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EEUU pide a Ucrania el fin de los ataques a las refinerías rusas por miedo a un colapso del petróleo

  • Ucrania había encontrado por fin el punto débil de la economía de Rusia...
  • ... Pero EEUU teme que el petróleo se dispare y afecte a la popularidad de Biden
  • Los ataques a las refinerías han tensado el mercado de petróleo y combustibles

Aunque pueda parecer inexplicable a primera vista, es cierto. EEUU ha pedido a Ucrania que detenga los ataques a las refinerías rusas. Ucrania había encontrado por fin un punto débil en la 'acorazada' economía de Rusia. Los ataques masivos con drones sobre las refinerías estaban dañando la capacidad de generar ingresos de Rusia a través de la venta de refinados (diésel, queroseno, gasolina…). El destrozo estaba siendo importante para el país dirigido por Vladimir Putin, que ha visto mermada su capacidad de producción de refinados en más de 600.000 barriles diarios en pocos días de ataques. Sin embargo, EEUU, el gran aliado de Ucrania, ha pedido Vlodímir Zelenski que acabe con esta estrategia que ha puesto al mercado de petróleo e hidrocarburos en una situación límite.

Hace escasas horas, el diario Financial Times publicaba en exclusiva la desconcertante petición de Washington: "EEUU ha instado a Ucrania a detener los ataques a la infraestructura energética de Rusia, advirtiendo que los ataques con drones generan el riesgo de que los precios mundiales del petróleo se disparen y se generen represalias, según tres personas familiarizadas con las discusiones".

Precisamente, elEconomista.es publicaba esta mañana a primera hora que el golpe maestro de Ucrania a las refinerías rusas estaba poniendo al mercado del petróleo al borde del colapso, puesto que Rusia es el segundo mayor productor de petróleo del mundo (solo por detrás de EEUU) y uno de los países con mayor capacidad de refino en el globo. El rendimiento de las refinerías rusas entre el 13 y el 20 de marzo cayó un 7,5% entre el 1 y el 14 de marzo, hasta 5 millones de barriles por día (b/d), después de una reducción en el procesamiento en las plantas petroleras atacadas por drones ucranianos, según cálculos de Reuters en base a datos proporcionados por fuentes de la industria.

Pese a todo, altos funcionarios ucranianos han defendido en las últimas horas los ataques de Kiev a la infraestructura petrolera en lo profundo del territorio ruso. La viceprimera ministra, Olha Stefanishyna, ha señalado que las refinerías en Rusia son objetivos legítimos que proporcionan recursos a la maquinaria de guerra del presidente Vladimir Putin. "Entendemos las llamadas de los socios estadounidenses", asegura Stefanishyna durante una mesa redonda en el Foro de Seguridad de Kiev. "Al mismo tiempo, luchamos con las capacidades, recursos y prácticas que tenemos hoy". De modo que los ataques seguirán muy vivos.

Así, la refinería Norsi, propiedad de Lukoil, redujo la producción de crudo a 161.000 b/d. Eso fue un 36% menos que a principios de marzo. La refinería de Ryazan, propiedad de Rosneft, redujo su producción en un 64% en comparación con principios de mes a 95.000 b/d, mientras que la producción de crudo en otra refinería propiedad de Rosneft, Syzran, cayó a cero desde 92.000 a principios de marzo.

No cabe duda de que Rusia es unos de los exportadores de energía más importantes del mundo. Esta es una posición que ha seguido manteniendo incluso tras la aprobación y ejecución de las sanciones occidentales a su sector del petróleo y gas. Los ataques con drones han empezado a impactar en los precios del crudo y los cracks spread del diésel y la gasolina. Estos cracks spread es el diferencial pagado por un barril de diésel respecto a lo que se paga por un barril de petróleo crudo. Un crack spread al alza suele ser sinónimo de escasez en el mercado.

Las refinerías bajan la producción

"Se estima que los ataques con aviones no tripulados ucranianos a las refinerías rusas han eliminado entre 600.000 b/d y 900.000 b/d de la capacidad de refino rusa. Como resultado de la reducción de la capacidad de refino y el consiguiente aumento de los precios internos de los destilados (por ejemplo, diésel y combustible para aviones), Rusia probablemente limitará las exportaciones, de manera similar a la prohibición de gasolina de seis meses que implementó para evitar que los precios internos del combustible aumenten", aseguran los expertos de BCA Research.

"El aumento de los ataques a las refinerías rusas, que han obligado a cerrar capacidades de unos 600.000 barriles diarios, alimenta la preocupación por un menor suministro de productos petrolíferos. Aunque la oferta (rusa) en el mercado de crudo podría aumentar como consecuencia de la menor demanda interna, cada vez hay más noticias de que Rusia tiene cada vez más dificultades para transportar su petróleo. India en particular, que ha aumentado considerablemente sus importaciones de Rusia en los dos últimos años, parece estar experimentando dificultades, sobre todo porque las rutas marítimas se han alargado para muchas navieras debido a los peligros en el Mar Rojo", señala Barbara Lambrecht, estratega de materias primas de Commerzbank.

