
Este viernes ha llegado el primer dividendo de la banca española tras el parón veraniego, y ha sido el de Sabadell, que ha repartido 7 céntimos entre sus accionistas, tal y como les prometió tras su última presentación de resultados y posterior plan estratégico hasta 2027. Una vez la entidad vallesana ha pasado por caja, es el turno de Unicaja dentro del sector financiero español.
El banco malagueño repartirá 0,0657 euros a finales de septiembre, dividendo que a precios actuales alcanza una rentabilidad del 2,7%. Para poder cobrarlo, es necesario tener las acciones en cartera a cierre del día 22 ya que el 23 es la fecha de corte y el 25 hará el reparto, según tiene previsto en su calendario. Se trata este del primer dividendo a cuenta sobre los resultados de 2025, algo que en los últimos años el banco había realizado ya hacia el mes de diciembre pero que en este ha adelantado a septiembre. El próximo, con el que cerraría el importe anual, se espera ya para el mes de abril y sería por una cuantía similar a la prevista en septiembre, según las previsiones el consenso de analistas que recoge Bloomberg.
En la presentación de sus últimos resultados, Unicaja, al igual que han hecho otras entidades del sector, aprovechó la ocasión para actualizar su política de remuneración al accionista. Tras ajustar sus ratios de solvencia, la compañía malagueña anunció que repartiría 169 millones de euros, que es la mitad del beneficio logrado esta primera mitad de año, elevando en un 10% lo repartido el año pasado.
En sus resultados de la primera mitad del año, el banco reportó un beneficio neto de 338 millones de euros, lo que supone un incremento del 15% frente al mismo periodo del año pasado pese a que los tipos de interés están sustancialmente por debajo. Esto ha permitido que la entidad mejore también el pronóstico de rentabilidad de cara a final de año del 10 al 11% RoTE. Su visión para el conjunto del año es más optimista y espera que el margen de intereses ascienda a 1.450 millones frente a los 1.400 millones proyectados con anterioridad, y confía que los ingresos por comisiones crezca al ritmo de un dígito bajo frente al comportamiento plano inicial.
Mejoría del sector
El malagueño no ha sido el único banco español que ha aprovechado la presentación de resultados del primer semestre para elevar sus previsiones, también en lo que respecta a la política de dividendos.
Empezando por Santander, el cual elevó su beneficio un 13% en el primer semestre, ha abierto la puerta a una mejora en su remuneración al accionista. El pasado febrero, con ocasión de los resultados anuales, prometió recompras de acciones de hasta 10.000 millones para el bienio 2025-2026. Una cantidad que ya no es un techo, sino un suelo, puesto que probablemente el banco generará más capital a lo largo del período y pondrá más buybacks encima de la mesa.
En el caso de BBVA, los vascos apuntan a un beneficio de 48.000 millones entre 2025 y 2028, de los cuales devolverá 36.000 a sus accionistas. La mitad del beneficio se repartirá en dividendos ordinarios, empezando por este mes de octubre y los restantes 12.000, que proceden del exceso de capital, podría hacerlo tanto como pagos en efectivo o como recompras de acciones, tal y como explicaron.