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Ucrania encuentra por fin el punto débil de Rusia y no es exactamente el petróleo

  • Las refinerías rusas sufren varios ataques de drones ucranianos
  • La producción de refinados empieza a resentirse junto con las exportaciones
  • China e India podrían salir beneficiadas de forma indirecta de los ataques

Ucrania ha encontrado el punto débil de Rusia. Aunque este no es exactamente el petróleo, sí está muy relacionado con él. Enjambres de drones ucranianos están inutilizando la vasta red de refinerías rusas en un intento por obstaculizar las exportaciones de refinados. Hasta la fecha, los resultados son esperanzadores para Kiev, aunque la mayor parte de la industria rusa sigue en pie. Según explica la prensa especializada, las diferentes series de ataques con aviones no tripulados ucranianos sobre refinerías de petróleo rusas en los últimos días han comenzado a plantear dudas sobre cuánto tiempo podrá el país seguir exportando productos petroquímicos, lo que a su vez ha comenzado a causar cierto nerviosismo en Moscú.

Varias de las principales refinerías de petróleo de Rusia han sido atacadas en los últimos días y especialmente durante el fin de semana como parte de la estrategia de Ucrania para paralizar la capacidad de producción de petroquímicos de Rusia para cortar los lucrativos ingresos de las exportaciones y reducir el flujo de petróleo a su vasta maquinaria de guerra. Aunque aún no hay datos oficiales ni fiables, se cree que la producción de diésel y refinados de Rusia podría haber caído entre un 6 y al 14%, según diferentes fuentes.

Esta situación está teniendo daños colaterales para los consumidores europeos. Los cracks spread del diésel (la diferencia entre un barril de petróleo y otro de diésel) están volviendo a subir con intensidad, puesto que Rusia es uno de los mayores productores de diésel del mundo. Aunque los países de la UE no compren productos refinados rusos, en un mercado global e interconectado, la caída de la producción en un lugar concreto termina afectado a todo el mercado en su conjunto.

Más se explaya en su análisis Edward Finley-Richardson, reputado inversor y especulador del transporte marítimo, cuyas disertaciones sobre el sector desde su cuenta de X son ampliamente seguidos en el sector. "La coincidencia de los ataques de drones ucranianos contra refinerías está creando una situación interesante para los mercados de petroleros. Aunque esto no ha tenido (todavía) un gran efecto en las exportaciones de productos, estamos a un ataque exitoso de que los cracks spread se disparen y los importadores busquen fuentes alternativas", señala.

Rusia envía menos diésel

Desde Bloomberg explican que por ahora lo que se ha detectado es que los envíos de diésel desde los puertos rusos han disminuido desde que comenzaron los ataques con drones contra las refinerías de petróleo del país. Aunque hay evidencia de que las huelgas internas en Rusia están afectando la producción de las plantas y otros factores, como el mal tiempo y el mantenimiento de rutina, también pueden estar afectando a los flujos, se cree que los ataques podrían estar ya tocando el punto débil de la economía de Rusia.

Según datos recopilados por Bloomberg de la firma de análisis Kpler, los envíos en enero (el mes en que comenzaron las huelgas) también fueron excepcionalmente grandes, lo que hace que una caída en febrero y principios de marzo parezca aún mayor. Para enturbiar aún más las aguas, Moscú también debía frenar los envíos de combustible dentro de su pacto de suministro de petróleo con la OPEP+. Este pacto consta de dos pilares: por un lado, está la reducción en las exportaciones de petróleo, por otro aparece el menor envío de refinados, entre los que destaca el diésel.

Con todo, desde ING ya achacan parte de la subida del petróleo a estos ataques ucranianos con drones. Daría la sensación de que Ucrania está consiguiendo con ataques selectivos en territorio ruso, lo que Occidente no ha logrado con masivas sanciones durante años. Mientras que Rusia siempre ha encontrado la vía para esquivar las sanciones de EEUU y sus aliados, los ataques a la infraestructura rusa están siendo infalible para reducir los envíos de refinados y los ingresos de Moscú por su venta.

"El mercado del petróleo sigue subiendo, con el ICE Brent estableciéndose con un alza de más que ha llevado al barril incluso a superar los 87 dólares por unidad de forma puntual, alcanzando sus niveles más altos desde noviembre. El catalizador de esta medida parece haber sido nuevos ataques ucranianos a la capacidad de las refinerías rusas durante el fin de semana", aseguran desde ING.

¿Cuál puede ser el impacto final?

