, pues Pablo Casado apuesta por blindar el tratamiento fiscal a los planes de pensiones y a los activos relacionados con el ahorro a largo plazo.

Las propuestas económicas del PP podrían beneficiar también al sector tecnológico, ya que se muestra contrario a la tasa Google y otros tipos de impuestos especiales para este tipo de empresas. Sin embargo, podría perjudicar a las energéticas porque apuesta por liberar el sector y eliminar las subvenciones a las energías renovables.

Las propuestas del PSOE podrían empeorar aún más la precaria situación de la banca española, pues pretende gravar algunas transacciones financieras y establecer un tipo de impuesto de sociedades más elevado para la banca que para el resto de los sectores. Por el contrario, las compañías farmacéuticas podrían beneficiarse de las propuestas del partido socialista de eliminar el copago de medicamentos a determinados colectivos. Las empresas de construcción también podrían salir ganando debido a que los últimos presupuestos del PSOE, que fueron rechazados, incluían una inversión en infraestructuras de unos mil millones de euros.

Una victoria de Podemos sería adversa para el sector bancario, pues presentó un plan de reestructuración que incluye la dación en pago y la cancelación de deuda de los hipotecados que entregaron su vivienda al banco y continúan debiéndoles dinero.

Un gobierno liderado por Ciudadanos tampoco sería bueno para la banca, porque divulga medidas como elevar los impuestos a las SICAV, reducir las comisiones por pago con tarjeta de crédito y un mayor control sobre los productos comercializados por los bancos.

El partido liderado por Albert Rivera podría mejorar el rendimiento de las farmacéuticas, ya que también apuesta por reducir el copago de medicamentos y pretende mejorar el sistema farmacéutico actual para facilitar la compra venta de medicamentos. El programa de Ciudadanos también incluye un mayor control sobre el sector energético, que no sería positivo para su rendimiento porque manifiesta la intención de reducir los costes asumidos por los consumidores en materia energética.

Impacto negativo a mayores plazos

Si a corto plazo el impacto de las elecciones es claramente negativo para la bolsa española, a dos meses vista no es para menos, sobre todo desde los comicios de 2011. La estadística demuestra que el Ibex 35 pierde alrededor de 4 puntos de media frente al EuroStoxx 50, el principal índice europeo, en los dos meses previos a las elecciones generales, y cerca de 2 enteros en los dos siguientes, mientras que el estudio desde 1993 apunta a un impacto neutral en el periodo preelectoral y a una descorrelación negativa de 2 puntos en los 60 días posteriores.

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