Bolsa, mercados y cotizaciones

Perspectivas para el segundo semestre: posicionarse sin arriesgar lo ganado en bolsa en el primero

  • Los analistas coinciden en recomendar una mayor cautela, sin abandonar la bolsa
  • El eje central seguirá siendo la evolución de la inflación y los tipos de interés
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Este viernes se celebró la última sesión de un primer semestre que, pese a todo, ha sido bueno para las bolsas y no ha sido malo para la renta fija. Lo que empezó con un aterrizaje suave de la economía está siendo finalmente un planeo a cierta altura que ha alejado el riesgo de recesión a corto plazo que pudieron haber provocado los tipos anormalmente altos que gobiernan las dos grandes economías desarrolladas mundiales.

De cara a este segundo semestre hay muchas incógnitas y, aunque suele decirse lo mismo en todos los planteamientos estratégicos, estas incógnitas pasan por la evolución macroeconómica. El mercado ya no descuenta un desplome del crecimiento, que se mantendrá, según las estimaciones, por encima del 2% en Estados Unidos y sobre el 0,7% en la eurozona, lastrada por las dos grandes potencias.

Esta divergencia, de primeras, ya podría favorecer que en el Viejo Continente el Banco Central Europeo tenga más argumentos, además del de una inflación más o menos controlada (se espera que este curso cierre en un 2,4% interanual, cerca del objetivo marcado), para ir rebajando los tipos de interés. En este sentido, el mercado está comprando un segundo y tercer recorte antes de Nochevieja, dejando los tipos en el 3,75%.

Sin embargo, la fotografía al otro lado del charco es distinta pues ahí la fortaleza del consumo y el mercado laboral, además de mantener un crecimiento elevado de la economía, está impidiendo que los precios converjan hacia el 2%. "Tipos altos por más tiempo" es lo que todos los analistas coinciden en ver en Estados Unidos a corto y medio plazo. La Fed podría bajar los tipos en una ocasión antes de final de año, pero hasta en esto hay ciertas dudas. El mercado ahora está descontando entre una bajada y dos.

"La presión inflacionista impide que las economías alcancen sus metas de estabilidad de precios a medio plazo y un error en las políticas de tipos por parte de los bancos centrales podría complicar aún más la situación", explican desde Tressis. "Los próximos meses estarán marcados por la incertidumbre procedente de las decisiones en materia de política monetaria, las elecciones en Reino Unido, Francia y EEUU y las guerras aún abiertas", agregan.

"La cuestión clave es cómo conseguir un balance equilibrado entre tipos de interés adecuados, crecimiento suficiente e inflación aceptable, algo que de momento tenemos de forma adecuada pero no perfecta", arguyen en Bankinter. "Consideramos todavía optimistas las expectativas del mercado de rebajas de tipos de interés por parte de los bancos centrales ya que las grandes economías están resistiendo mejor de lo previsto los tipos altos", aportan desde Norbolsa.

"El segundo semestre presenta algunos aspectos positivos como la resistencia del consumidor estadounidense, el estímulo fiscal de China y la incipiente recuperación de la eurozona, que contribuyen a una expansión económica moderada pero constante que se alargue hasta finales de año", matizan en Vontobel. "Sin embargo, estas perspectivas no están exentas de riesgos, como que los tipos de interés se mantengan demasiado altos durante demasiado tiempo, lo que provocaría alguna ruptura", advierten.

Posicionamiento en bolsa

Con este telón de fondo, el inversor se preguntará cómo encarar este segundo semestre. Los analistas coinciden en señalar que la volatilidad se incrementará, lo cual significa dos cosas: que se pueden perder las ganancias acumuladas en la primera mitad del año, cercanas al doble dígito en Europa y por encima del 15% en Wall Street, pero también que se abrirán nuevas oportunidades de entrada para quienes se hayan perdido la primera parte de la peli. Por tanto, quizá un posicionamiento más defensivo que el de los primeros seis meses sale favorecido en este momento.

En Tressis recomiendan cierta cautela con aquellos sectores que se ven afectados por los tipos de interés como bancos, servicios públicos o inmobiliarios mientras que apuestan por temáticas como la tecnología, las infraestructuras, la eficiencia energética y la demografía. "Esperamos un buen comportamiento de las bolsas, si bien las cuestiones geopolíticas y las elecciones podrían causar volatilidad a corto plazo", apuntan en Deutsche Bank.

"Se prevé un buen comportamiento de los grandes valores por su fuerte crecimiento de beneficios, su alta rentabilidad, crecimiento de la IA y reservas de efectivo, sin embargo, es momento también de mirar a empresas pequeñas y medianas en Europa que podrían beneficiarse de valoraciones atractivas y la nueva aceleración del crecimiento de la economía doméstica", concluyen.

En este contexto, los bancos de inversión sugieren un mejor comportamiento en Europa que en Wall Street, tal y como recogen las previsiones del consenso de analistas. De hecho, para el S&P 500 se espera un retroceso del 3%. En España, por el contrario, encontraríamos un Ibex un 15% por encima de los niveles actuales si se cumplen estos pronósticos, de cara a los próximos 12 meses, eso sí.

Desde Barclays añaden que "a corto plazo pasan de sobreponderar a mantener bolsa europea tras el anuncio de las elecciones en Francia y Reino Unido y de cara a la volatilidad propia del verano, que puede traer correcciones a corto plazo, aunque a medio plazo sí creemos que seguirá el crecimiento de beneficios, aunque preferimos buscar valoraciones bajas". "Favorecemos la bolsa sobre la deuda pero los inversores deben estar atentos a los posibles escenarios que pueden darse con los tipos", concluyen.

