Bolsa, mercados y cotizaciones

El gran activo que sorprenderá al mundo en 2024 con subidas del 30%

  • Las materias primas presentan una oportunidad mientras la bolsa y los bonos sufrirán
  • Goldman cree que el petróleo subirá un 30% y los metales un 18%
Gráfico (iStock)

2024 se plantea como un año complicado para los inversores. Unos tipos de interés altos durante un tiempo prolongado y una desaceleración mundial traerán, en consecuencia, una gran incertidumbre sobre la renta fija y variable. Ante un entorno tan desafiante, los inversores ya están buscando donde guarecerse durante la tormenta. Lejos de parapetarse en los clásicos valores defensivos en la renta variable, los bonos o clásicos como el oro, los expertos creen haber encontrado algo más que un escudo que ofrezca pocas ganancias pero estables. Diversas empresas están avisando de que en el medio plazo habrá un 'boom' con retornos a doble dígito en las materias primas que permitirá no solo salir del paso, sino conseguir suculentas ganancias en un entorno más que difícil.

"Evite acciones y bonos, ahora es el momento de las materias primas". Este es el mensaje con el que arranca el último informe de JP Morgan, donde el analista, Marco Kolanovic advierte de que la resistencia de los diferentes mercados del mundo están perdiendo fuerza y es solo cuestión de tiempo que se asome al territorio negativo. A pesar de que recientemente los principales mercados de Occidente han vivido un repunte sorpresa a medida que se han sucedido buenas noticias con respecto a los bancos centrales y los datos macroeconómicos, esta tendencia estaría cerca de acabarse.

En lo que va de año el S&P 500 está avanzando un claro 17,56%, especialmente tras un rebote de casi el 9,2% desde el 27 de octubre, animado en primer lugar por un sorprendente dato del PIB, con un crecimiento del 4,9%, seguido de una reunión de la Fed en la que el mercado entendió que se había tocado techo con las subidas de tipos de interés. El EuroStoxx 50, principal índice del Viejo Continente, también vive unas claras subidas del 11,92% en lo que va de año y un rebote desde el 27 de octubre del 7,5%.

Desde JP Morgan creen que este impulso final se ha debido, en gran parte, a "estrategias de impulso coyunturales", pues muchos inversores habrían tomado posiciones tras las últimas noticias de la Fed ante un mercado que había caído semanas antes. Sin embargo, las tasas de interés, unos consumidores que "se verán obligados a gastar menos" y las "elevadas valoraciones de las acciones", precipitarán una clara caída debido a que "habrá una destrucción de la demanda que complicará el crecimiento de los resultados corporativos".

Frente a esta situación, Kolanovic advierte de que "la fuerte caída de los precios de diversas materias primas (en particular el petróleo) nos hace estar muy positivos en este activo como cobertura geopolítica y como un posicionamiento más ligero". En ese sentido explicó que hasta ahora habían apostado claramente por los bonos, cuya rentabilidad se ha disparado de la mano de las subidas de tipos de los bancos centrales pero que, tras empezar a notar ganancias están retirando asignaciones de la renta fija para "financiar un aumento en las materias primas".

Desde Goldman Sachs son incluso más atrevidos con esta apuesta. Los expertos de la firma norteamericana han explicado en su último informe que creen que, a lo largo de 2024 y ante temores de una posible recesión y una cascada de recortes de tipos de interés las materias primas brillarán con luz propia ofreciendo un retorno a 12 meses del 21% en su conjunto y del 31% en el caso del petróleo.

"Esperamos precios al contado de las materias primas algo más altos debido a un contexto cíclico mejorado, importantes retornos de carry debido a los vientos de cola estructurales y vemos un valor de cobertura contra shocks negativos de oferta"

"Recomendamos tomar posiciones largas en materias primas en 2024, ya que esperamos precios al contado de las materias primas algo más altos debido a un contexto cíclico mejorado, importantes retornos de carry debido a los vientos de cola estructurales y vemos un valor de cobertura contra shocks negativos de oferta", explicó el banco en un informe para sus clientes.

Desde Wells Fargo Investment Institute tienen claro que estamos a las puertas de un "superciclo alcista" de cara a 2024. Según estos analistas cuando lleguen los recortes de la Fed (y del BCE en segunda instancia) los precios de las materias primas deberían recuperarse en consecuencia. En ese sentido, el consenso de mercado ha elevado la apuesta y da por hecho que será en mayo cuando se produzca la primera bajada en 'el precio del dinero'. De este modo esperan que entonces empiece una cascada de recortes que lleve los tipos de interés al 4,5%.

