Bolsa, mercados y cotizaciones

Los fondos monetarios y de renta fija a corto plazo no encuentran rival: atraen el 60% del dinero nuevo este año

Imagen: iStock.

Los fondos conservadores vuelven a ser a ser la opción que más demandan los inversores este año, como ya ocurrió en 2023 a pesar del buen comportamiento de las bolsas. Pero dentro de ese menú poco arriesgado, los platos que más se consumen son el de los fondos monetarios y de renta fija a corto plazo. Sobre el papel, los dos dejaron de tener sentido hace meses. A finales del año pasado, el escenario que descontaba el mercado es que los bancos centrales empezarían a recortar los tipos en el primer trimestre de este año. Si esto iba a ocurrir, el siguiente paso era salir del efectivo y alargar la duración. Pero esas bajadas no se han producido y, aunque se presume que cada vez están más cerca, no existe ninguna certeza sobre cuándo serán. Ante esto, el dinero ha vuelto con fuerza hacia los fondos monetarios y de renta fija a corto plazo, que en marzo han captado más de 1.000 millones de euros en cada caso -ninguna otra categoría iguala esta cifra-. Pero la fotografía es aún más llamativa en el año. En estos tres meses atraen el 60% del dinero nuevo que ha captado la industria.

Los fondos de inversión se clasifican en más de una veintena de categorías, en función de la estrategia que siguen. Es la forma de comparar unos con otros. Pero este año sólo entra dinero en ocho de ellas, y suman suscripciones superiores a los 12.900 millones de euros. El grueso de esa cantidad se ha canalizado hacia los fondos de renta fija a corto plazo, que acumulan entradas próximas a los 4.200 millones de euros en 2024, y cerca de otros 4.000 millones han ido a parar a los fondos monetarios.

La curva de tipos sigue invertida, y esto significa que la deuda con vencimiento a corto plazo paga una rentabilidad más alta que la deuda a largo plazo. Y además es menos sensible a los movimientos de los tipos de interés, por eso este año se comporta mejor que la de largo plazo. Y esto se observa también en la rentabilidad que consiguen los fondos de inversión. Los de renta fija a corto plazo suben de media un 0,81% en el año, hasta marzo, frente al 0,19% que se apuntan los de renta fija a largo plazo. En el caso de los monetarios las ganancias ascienden hasta el 0,88%.

No obstante, ambos tipos de estrategias también tienen fecha de caducidad, y la marcará el inicio de las bajadas de tipos de interés. "En los dos últimos años hemos sido testigos de importantes flujos hacia efectivo y productos similares, y aunque obtener una buena rentabilidad en un entorno incierto parece atractivo, el coste de oportunidad de no invertir este efectivo en renta fija es cada vez mayor", opina Marco Giordano, director de inversiones de renta fija en Wellington Management. "Los rendimientos de los bonos de alta calidad suponen un flujo de ingresos similar al del efectivo, al tiempo que ofrecen protección frente a las caídas, en caso de que los bancos centrales lleven a cabo recortes de tipos este año", explica.

Al margen de los fondos de renta fija a corto plazo y de los monetarios, los otros productos que más dinero atraen este año también tienen un sesgo conservador en su mayoría (la única categoría de bolsa que logra suscripciones es la de renta variable emergente y apenas capta 27 millones). Por ejemplo, los fondos que invierten en bonos a largo plazo se llevan otros 1.500 millones de euros en 2024; los fondos con un objetivo concreto de rentabilidad no garantizado consiguen otros 1.400 millones y los de renta fija internacional, unos 1.000 millones.

Como ya ocurrió el año pasado, los fondos siguen siendo una de las opciones favoritas de los españoles para canalizar su ahorro, junto a los depósitos a plazo fijo y las letras. Aunque a un menor ritmo que en 2023, la industria ha atraído 7.259 millones de euros hasta marzo (esta cifra es el resultado de restar a esos 12.900 millones de euros que hay en suscripciones, los 5.600 millones que suman los reembolsos).

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