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La 'pequeña' Dinamarca tendrá que frenar a la gran 'flota fantasma' petrolera de Rusia

  • Bruselas valora que Copenhague inspeccione y bloquee los petroleros rusos
  • El pretexto sería el riesgo de daño ambiental sin tener un seguro occidental
  • Más que acabar con los envíos, la intención sería ponerles más trabas y costes
Foto: iStock

El runrún por el claro fracaso del tope al precio del petróleo ruso decretado el pasado diciembre por un G-7 encabezado por EEUU, la Unión Europea (UE) y Australia va in crescendo por los pasillos de las instituciones comunitarias. Varios altos funcionarios europeos han reconocido de forma anónima a la prensa que Moscú no puede seguir sorteando tan fácilmente el límite de los 60 dólares por barril. El último plan que se está discutiendo estos días en Bruselas, según adelanta en exclusiva este miércoles el Financial Times, pasa por dejar a Dinamarca como 'centinela' de excepción -avalan al pequeño país de un tamaño similar al de Extremadura su pasado vikingo (reyes de los mares) y el presente dominio de los mares con la multinacional Maersk- encargado de frenar a la potente 'flota fantasma' de petroleros rusos con la que la Administración Putin ha esquivado con éxito las restricciones occidentales.

Según revelan al diario británico tres personas con conocimiento de las conversaciones en Bruselas, Dinamarca se centraría en inspeccionar y, llegado el caso, bloquear a los petroleros que transitan por aguas danesas sin seguro occidental en virtud de las leyes que permiten a los Estados controlar los buques que temen que supongan una amenaza para el medio ambiente.

Todo el petróleo que Rusia transporta a través del Mar Báltico, aproximadamente el 60% del total de sus exportaciones marítimas de petróleo, cruza los estrechos daneses (los canales marinos que conectan el Báltico, a través de los estrechos de Kattegat y Skagerrak, con el mar del Norte) de camino a los mercados internacionales. El volumen de petróleo ruso que transita diariamente por los estrechos daneses equivale a unos dos millones de barriles de crudo, o a tres buques Aframax, un tipo de barco habitual en las exportaciones rusas. Esta peculiaridad geográfica haría más factible un control en aguas danesas que en la parte del Báltico que baña a otros países como Suecia, Polonia o las Repúblicas Bálticas.

El tope del G-7 y la UE exige a las aseguradoras de buques occidentales -las predominantes en el sector- que solo den cobertura a los cargamentos rusos cuando el petróleo se haya vendido a menos de 60 dólares el barril. Pero el precio al que ha venido cotizando el barril de los Urales, crudo de referencia para Rusia, por encima de los 80 dólares el barril de media en octubre, confirma que un número creciente de petroleros que transportan crudo ruso navegan con estados financieros falsificados o seguros no occidentales.

Desde Bruselas se hace énfasis en la circunstancia de que las pólizas de seguro no occidentales no sean eficaces en caso de vertido de petróleo. "La clave está en hacer cumplir la normativa sobre seguros", señala al FT uno de los funcionarios."Por el momento se está haciendo de forma muy irregular... los Estados del litoral tienen derecho a ver pruebas".

La clave de bóveda, defienden los funcionarios continentales, es que exigir un seguro adecuado a empresas acreditadas está justificado, dado que muchos cargamentos de petróleo ruso se realizan a través de esta 'flota fantasma' de buques viejos, que tienen más posibilidades de averiarse o derramarse, con el riesgo de que se produzca un desastre medioambiental de grandes proporciones. La Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que regula el tráfico marítimo, incluye cláusulas que permiten a los Estados "incoar procedimientos, incluida la detención del buque" si existen "pruebas objetivas claras" de que el buque representa una amenaza importante de daños costeros.

El gran problema radica en la capacidad real de las autoridades navales danesas para detener y controlar a estos petroleros, surgiendo la duda de qué haría Copenhague si un buque se negara a detenerse. Para los expertos consultados, sin embargo, la idea comunitaria consiste más en poner trabas burocráticas que dificulten el ardid del Kremlin que en un bloqueo total. "Los debates parecen centrarse en complicar la vida a Rusia y a los compradores de su petróleo. Si se consigue que la burocracia y el riesgo asociados al comercio del petróleo ruso sean mucho más onerosos, la expectativa es que los compradores empiecen a exigir de nuevo mayores descuentos por las molestias" afirma al FT Henning Gloystein, de Eurasia Group.