Ante esta oleada de ataques a refinerías rusas, los analistas calibran los posibles efectos a gran escala. Carsten Fritsch, estratega de materias primas de Commerzbank, reconoce que el impacto en el suministro de petróleo no está claro. Por un lado, señala, estos ataques indican riesgos en el suministro. Pero por otro, aclara, "Rusia también podría exportar más crudo si se puede procesar menos en el país debido a las interrupciones en las refinerías". Al revés lo plantea Kieran Tompkins, de Capital Economics: "Aunque, aisladamente, los ataques ucranianos podrían aumentar la disponibilidad de crudo, los precios probablemente subieron porque las infraestructuras energéticas se han convertido claramente en un objetivo de la guerra".

La principal exportación de productos refinados de Rusia es el diésel. Desde que empezó la guerra, los principales destinos del gasóleo ruso son Turquía, Brasil y Arabia Saudí. También (cada vez más) países africanos: Marruecos, Libia, Togo, Túnez, Ghana. Rusia es el segundo exportador mundial de gasóleo (el primero es EEUU y el tercero Arabia Saudí). "La capacidad rusa de almacenamiento de petróleo es limitada, por lo que si las refinerías dejan de funcionar por averías, lo lógico es aumentar las exportaciones de crudo. Y ahí es donde la cosa se pone interesante", prosigue su hilo Finley-Richardson.

El estratega recuerda que estos acontecimientos se producen en un momento en que, en solidaridad con la OPEP -"léase Arabia Saudí", apunta-, Rusia se ha comprometido a reducir la producción de crudo en 400.000 barriles diarios. También se producen en un momento, añade, en el que la India, uno de los mayores importadores de crudo ruso, se muestra reticente a violar las sanciones estadounidenses.


Unos 40 petroleros que transportan petróleo ruso han sido sancionados desde octubre de 2023, según informa el medio especializado Argus) lo que afecta a los envíos, especialmente a la India, que ha reducido las importaciones de crudo ruso debido a las restricciones impuestas a los buques sancionados. "Y los funcionarios de la Administración Biden están animando abiertamente a la India a regatear con los precios", apunta el experto.

China e India quieren petróleo barato

Para terminar de formar la 'tormenta perfecta' sobre Rusia, Finley-Richardson pone sobre la mesa unos datos relativos a China que deben ser tenidos en cuenta: "Pero, ¡eh! A China también le gustan los descuentos. ¿Coincidencia? La semana pasada observé un repunte de las importaciones chinas de crudo no ruso en el mercado al contado. A China le gusta (con razón) mantener en vilo a los proveedores de petróleo diversificando sus fuentes. ¿Está demostrando a Rusia quién necesita a quién? ".

"Anteriormente, los ucranianos se resistían a atacar la producción de petróleo de Rusia, no fuera a ser que hicieran subir los precios, lo que provocaría inflación y perjudicaría la campaña de reelección de Joe Biden. Pero ahora pueden haber encontrado una manera de dañar las exportaciones de petróleo de Rusia y ayudar a la India a negociar un descuento en el crudo de los Urales -el de referencia en Rusia-", explica el inversor.

El sentido a esta táctica de guerra lo encuentra Finley-Richardson en lo visto estos meses en el Mar Rojo: "Lo más importante es que Ucrania ha tomado una página del libro de jugadas de los hutíes: si eliges el momento y el lugar de tu ataque de forma asimétrica, no necesitas más hombres ni más artillería". En su también popular cuenta de X, los analistas de la publicación financiera Zerohedge van aún más lejos en su prospectiva: "Ucrania solo ataca refinerías rusas con aviones no tripulados en lugar de hundir petroleros rusos, ya que eso enviaría el petróleo por las nubes y paralizaría las probabilidades de reelección de Biden".

Desde el punto de vista militar, la lectura parece clara. "Sorprendentemente, Rusia no puede contrarrestar un arma tan relativamente sencilla como los drones", sintetiza en el Financial Times Sergey Vakulenko, ex director de estrategia de Gazprom Neft y miembro senior de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional. Otra cosa es lo que ocurra a partir de las elecciones presidenciales de EEUU en noviembre. Con la perspectiva de un segundo mandato de Donald Trump en EEUU, Ucrania "no tienen mucho que perder" con estos ataques, ahonda Finley-Richardson. "Una vez que Trump gane, Ucrania irá a tierra quemada contra la infraestructura rusa y sus petroleros", sentencian desde Zerohedge.

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