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El mercado de bonos se tensa: el BoE dejará para agosto el primero de sus tres recortes de 2024

Sede del Banco de Inglaterra. Dreamstime
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Las expectativas del mercado llevan semanas calibrándose y prácticamente la totalidad de los expertos asume que los bancos centrales no recortarán los tipos de interés este año ni tanto ni tan rápido como se esperaba. Pero ninguno entre los grandes responsables de las políticas monetarias del mundo dilatará tanto su pivote como el Banco de Inglaterra. Y eso tensa el mercado de deuda británica, con los vencimientos inferiores al año por encima del 5% y el bono a diez años de nuevo en el 4%.

Al comienzo del 2024 el mercado esperaba hasta siete recortes de tipos de interés en el Reino Unido, según Bloomberg. Uno de los más drásticos ajustes a la baja que vería el mundo y por encima de lo esperado para el Banco Central Europeo y la Reserva Federal de Estados Unidos también para este año, en el que se barajan también menos recortes.

No obstante, el Banco de Inglaterra (BoE, en inglés) solo realizará tres movimientos a la baja este año de 25 puntos básicos cada uno, según las últimas previsiones, lo que llevaría a la referencia para la libra esterlina del 5,25% actual, el máximo en dieciséis años, al 4,5% al cierre del año. Y el primero de estos recortes se prevé para agosto (se llegó a ligar a la reunión de marzo), también más tarde de lo que se espera en la eurozona y en Estados Unidos.

El mercado fue demasiado optimista al pensar en que el Banco de Inglaterra tiene todo a su favor para comenzar con la acomodación de su política monetaria. El IPC del país creció al 4% en enero. Y este mismo martes los inversores se enfrentaron a un mercado laboral más fuerte del esperado en el Reino Unido, un elemento que añade más presión al responsable de la política monetaria británica para mantener su pulso frente a la inflación.

Los salarios medios de los trabajadores cerraron diciembre del 2023 en el 5,8%. Caen respecto al mes anterior pero se situaron dos décimas por encima de la expectativa del mercado. Además, el número de desempleados bajó más de lo previsto y la tasa de desempleo del Reino Unido se sitúa de nuevo por debajo del 4%. Es decir, los problemas del mercado laboral británico tras el Brexit han derivado en una revalorización de los salarios que amenaza con añadir la inflación salarial como otro punto a vigilar por parte del BoE.

"Los sólidos datos de empleo del Reino Unido deberían mantener al Banco de Inglaterra en espera hasta el verano", explica el responsable de estrategia de tipo de cambio de BBVA, Roberto Cobo García. No obstante, si la tendencia no se mantiene la inflación no daría signos de resiliencia. "El Banco de Inglaterra tendrá que empezar a quitar el pie del freno pronto. Una posible mayor relajación del crecimiento salarial en próximos meses daría al BoE la posibilidad de recortar tipos en el segundo trimestre del año", estiman desde Berenberg.

La libra esterlina ha respondido a las últimas noticias del Reino Unido ganando terreno frente al dólar, al que le mantiene el pulso en el año mientras divisas como el euro retroceden un 2,3% en 2024 frente a la divisa estadounidense. Sin embargo, ha sido en el rendimiento exigido por la deuda británica donde se han visto los mayores cambios.

El bono británico a diez años supera de nuevo el 4% que perdió el año pasado (cotizó por encima del 4,1% este martes), aunque aún son los títulos de menor vencimiento los que marcan los mayores rendimientos. De hecho, todos los tramos por debajo de los 12 meses todavía ofrecen un retorno superior al 5%. La expectativa del mercado es que la deuda británica a tres meses no baje del 5% hasta que finalice el primer semestre del año, según Bloomberg, a partir del momento en el que aumentan las probabilidades de ver un recorte de tipos de interés en el Reino Unido.

No obstante, el retraso en el primer recorte de tipos dejó de notarse en los tramos más cortos de deuda, ya que el mismo ya estaba descontado casi al arrancar el 2024. Pero la supresión de hasta cuatro bajadas en 2024 sí dejó mayor huella en los vencimientos más largos, ante el temor de que el estoicismo del BoE pueda provocar una recesión de la economía británica (se espera que el crecimiento del PIB del Reino Unido en 2024 se sitúe en el 0,4%).

Los bonos británicos a partir de los dos años registran incrementos de más de 35 puntos básicos desde que empezó febrero (las ventas llevaron a la deuda a cuatro años del 3,7% al 4,1% en doce sesiones) lo que suaviza la curva de deuda inglesa aunque siga invertida (mayor aversión al riesgo a corto que a largo plazo).

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