A pesar de la fortaleza del mercado laboral de EEUU, los últimos datos han cambiado el pié a los analistas. Solo se crearon 150.000 empleos frente a los casi 300.000 de septiembre, llevando el paro al 3,9%. Esta debilidad inesperada de unos de los mayores baluartes de la Fed, la resistencia del empleo, está haciendo dudar de la teoría de un 'aterrizaje suave' y esto ha provocado que los expertos de por hecho que un nuevo ciclo de recortes de tipos se acerque.

"Una inflación resiliente puede ser una baza clave para las materias primas"

Por ello desde Goldman, a pesar de que siguen creyendo en que la economía de EEUU se mantendrá fuerte, dan por hecho un recorte de 175 puntos básicos el año que viene mientras Morgan Stanley creen que se situará en los 300 puntos. "Mantenemos nuestra opinión de que la Reserva Federal logrará un aterrizaje suave, pero el debilitamiento del crecimiento mantendrá vivos los temores de recesión", explicaba Ellen Zetner, analista del banco norteamericano.

Al margen de los tipos, Oliver Taylor, CFA, gestor de multiactivos de Schroder, coincide en el despertar de las materias primas pero debido a otro motivo. Una inflación persistente que parece va a ser la norma durante los próximos años. A pesar de que la Fed y el BCE puedan devolverla a entornos cercanos al objetivo del 2%, desde la Reserva Federal daban por hecho que no volvería por debajo de esa meta hasta 2025, aunque se quedará cerca (2,4%).

En ese sentido, "una inflación resiliente puede ser una baza clave para las materias primas". De hecho, desde Schroder hablan de una "nueva etapa con una inflación estructuralmente más alta". En ese sentido recuerdan que "estos activos reales con utilidad real tienden a ir a mejor cuando hay inflación".

Sin embargo todo depende de la Fed. Michel Salden, director de materias primas de Vontobel explica que "el apoyo cíclico solo se producirá cuando los bancos centrales dejen de lado su lucha contra la inflación en favor de los estímulos". En ese sentido, el experto cree que el precio del dinero "registrára fuertes descensos en 2024 a medida que la inflación se estabilice".

Además, incluso en un entorno de bajo crecimiento económico "los inventarios físicos de la mayoría de las materias primas siguen siendo muy bajos, por lo que se espera rendimientos positivos". Por su parte, Salden explica que "dado que el sentimiento ha sido estructuralmente muy bajista en cuanto a la demanda de materias primas, podemos esperar excesos positivos".

Un despertar en el crudo

La gran estrella de este despertar de las materias primas, según todos los analistas que defienden la 'explosión alcista' de las misma para 2024, es el crudo. El 'oro negro' se encuentra en un momento extraño. Desde verano la materia prima se disparó de la mano de la OPEP y Rusia. Arabia Saudí y la nación liderada por Vladimir Putin pactaron un recorte de producción al margen del cartel. La nación árabe renunciara a 1 millón de barriles diarios, mientras que la euroasiática haría lo propio con 300.000. El barril europeo subió un 30% desde sus mínimos de junio (71 dólares) hasta sus máximos de septiembre (94 dólares).

Sin embargo, una menor demanda de crudo alimentada por un despertar a medio gas de China y unas menores previsiones de la economía mundial por los altos tios de interés voliveron a llevar el 'oro negro' a las caídas. Posteriormente, el ataque de Hamás sobre la frontera de Israel y el conflicto volvieron a disparar el barril y ahora, tras verse que el conflicto no parece escalar ni grandes actores del mercado amenazan con entrar, como Irán, las caídas se han desatado. Desde sus máximos de octubre ha cedido un 10% desde los 92 dólares hasta los 82 actuales.

Sin embargo, los expertos temen que el mercado esté subestimando la demanda mundial de crudo y creen que estas caídas son una oportunidad perfecta para tomar posiciones y disfrutar de unas potentes ganancias en 2024. El principal argumento que sostienen es el último informe de la Agencia Internacional de la Energía, que sostiene elevó esta misma semana las previsiones de demanda de crudo a pesar de la ralentización económica. La AIE espera que la demanda mundial aumente en 2,4 millones de barriles por día (bpd), frente a los 2,3 millones. Una postura muy cercana a las estimaciones de la OPEP, que dan por hecho una demanda de 2,46 millones de barriles diarios.

