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El inquietante plan de Rusia con el petróleo de la Antártida: la mayor acumulación de crudo del mundo está en juego

  • Reino Unido teme que Rusia dé comienzo a un plan para explotar los recursos
  • Se confía en la honestidad de Moscú, pero la tención de controlar los recursos es grande
  • El Ártico alberga las mayores reservas de petróleo del mundo y grandes cantidades de gas

Hace escasos días salió a la luz que Rusia había descubierto las mayores reservas de petróleo del mundo en el Ártico. Este hallazgo no ha tenido hasta la fecha impacto alguno en los mercados de crudo, puesto que el Tratado Antártico de 1959 (firmado por la Unión Soviética y ratificado por Rusia posteriormente) impide cualquier tipo de explotación mineral o económica de la zona. Sin embargo, ahora que se tiene conocimiento de las vastas reservas de crudo en la zona y que, además, ha sido un buque ruso el que ha realizado el hallazgo, los temores han comenzado a apoderarse de los países firmantes y, sobre todo, de las economías que también reclaman esa zona, como son Reino Unido, Argentina y Chile.

Las labores de exploración del buque ruso de investigación polar Alexander Karpinsky y el supuesto hallazgo de 511.000 millones de petróleos están generando temores entre los diputados británicos. Algunos miembros del Parlamento creen que Moscú podría intentar adueñarse, en términos económicos, de la zona y comenzar a extraer petróleo de una parte de ese territorio austral reclamado por el Reino Unido, según ha informado The Daily Telegraph.

Aunque todo es pura especulación, hace poco más de dos meses los expertos del Instituto Affari Internazionali (IAI) italiano advertían de que entre los 'países árticos', Rusia tiene la huella más pronunciada en esta región y ha expresado el mayor compromiso para seguir desarrollándola. Este compromiso se ha articulado a través de varias estrategias y documentos oficiales que se han ido filtrando o que Moscú ha ido publicando de forma intencionada para analizar la respuesta internacional.

Ahora, algunas voces desde Reino Unido han mostrado su preocupación por el riesgo de que Rusia aproveche su 'marginación' (desde el punto de vista occidental) para explotar esos recursos. Moscú no tendría casi nada que perder. Así, el periódico conservador se hace eco de una reciente comisión parlamentaria en la que unos diputados expresaron su preocupación a representantes del Gobierno sobre si el Ejecutivo ruso estaría pensando en apropiarse de hidrocarburos, lo que violaría el tratado internacional de la Antártida de 1959.

No hay evidencia de la violación del tratado

El temor se basa en la admisión que ha salido a la luz esta semana, pero que se realizó hace cuatro años por la agencia geológica rusa Rosgeo, de que los estudios del Karpinsky habían identificado unos 511.000 millones de barriles de petróleo, junto a grandes cantidades de gas, enterrados debajo de la plataforma antártica. La jefa del departamento de regiones polares del ministerio de Exteriores de Londres, Jane Rumble, aseguró a los diputados de la Cámara de los Comunes (baja) que "no hay ninguna evidencia que indique una violación del tratado, pues se necesitarían equipos diferentes para hacer topografía que para una explotación" del subsuelo.

"Pero sí, lo estamos siguiendo muy de cerca y Rusia ha sido abordada sobre este tema en ocasiones previas y ha asegurado (a otros signatarios del Tratado Antártico) en múltiples ocasiones que se trata de un programa científico", agregó. Aunque la Antártida, donde solo se permite la exploración con fines científicos, no está gobernada por ningún país, siete han reclamado históricamente partes del territorio: Argentina, Australia, Chile, Francia, Noruega, Nueva Zelanda y el Reino Unido han presentado reclamaciones territoriales, que en algunos casos coinciden en parte (reclaman el mismo pedazo de tierra). Aunque Estados Unidos y Rusia no han reclamado de forma oficial el territorio, sí consideran que tienen "fundamentos para reclamar".

El diario británico apunta que, aunque Moscú mantiene que los estudios geológicos son de naturaleza científica, "los expertos están cada vez más preocupados de que representen una muestra más de las llamadas 'tácticas de zona gris' que emplea el Kremlin en todo el mundo". Según el rotativo, estos expertos opinan que "las actividades de los barcos de Rosgeo, como el Karpinsky –y otras infraestructuras establecidas por Rusia–, presentan un dilema diplomático, debido a su capacidad para fines tanto civiles como militares".