Ucrania va más allá con sus ataques

Estos ataques sobre el corazón petrolero y del refino de Rusia suponen ir un paso más allá de lo que había sucedido hasta ahora. Desde que comenzó a la guerra a principios de 2022, las sanciones sobre el crudo y los refinados rusos habían provocado una reconfiguración global de los flujos de hidrocarburos, pero la oferta global y, por tanto, el precio no se había visto afectados de forma seria (los típicos vaivenes de los precios del crudo y los refinados).

¿Por qué se han mantenido relativamente estables los precios del petróleo? En un mercado global e interconectado no resulta fácil aislar a un país por completo y menos si este es Rusia, que cuenta con aliados de la talla de China. Pero los últimos ataques de Ucrania están golpeando de forma directa la capacidad de producción de hidrocarburos de Rusia, lo que está desembocando en una caída real de su producción y de sus exportaciones. El mensaje es claro, Rusia va a sufrir, pero también los consumidores a nivel global.

¿Qué pasa si el consumidor global sufre? Desde la Casa Blanca han debido deducir que un nuevo rebrote de inflación, provocado por un petróleo y gasolina más caros, no ayuda para nada a la campaña del presidente Joe Biden, que se ha convertido en el mayor aliado de Ucrania en su guerra contra la invasión de Rusia. Si los precios de los combustibles vuelven a subir, el votante estadounidense, siempre pendiente de su bolsillo, podría inclinarse por favorecer al candidato que ha prometido terminar con la guerra de la forma más rápida posible (aunque ello pueda suponer la pérdida de territorio de Ucrania), que no es otro que Donald Trump. Para más inri, a finales de mayo (Memorial Day) dará comienzo la temporada de conducción en EEUU, que acaba el primer lunes de septiembre con el Día del Trabajo.

El petróleo sube con fuerza

Por ahora, los precios del petróleo han subido algo más de un 15% este año, hasta superar los 85 dólares el barril, elevando los costes del combustible justo cuando el presidente estadounidense Joe Biden comienza su campaña para ser reelegido.

"A Washington también le preocupa que si Ucrania sigue atacando las instalaciones rusas, incluidas muchas que se encuentran a cientos de kilómetros de la frontera, Rusia podría tomar represalias atacando la infraestructura energética de la que depende Occidente, algo que escalaría el nivel de la guerra hasta cotas insospechadas y dispararía el precio del petróleo y los refinados. Esto incluye el oleoducto CPC que transporta petróleo desde Kazajistán a través de Rusia hasta el mercado mundial. Empresas occidentales como ExxonMobil y Chevron utilizan el oleoducto, que Moscú cerró brevemente en 2022", avisa Giovanni Staunovo, analista de materias primas de UBS.

El Financial Times destaca que la advertencia de Washington ha sido entregada a altos funcionarios del servicio de seguridad estatal de Ucrania, el SBU, y su dirección de inteligencia militar, conocida como GUR, según las fuentes consultadas. Ambas unidades de inteligencia han ampliado constantemente sus propios programas de drones para atacar objetivos rusos en tierra, mar y aire desde el inicio de la invasión a gran escala del Kremlin en febrero de 2022. Otra fuente ha asegurado que la Casa Blanca se ha sentido cada vez más incómoda por los ataques ucranianos con que han inhabilitado refinerías, terminales, depósitos e instalaciones de almacenamiento de petróleo en todo el oeste de Rusia, perjudicando su capacidad de producción de petróleo y refinados.

"No fomentamos ni permitimos ataques dentro de Rusia", ha asegurado un portavoz del National Security Council (NSC). La CIA se ha negado a hacer comentarios al FT. En Kiev, un portavoz del SBU también ha rechazado hacer cualquier tipo de comentarios. Los funcionarios del GUR y de la oficina de Zelenskyy no respondieron a las preguntas lanzadas por el prestigioso diario británico.

"Una máxima política aceptada es que el precio de la gasolina en los EEUU puede ser un destructor de campaña, por lo tanto, la gran subida de los precios del petróleo la semana pasada, en particular la del siempre sensible combustible de motor, fue provocada por los ataques de aviones no tripulados de Ucrania en la infraestructura de refinería de Rusia, que en el futuro bien podría ser financiado por una autorización presidencial (PDA) de Biden. Es dudoso que el dinero concedido pueda ser cubierto con la advertencia de que el presidente Zelenski debe abstenerse de golpear cualquier cosa que haga subir los precios de la gasolina. Uno solo puede imaginar la respuesta, pero afortunadamente nadie aquí conoce palabrotas ucranianas", escribe John Evans, analistas de PVM Oil.

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