Bolsa, mercados y cotizaciones

El inversor español debería tener más emergentes

  • Los emergentes más 'bonitos' están caros por los inversores

Los emergentes son la eterna promesa. Los países que llevan décadas soñando con dominar el mundo con su influencia económica y demográfica creciente. Son el inicio y el fin de las grandes historias de expansión económica del siglo XXI, entonces ¿por qué el inversor español no confía plenamente en estos países? Esa es una de las grandes preguntas sobre las que los expertos en mercados debatieron en el Observatorio de elEconomista sobre los países emergentes: Riesgo frente a oportunidad, patrocinado por el Banco Sabadell. Los analistas coinciden en en que el inversor español no explota todo el potencial que ofrecen como debería. "El porcentaje de emergentes en las carteras es del 4%", explica Antonio Salido, director de marketing de Fidelity, lo que supone estar muy lejos de lo que los fundamentales aconsejarían. "Sólo por peso en volumen total del mercado, los emergentes se mueven entre el 12 y el 13% y ajustado por demografía, un 30%", remarca, muy lejos de la exposición que tiene actualmente el inversor español. Álvaro Antón Luna, responsable de alternativos del sur de Europa y Suiza en Aberdeen, cree que las ponderaciones mínimas que debe destinar un ahorrador son del 10% tanto a renta fija como a renta variable, aunque siempre con la flexibilidad de poder adaptarse al momento.

El inversor tiene que tomar conciencia de la rentabilidad que ofrecen los emergentes, aunque para ello se esté asumiendo un riesgo mayor por los periodos de volatilidad que suelen sufrir estos mercados. Por este motivo, su recomendación es que el ahorrador canalice su inversión hacia la gestión profesional y buscando productos con exposición a muchos países para que diversifiquen mejor los riesgos. "Es mejor optar por fondos globales o, como mínimo, regionales", recomienda Rubén García, director para Iberia & Latam de Threadneedle Investments. "Para invertir en emergentes no sólo hay que ser selectivo, sino también flexible para adaptarse a los cambios rápidos que viven los mercados", indica Javier Rodríguez Pato, director de NN Investments Partners 

¿Pagar por la moda o aceptar los descuentos?

Los emergentes son una buena apuesta, muy interesante en el largo plazo, pero como era evidente, el inversor que llegue tarde tendrá que pagar las consecuencias. En efecto, pagar, esto es, aceptar las valoraciones altas que exigen los países que están de moda, como India, China o México. Estos países llevan meses recibiendo oleadas millonarias de dinero extranjero que ha disparado sus mercados, por lo que el inversor que llegue tarde tendrá que rascarse la cartera y asumir ese riesgo. "Hay que recordar que, cuando llega la volatilidad, los mercados emergentes son los que más sufren", apunta García

La opción alternativa es aceptar los descuentos que ofrecen los países con una posición de mucha incertidumbre, política o económica. "Los países con más riesgo en este momento son Rusia y los sospechosos habituales, Venezuela y Ucrania", explica Mario Oberti, director de inversiones en renta fija de Banco Sabadell, y también "Brasil, que ha tenido un parón muy fuerte en las reformas". En estos mercados, las valoraciones son atractivas, pero los inversores asumen el riesgo de que la situación vaya peor todavía y también sus ahorros.

Asia, la estrella de crecimiento y política

Los expertos se guardan sus alabanzas para la región del sudeste asiático. Países como China, India o Indonesia llenan la boca de los expertos. "En términos de crecimiento, Asia ha sido el área que ha tenido mejor comportamiento", indica Oberti. "Los cambios en política interna se están llevando a cabo especialmente en el sudeste asiático; el cambio en India es muy claro", explica Javier Mallo, director en España de Legg Mason. Los países de la región son los que han dado los pasos más firmes para apuntalar sus modelos de crecimiento, lo que confiere más solidez respecto a los emergentes muy dependientes de las materias primas. También son países que están apostando por crear estructuras a imagen de los desarrollados, como mercados financieros más profundos y evolucionados, o con fondos de pensiones que canalicen en ahorro del país hacia su mercado, lo que, a largo plazo, contribuirá a limitar su volatilidad y su dependencia de los países desarrollados. 

La Reserva Federal, el 'fantasma' emergente

La gran amenaza para los mercados emergentes es la Reserva Federal y sus políticas monetarias. Los estímulos cuantitativos aprobados durante estos años han tenido un importante efecto positivo en la región, ya que han supuesto una oleada de dinero hacia estos países. Sin embargo, ahora que la entidad empieza a valorar el momento apropiado para empezar a endurecer su política monetaria, el riesgo de que se produzca una fuerte salida de capitales es, más que un temor, una realidad. "Los estímulos monetarios han llevado mucha liquidez, pero también mucha volatilidad", explica Antón Luna. La subida de los tipos de interés por parte de la institución será uno de los elementos de más incertidumbre que sufrirán estos mercados.