Por su parte, la Cancillería de Argentina está "recolectando información" sobre el supuesto hallazgo ruso de reservas de petróleo y gas en una zona de la Antártida que reclaman Chile, Argentina y Reino Unido, según confirmó este jueves el portavoz del Gobierno del país suramericano, Manuel Adorni. "No es nuevo. Si bien se conoció horas atrás, la Cancillería está recolectando toda la información para entender si son cuestiones de investigación o si se infiere algún otro tipo de prácticas allá en la Antártida", aseguró Adorni en su habitual conferencia de prensa en la Casa Rosada (sede del Ejecutivo). El portavoz aseguró que el Gobierno que preside el ultraliberal Javier Milei tomará, en este sentido, "las medidas que correspondan".

"En el período de la URSS, la política ártica de Moscú estaba motivada por consideraciones geopolíticas: la costa ártica es la frontera más larga de Rusia. Dada esta característica geográfica, Rusia siempre ha querido construir, mejorar y consolidar su presencia, desarrollando activos en la región, especialmente recientemente debido al derretimiento del hielo. La visión estratégica rusa para la región estuvo impulsada también por consideraciones económicas. La explotación y el desarrollo de los recursos de hidrocarburos del Ártico se consideran esenciales para: 1) compensar la disminución de la producción de energía, especialmente en regiones productoras tradicionales como Siberia occidental, 2) mantener altos volúmenes de exportación, vitales para los ingresos del gobierno, y 3) ampliar el papel estratégico de Rusia en el Ártico", aseguran los analistas del Instituto Affari Internazionali.

La tentación de dominar el petróleo

Moscú depende en gran medida de los ingresos de los hidrocarburos para mantener su economía a flote y, ahora, para financiar la costosa guerra contra Ucrania que ya ha supuesto la aprobación de todas las sanciones habidas y por haber contra Rusia: "Para hacer frente a los múltiples retos a los que se enfrenta la industria energética, Moscú ha considerado el Ártico como una zona estratégica para sus objetivos energéticos, políticos y logísticos", señalan los expertos del centro de investigación italiano.

Estos expertos insisten en que "el Ártico se ha convertido en la piedra angular de la ambición de Rusia en materia de gas natural también. El desarrollo de los recursos de hidrocarburos en la zona también es decisivo para la ruta del Ártico que ya ha comenzado a explotar. Sin embargo, las crecientes sanciones internacionales tras la guerra de Rusia en Ucrania podrían frenar estos acontecimientos e impedir el cumplimiento de las ambiciones rusas en materia de explotación de gas natural", señalan desde el centro de investigación italiano. Rusia, tras las sanciones de Occidente, no tiene nada que perder. Pero también es cierto que estas mismas sanciones reducen su mercado. Si no tiene clientes para vender su petróleo y su gas de poco le serviría explotar los recursos del Ártico.

No obstante, Rusia mantiene buenas relaciones con China y la India, los dos países que van al liderar el crecimiento en el consumo de petróleo y gas en el mundo. El fuerte crecimiento de estos mercados juega a favor de los analistas que creen que Rusia terminará explotando el crudo y el gas del Ártico.

Controlar esos recursos supondría un drástico aumento de las reservas de petróleo de Rusia. Los 511.000 millones de barriles de crudo dan para mucho. Para situar algo más esta cantidad merece la pena señalar que Venezuela, el país con mayores reservas probadas de petróleo del mundo, cuenta con 303.000 millones de barriles. Por otro lado, Arabia Saudí, mayor exportador de crudo del mundo, cuenta con unas reservas de 262.000 millones de barriles; Irán cuenta con 208.000 millones de barriles; Canadá con unos 160.000 millones de barriles recuperables, aunque la mayoría se encuentran en lo que se conoce como arenas bituminosas (una mezcla de arena, arcilla y bitumen de las que se puede extraer crudo); Irak tiene 145.000 millones; Emiratos Árabes Unidos cuenta con 107.000 millones de barriles.

Rusia, el país que ha logrado este hallazgo en la Antártida, cuenta con 80.000 millones de crudo recuperable. De modo que el petróleo de la Antártida supondría multiplicar por más de cinco sus reservas actuales de crudo. Esto es lo que podría tentar a Moscú para intentar explotar ese petróleo.

Moscú tiene motivos para hacerlo. Tras invadir la península de Crimea nadie hizo para detener al país dirigido por Vladimir Putin. Pocos años después, Putin dio la orden de iniciar la invasión de Ucrania. Aunque Occidente ha dado un paso al frente y ha armado a Kiev, por ahora ningún ejército se ha atrevido a intervenir. Con estos precedentes, Moscú podría verse con fuerza para comenzar a explotar ese petróleo, al fin y al cabo Rusia ya está bajo las sanciones internacionales, ¿qué más va a hacer Occidente?

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