Bolsa, mercados y cotizaciones

Los bonos dejan de ser atractivos para los gestores ante una Fed menos agresiva con los recortes

  • El peso de los bonos se hunde en las carteras de los encuestados por Bofa en enero
  • La mejora en las perspectivas macro reduce el apetito de los gestores por los activos más seguros
  • La geopolítica vuelve a adelantar a la recesión como el gran peligro para el mercado
Los gestores miden el pulso a la economía, y optan por salir de la renta fija. Foto: Dreamstime
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La primera encuesta mensual a gestores de 2024 que elabora Bank of America refleja el rechazo creciente por parte de los inversores por la renta fija, a medida que las perspectivas de recortes de tipos en Estados Unido se moderan, y las estimaciones de crecimiento económico para el año que viene mejoran. Los bonos, que llevan meses siendo uno de los activos favoritos para los gestores encuestados por el banco, han pasado en un mes a estar a las puertas de la infraponderación. Se trata del activo que más peso ha perdido en enero en las carteras de los gestores, que han optado por mover su dinero hacia el inmobiliario y la liquidez.

En los primeros compases del año el mercado parece estar empezando a asumir que sus expectativas de bajadas de tipos en Estados Unidos han sido excesivas. Los inversores han llegado a comprar hasta 7 recortes en el precio del dinero en 2024, una previsión que está moderándose, al amparo de unas perspectivas macroeconómicas más positivas de cara al año que viene.

Las perspectivas 'macro' mejoran

Hay varios indicadores en la última encuesta, en la que han participado 221 gestores con un patrimonio conjunto de 589.000 millones de dólares, que confirman el mayor optimismo de los inversores de cara a 2024. Aunque los gestores siguen esperando que el crecimiento sea menor que el actual dentro de 12 meses, el porcentaje de aquellos que así lo esperan se ha reducido hasta el 40%, máximos del último año, y 10 puntos por encima de los niveles del pasado diciembre.

Al mismo tiempo, el porcentaje de gestores que espera que la economía mundial experimente "un aterrizaje suave", o "ningún aterrizaje" en 2024, ha aumentado hasta el 79%, el nivel más elevado de los últimos 9 meses. En diciembre era un 72%, con un 23% de los encuestados esperando un "aterrizaje fuerte", un porcentaje, este último, que ha caído hasta el 17%. Y ya hay un 41% de los encuestados que espera que la economía estadounidense sea capaz de evitar la recesión el año que viene.

Estas buenas perspectivas ayudarán a que los beneficios empresariales no se contraigan tanto como se esperaba hasta ahora. Aunque las previsiones siguen apuntando a una caída de los mismos en los próximos 12 meses, cada vez hay menos gestores que esperan que esto se produzca: ya sólo el 21% neto (el porcentaje de gestores que espera que los beneficios crezcan, menos el porcentaje de los que esperan que se contraigan) de los encuestados espera que se produzca un deterioro, el porcentaje más bajo que se ha visto en los últimos 19 meses.

Además, para la mayor parte de gestores, el 11% neto, las empresas no tienen una situación de endeudamiento excesivo en este momento, una circunstancia importante para las empresas, que están empezando a sufrir en sus carnes las consecuencias de la subida de tipos de los grandes bancos centrales. Esta solidez en el balance de las empresas puede haber tenido que ver con la preferencia de los encuestados por las empresas de pequeña capitalización en este momento, frente a las de gran capitalización: por primera vez desde junio de 2021 los gestores se inclinan por las empresas pequeñas frente a las grandes.

En la última encuesta también se reconoce cómo la recesión ha dejado de ser el mayor peligro. Así lo era en diciembre, pero ahora ha sido sustituido por la geopolítica, el principal riesgo en este momento para los encuestados. Un "aterrizaje duro" de la economía se mantiene como el segundo mayor riesgo potencial, seguido de un hipotético repunte de la inflación y, en cuarto lugar, la posibilidad de que se produzca "un evento de crédito sistémico".

Menos bonos, a cambio de liquidez e inmobiliario

Con un escenario sobre la mesa que plantea un año 2024 menos negativo en el frente macroeconómico de lo que se podía esperar, las consecuencias para la Reserva Federal, el banco central estadounidense que tanto vigilan los inversores para decidir cómo construyen sus carteras, son claras: con este escenario sobre la mesa los recortes de tipos parece que no serán tan agresivos como se esperaba previamente, algo que reduce las expectativas de rentabilidad para el inversor en bonos y, en consecuencia, ha generado la rotación de los gestores desde la renta fija hacia otro tipo de activos.

Los bonos han sido el activo que más peso ha perdido en enero en las carteras de los gestores, que han llevado su dinero, principalmente, hacia el sector inmobiliario y la liquidez. El sector bancario también ha sufrido un recorte de exposición importante. A pesar de la salida de la renta fija, la exposición a bonos sigue siendo fuerte si se compara con la historia, y sería el activo más sobreponderado de la cartera siguiendo este criterio. En neto, la ponderación de la renta fija en este momento es de sólo el 3%, el activo con menos presencia en la cartera media de los encuestados, dentro de aquellos que son sobreponderados. En los últimos 12 meses, la renta fija ha estado sobreponderada en 10 meses en las carteras de los gestores, uno de los activos favoritos de los encuestados en este periodo.

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