Esto es lo que lleva a Goldman Sachs a dar por hecho que habrá un 31% de retornos en el mercado del crudo. Pues opinan que esta demanda mayor que este año se encontrará con una menor oferta, en particular por parte de los países de la OPEP, que reducirán sus inventarios para seguir apoyando el precio. Desde JP Morgan también dan por hecho que la "fuerte caída del petróleo en los últimos meses" se revertirá y ofrece ahora mismo un escudo contra el riesgo geopolítico.

No todos piensan de esta manera. Prueba de ello es el testimonio de Anthony Yuen, analista de Citigroup, que cree que lejos de reducirse la oferta de crudo esta se va a disparar, dando lugar a una potente caída de los precios del barril hasta los 73 dólares, donde se situará el segundo trimestre de 2024. A pesar de ello, el analista alerta de que diversos fenómenos meteorológicos y acontecimientos geopolíticos podrían cambiar por completo esta previsión. Por supuesto, pensando en un nuevo repunte de tensiones en Oriente Medio.

También opina en esta línea el Banco Mundial que prevé un precio del petróleo más bajo en 2024 a menos que la tensión vuelva a este región, rondando los 81 dólares. Sin embargo en ese mismo estudio advertía de que los precios del crudo podían dispararse hasta los 120 dólares si había una escalada sería en el conflicto de Israel. En un escenario de 'gran perturbación', los precios podrían asomarse hasta los 150 dólares con un avance del precio del barril del 75%, aunque es una posibilidad que consideran muy remota, un escenario comparable con la crisis del crudo de 1973.

El ascenso de los metales

Otro punto clave que podría catapultar a las materias primas son los metales básicos. De momento prácticamente todos los materiales están viviendo potentes caídas en lo que va de año. El níquel lleva una caída desde inicios del año del 42%, el zinc del 10%, el cobre del 1,53%, el aluminio del 5,75%, el plomo del 3,5%. El índice que recoge el conjunto de todos los metales refleja una caída del 3,72% en lo que va de año. Además, el sentimiento es que una ralentización global y, por lo tanto, una menor producción industrial, seguirán presionando a la baja la cotización de todos estos materiales.

Sin embargo y con este contexto de dudas, los expertos de Goldman Sachs dan por hecho un incremento para 2024 de casi el 18%. Mientras que la economía vivirá una "resiliencia continua" de la demanda por las bajadas en los tipos de interés, una fuerte reducción de las existencias, en particular en el cobre y en el aluminio desatarán subidas en todos estos activos. Estas subidas, según los expertos de Goldman, se intensificarán la segunda mitad del año.

Desde Vontobel tienen claro este auge de los metales. "Las existencias en las bolsas de metales (LME y Shanghai) siguen disminuyendo, incluso en este periodo de ralentización de la actividad económica". El rápido aumento de la demanda ecológica de metales (vehículos eléctricos, redes eléctricas, energía solar) y el agotamiento de la oferta "podrían propiciar un fuerte ajuste del cobre, el aluminio, el platino, la plata, el estaño y el resto a mediados de la década". Esto explica por qué los inventarios de metales están cayendo

Aunque el factor determinante es China. El país asiático "está ampliando agresivamente su capacidad de producción de vehículos eléctricos y energía solar y utiliza su acceso a los recursos para ganar cuota de mercado mundial", remarcan desde Vontobel. Según los expertos de la firma, el consenso del mercado es que "la demanda ecológica de cobre y aluminio aumentará entre un 15 % y un 20 % anual en el futuro, lo que provocará una gran escasez de oferta en los mercados en 2025".

Una situación que se va a ir dejando sentir en los precios este 2024 y que se ve reforzada por el lado de la oferta. "La mayoría de las empresas mineras están perdiendo capacidad de producción (Chile, Perú, Panamá)", explican los expertos de Vontobel. El motivo detrás este proceso es "la degradación del mineral de las minas existentes, al aumento de los costes por el mayor consumo de agua y energía para producir los metales y a los retrasos en los nuevos proyectos". Además, creen que una parte importante de la capacidad europea también "está en peligro" por los elevados precios energéticos del viejo continente en los últimos años, que han provocado que "varias fundiciones de zinc y aluminio hayan tenido que cerrar permanentemente".

"El suministro mundial de concentrado de cobre será flojo en el primer semestre antes de pasar a ser deficitario en el segundo", coincide Meng Wenwen, analista de Mysteel, en declaraciones a Bloomberg. Además, los expertos de CRU creen que la demanda del material por parte de China se disparará, pues es un elemento clave para una sucesión de proyectos energéticos que está poniendo en marcha el país. Desde vehículos eléctricos hasta turbinas eólicas dependen de este materias para funcionar.

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