Renta fija: en divisa fuerte y tramos cortos

Los riesgos de los emergentes son numerosos, pero su rentabilidad sigue siendo atractiva. En un mundo con los tipos de interés de los países desarrollados muy bajos (los oficiales en cero o casi), la única forma para encontrar rentabilidad en renta fija es buscar en los mercados en crecimiento. "Para conseguir una rentabilidad del 4% anual, es necesario incorporar high yield y deuda emergente", explica Salido. Los expertos son unánimes a la hora de recomendar renta fija en una moneda fuerte, como el dólar o el euro (para evitar el riesgo de divisa), buscando en los plazos cortos (vencimientos entre 3 y 5 años) para reducir el nivel de sensibilidad a la subida de los tipos de interés y, por último, con una inversión diversificada por regiones.

La búsqueda de dividendos crecientes

En un momento en el que el inversor tiene dificultades para encontrar yield atractivo en la renta fija, los dividendos cobran protagonismo. Sin embargo, en los mercados emergentes, los expertos consideran, de forma general, que lo importante es que el negocio siga creciendo. "Lo primero es que la compañía genere caja, y luego, qué haces con ella. Mientras veas proyectos en la región, la presión para dar dividendos en mercados emergentes es relativamente menor que en otras áreas. A medida que empezamos a ver un poco más de madurez en ese sector, aumentan las políticas de dividendos. Creo que ese es el camino general. Por eso, en estos mercados no es necesariamente donde más buscamos una política de dividendo tan activa", apunta Antonio Salido. Javier Mallo añade que "En una región en la que tienes ese crecimiento, no le vas a pedir al equipo gestor que asigne capital a la recompra de acciones o dividendos. Es en otro ciclo en el que necesitas esas políticas, más a favor del inversor. Puedes utilizar la caja para impulsar el crecimiento, antes que retribuir con dividendos. Por otro lado, ya le estás remunerando con el crecimiento de tu compañía". La estrategia es diferente en los mercados desarrollados y emergentes, según Jaime Rodríguez, quien destaca que "en los emergentes lo que se busca es rentabilidad por dividendo creciente. Buscamos crecimiento de los dividendos, porque la dinámica de los mercados es diferente, y el perfil del inversor también".

Un comodín para Asia: emular a EEUU

Las compañías asiáticas todavía tienen un as en la manga que no ha utilizado en la partida. Mientras en Estados Unidos se ha llevado a cabo durante los últimos años una política de fuertes recompras de acciones, en Asia las compañías se han centrado en una estrategia diferente. Álvaro Antón explica que "EEUU no ha experimentado un crecimiento de ingresos en los últimos años, pero ha tenido mucho incremento en ahorro de costes y recompra de acciones. Los asiáticos, al contrario, cuentan con ingresos al alza que les han permitido seguir invirtiendo en sus compañías, y quemando mucho capex".

Esto supone una ventaja para las empresas asiáticas, que ni mucho menos han agotado sus movimientos. Antón añade que "en el momento en el que los asiáticos quieran tocar esas palancas que han tocado los estadounidenses, como recompra de acciones, o ahorro en costes, al final van a conseguir que sus valoraciones suban, porque reducen todavía más la liquidez y puede subir el mercado, siempre y cuando los fundamentales acompañen a las compañías". 

La gestión activa como una de las claves

Navegar en el mar de emergentes no es tarea fácil, teniendo en cuenta la inestabilidad, tanto política  como económica, que existe en estas regiones. Por ello, los expertos consideran que, además de delegar en un profesional de la inversión, este debe ser un gestor activo, que siga al mercado de cerca y conozca a fondo las particularidades de cada mercado. Antonio Salido destaca sobre esto que "si hay algún punto en el que la gestión activa tiene razón de ser, es aquí. Para mí, es fundamental cómo se construyen los índices. En Brasil, dos compañías pesan más de un tercio de todo el selectivo, y una de ellas ha sufrido muchos escándalos, además de tener precios casi intervenidos. Si vas a invertir en mercados emergentes, mi consejo es delegación profesional, y luego, que busquen gestores, realmente activos, con dinero fuera del índice. No tiene nada que ver invertir en unos emergentes con hacerlo en otros. Me fijaría en cosas pegadas a la economía real de estos mercados. Donde de verdad te puedes beneficiar de emergentes es probablemente en las small o medium caps, no tan analizadas, pero que están siendo el motor de la economía real de ese país".

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