En el primer cuarto del año hemos visto revisiones al alza en las guías anuales de forma general por parte de las empresas y, por tanto, se espera un tirón en los beneficios por acción a lo largo de todos los sectores. "Nosotros preferimos infraestructuras, energía, utilities, alimentación, tecnología, lujo y telecos mientras que recomendamos no estar en industriales, retail y autos.

"En Mutuactivos creemos que hay buenas oportunidades en el segmento de compañías sensibles a los tipos, en aquellas de pequeña y mediana capitalización, en Asia emergente y en Reino Unido, pues son las que se han quedado más rezagadas en los últimos meses", señalaban esta semana desde la gestora. "El diferencial de rentabilidad que se ha abierto entre las compañías de mayor tamaño y las de pequeña y mediana capitalización es el mayor desde la crisis financiera de 2008", apuntan.

Poco riesgo en renta fija

Los últimos seis meses han servido para apagar la expectativa del mercado en un rápido recortes de tipos de interés en 2024, como se esperaba al cierre del año pasado. Si bien en enero el sentimiento del inversor se volvió favorable para la renta fija, lo cierto es que en los últimos seis meses las rentabilidades se han mantenido elevadas, descontando la esperada flexibilización de las políticas monetarias. Pero este sentimiento se apagó de enero a junio y un inversor con una cartera diversificada de deuda perdería en 2024 un 4,7% (por la caída de los precios de los bonos).

Ahora, los expertos consideran como los entornos más probables en próximas fechas que solo llegue un recorte más de tipos por parte del Banco Central Europeo este año y solo un ajuste a la baja de la Reserva Federal de Estados Unidos para todo el 2024. "Se impone la cautela y la necesidad de ganar confianza por parte de los bancos centrales", estimaron desde Bankinter.

En este panorama, el bono soberano estadounidense a diez años se sitúa sobre el 4,25%: casi en los mismos niveles en los que comenzó el 2024. Y el consenso de mercado que recoge Bloomberg estima que la rentabilidad de la deuda de EEUU con vencimiento en una década se situará al cierre del segundo semestre del año en el 4,2%. En el caso del bono alemán en el 2,24% de retorno. Es decir, los principales bonos soberanos rondarían las mismas rentabilidades en la que se mueven ahora, aunque puedan producirse cambios en este periodo en el que se engloban las elecciones de Estados Unidos como principal evento agendado en la economía de referencia del planeta.

La incertidumbre geopolítica y el progresivo descenso del crecimiento que se espera a partir de ahora seguirán pesando durante el resto del año. Como ejemplo, desde la máxima rentabilidad vista en estos bonos soberanos en lo que va de 2024 hasta la mínima anotada distan más de 50 puntos básicos. Por ello, y ante esta volatilidad que se espera en el mercado de renta fija también durante los próximos seis meses, la mayor parte de expertos considera que no es el momento de tomar posiciones agresivas ni de extender las duraciones.

La mayor parte de expertos emplaza la decisión de extender las duraciones a que lleguen más recortes de tipos por parte del BCE y de la Reserva Federal. Desde Deutsche Bank consideran que los tramos más cortos de la curva de deuda caerán a mayor velocidad en próximos meses, lo que elevará la pendiente de la curva a favor de los vencimientos más largos (que se volverán más atractivos por rentabilidad). No obstante, lo que resta de 2024 seguirá dejando rentabilidades atractivas en la mayor parte de la curva, según señalan desde Tressis. "Con potenciales rentabilidades del 3,5% al 4% la renta fija sigue siendo un activo clave para diversificar carteras en un entorno volátil", según apuntaron desde la firma.

En cuanto a deuda soberana, los bonos europeos plantean una oportunidad más atractiva para la mayoría de las gestoras y bancos de inversión consultados con especial énfasis en países periféricos. Del mismo modo, y ante la expectativa de que puedan crecer los impagos por parte de empresas en un entorno de altos costes de financiación por más tiempo del esperado a comienzos del 2024, la categoría de grado de inversión (IG) se vuelve imprescindible para firmas como UBP o Beka. De hecho, esta última no descarta la posibilidad de entrar en una recesión en el segundo semestre.

Oro y dólar acapararán el mercado

Con los recortes de tipos que se esperan en el resto del año, los diferenciales entre los diferentes bancos centrales se mantendrán en los mismos niveles. Esto mantendrá al dólar como moneda de referencia y con la misma fortaleza respecto al resto de divisas en el resto del año.

Por el lado de las materias primas la seguridad frente a la volatilidad se mantiene como constante en el discurso de los principales bancos de inversión. Ante la posibilidad de que el cartel de países exportadores de crudo y sus aliados (OPEP+) comiencen a relajar sus recortes de producción, los combustibles fósiles dejarán de representar un factor de riesgo como catalizador de nuevos repuntes de inflación. De hecho, no se esperan precios del Brent superiores a los 85 dólares por barril al cierre del 2024.

El oro, como valor refugio para el inversor, volverá a tener su protagonismo durante la segunda mitad del 2024. Aunque las previsiones del mercado sugieren que los precios cerrarán el ejercicio alrededor de los 2.350 dólares por onza de media (casi en los niveles actuales) el metal precioso podrá encarecerse si los bancos centrales incrementan sus reservas en los próximos meses como protección ante una eventual crisis o repentinos cambios en el mercado de divisas.

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