Bolsa, mercados y cotizaciones

El año más difícil de gestionar renta fija de la última década

  • Se espera cierta volatilidad, pero no la suficiente
  • Los rendimientos de la deuda empezarán a subir en el segundo semestre

La visibilidad sobre la renta fija en 2018 deja mucho que desear por la tormenta que se cierne sobre ella: sus valoraciones están ya muy ajustadas y la subida de tipos en Europa, que es lo que hace que sus rentabilidades tiren hacia arriba, se retrasa, como mínimo, hasta 2019 (aunque algunos la sitúan ya en 2020).

Es por ello que, en opinión de José Ignacio Victoriano, responsable de renta fija de Renta 4, "el año que viene será el más complicado desde 2008, y no por el riesgo de que se produzcan caídas, sino por la falta de rentabilidades". Para encontrarlas, dicen los expertos, será preciso gestionar las carteras de forma activa en busca de las (pocas) oportunidades que aún quedan en este mercado, como pueden ser la deuda de países emergentes, los bonos ligados a la inflación así como determinado papel emitido por el sector financiero (hablamos de los CoCos, también llamados AT1s, no aptos para el perfil más conservador).

Parte de la dirección que tome este activo en 2018 dependerá de los bancos centrales. "Espero (y es lo que el mercado está descontando) que el Banco de Inglaterra frene la escalada del precio del dinero en el 0,5 por ciento, o quizás el 0,75 por ciento, mientras el BCE y la Fed reducirán la expansión cuantitativa a lo largo de un prolongado periodo de tiempo, a ritmo lento. Si esto se cumple, los mercados de deuda estarán bien apoyados", opina el equipo de renta fija de Invesco en el que están Paul Read, Stuart Edwards y Julien Eberhardt.

En un entorno de normalización de tipos de interés, en el que los bancos centrales tienen como propósito ir acercando la inflación hacia el 2 por ciento, aunque la expectativa es que ronde el 1,5 por ciento a corto plazo, "puede resultar interesante invertir en títulos ligados a la inflación", explica Paul Brain, del equipo de renta fija de Newton, parte de BNY Mellon. En su opinión, el riesgo de duración de estos títulos podría contrarrestarse puntualmente con futuros sobre deuda pública.

Que los bancos centrales muevan lentamente sus manivelas invita a pensar a los gestores que no habrá excesiva volatilidad en renta fija, pero sí la suficiente para que se creen algunas oportunidades a medida que el mercado interprete de una forma u otra los mensajes relacionados con la política monetaria. "Habrá algo más de volatilidad, pero no será un incremento tan elevado como para generar ningún tipo de alarma", considera Victoriano, de Renta 4.

El escenario al que se da más opciones el año que viene es uno marcado por "un razonable movimiento de tipos al alza durante el primer semestre, que nos permitirá en el segundo semestre, aunque sea a finales, empezar a hacer inversiones a mejores rendimientos de los que ahora mismo hay en el mercado", estima Enrique Lluva, subdirector de renta fija de Imantia Capital.

Eso sí, deberá tener en cuenta que los peores pronósticos se ciernen sobre la deuda más conservadora, ya que será en ésta donde más difícil será, en el mejor de los casos, preservar el capital. Ya en este año, los fondos monetarios sufren pérdidas medias del 0,34 por ciento según datos de Morningstar. De cara al año que viene, añade Lluva, el objetivo que se debe marcar el partícipe de un fondo de corto plazo (inversiones inferiores a dos años) y volatilidades inferiores a 2 es únicamente la preservación de capital. En cambio, si el inversor puede asumir volatilidades superiores a 2 y plazos mayores a 2 años, "será posible, según el gestor elegido, empatar a la inflación prevista y mantener por tanto, en términos reales, el patrimonio".

Otras oportunidades

La expectativa de rentabilidad de una cesta representativa de deuda europea se encuentra en el 0,52 por ciento, que si bien no es la más baja del año -llegó a estar en el 0,4 por ciento-, está en zona de mínimos históricos, ver gráfico. Aunque eso no implica que no haya opciones atractivas puntuales, como los bonos del sector financiero AT1s. "Son los que mejores perspectivas tienen", apunta el gestor de Renta 4, "pero no son compatibles con un inversor conservador".

"Pensamos que las alternativas más interesantes van a ser los fondos de renta fija globales con duraciones bajas, que inviertan en deuda corporativa (tanto investment grade como high yield); apuesten por emisiones con tipos flotantes (variables); también incluyan bonos cubiertos a la subida de la inflación y no asuman riesgo divisa", señala Mar Barrero, analista de Profim.

Rom Temple, director de renta variable para EEUU de Lazard AM, recomienda, en cambio, mirar más allá de los mercados desarrollados: "Vemos que la deuda soberana de los mercados emergentes es particularmente atractiva, con un rendimiento superior al 6 por ciento. Vemos sólidos rendimientos relativos y absolutos, además de sus beneficios de diversificación".

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