"Básicamente, no se trata de detener físicamente el petróleo, ni de buscar nada en concreto. Dinamarca impondrá costes al petróleo ruso retrasándolo en la medida en que razonablemente pueda", resume en su perfil de X (antes Twitter) Gabe Eckhouse, investigador académico sobre petróleo de la Universidad de Uppsala doctorado en Berkeley. "Un bloqueo naval es, por definición, un acto de guerra. Esto es disuasivo, tiene como objetivo hacer que el petróleo ruso sea menos atractivo, ya que aumenta el riesgo asociado con su envío. Ese riesgo tiene un costo asociado. ¿Quién pagará por eso?", sintetiza el célebre inversor experto en transporte marítimo detrás del perfil de redes sociales Edward Finley-Richardson. La propia idea del tope en vez de un embargo total se diseñó para lastrar los ingresos del Kremlin y complicar el sostenimiento del esfuerzo bélico en Ucrania a la vez que se evitaban mayores perturbaciones en un ya ajustado mercado global del crudo.

El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, ha dicho a los periodistas que no tiene información sobre tal movimiento. Aparte de este excepcional 'encargo' para Dinamarca que las autoridades del país aún tienen que valorar, la UE estudia otras medidas dentro de un nuevo paquete de sanciones que los Estados miembros debatirán formalmente esta semana. Entre ellas figuran las dirigidas a las compañías navieras que venden sus buques viejos a la 'flota fantasma' de Rusia y a los países que permiten que estos buques enarbolen su pabellón nacional.

Este nuevo impulso por parte de las autoridades occidentales empieza a materializarse. La semana pasada, el Reino Unido sancionó a Paramount Energy & Commodities, un comerciante con sede en Dubai, diciendo que había sido "utilizado por Rusia para suavizar el golpe de las sanciones relacionadas con el petróleo". El Departamento del Tesoro de EEUU solicitó este mes información a 30 compañías de gestión de buques sobre 98 buques que sospecha que violan el tope, según informaciones de Reuters. De las 30 empresas de gestión de buques contactadas, 17 de ellas estaban en países de la coalición impulsora del tope.

El último informe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) señala que en octubre, las exportaciones de petróleo de Rusia mostraron signos de desaceleración en algunos parámetros. "A pesar de la caída en los precios, un aumento de 110.000 barriles diarios en los volúmenes de crudo transportados por mar contribuyó a impulsar las exportaciones totales de crudo a 5,04 millones de barriles diarios, compensando así la disminución de los precios y aumentando los ingresos por crudo transportado por mar en un 3,3%.

Con todo, los ingresos fiscales del gobierno ruso procedentes del petróleo aumentaron un 2,4% intermensual en octubre hasta los 10.900 millones de dólares, un 13% más que en octubre de 2022. Las ganancias reflejan aproximadamente las tendencias de los precios y el volumen del crudo y los productos rusos con un desfase de uno a dos meses.

Con el precio del barril de los Urales superando los 80 dólares, este se ha situado muy por encima del breakeven (precio al que sale rentable producir crudo) con el que trabajan las petroleras de Moscú. De este modo, casi todas las exportaciones de crudo rusas generan pingües beneficios para las arcas estatales, lo que a su vez ayuda a financiar la guerra de Putin. Rusia no solo está obteniendo beneficios sustanciales al eludir los límites de precios, sino que también está logrando introducir el crudo ruso en destinos inesperados.

Crudo ruso dentro de la UE

Un informe conjunto de Global Witness, el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) y el Centro para el Estudio de la Democracia (CSD) destapa que incluso una refinería en la UE está desafiando las sanciones a Rusia, incrementando así los ingresos de Moscú a través de un país miembro de la Unión.

Ubicada cerca del puerto de Burgas, en el Mar Negro, Neftochim Burgas no solo es la refinería más grande de Bulgaria, sino también uno de los principales consumidores mundiales de petróleo ruso. Datos proporcionados por el think tank finlandés CREA, junto con otros institutos de investigación, revelan que esta refinería ha consumido más de 4.95 millones de toneladas de crudo ruso en los primeros diez meses de 2023, generando aproximadamente 1.130 millones de euros en ingresos fiscales directos para el Kremlin. Según Putin, esta cifra es suficiente para financiar el grupo mercenario Wagner durante un año.

El análisis de CREA para 2023 indica que Bulgaria ocupa el cuarto lugar como comprador de petróleo crudo ruso transportado por vía marítima, siguiendo solo a India, China y Turquía. A pesar de que la UE impuso un embargo sobre el petróleo ruso en diciembre de 2022, Bulgaria recibió una exención para "garantizar la seguridad del suministro" a nivel nacional y permitir la venta de combustible a Ucrania. Según un portavoz de la Comisión Europea el año pasado, la excepción tenía como objetivo que Bulgaria pudiera abastecerse, pero no vender petróleo ruso importado a otros países.

Sin embargo, la investigación sugiere que, en lugar de limitarse a satisfacer la demanda interna, la refinería, mayoritariamente propiedad y operada por el gigante ruso de combustibles fósiles Lukoil, parece estar aprovechando la exención. El análisis de Global Witness de los datos de Kpler revela que antes de la invasión de Ucrania, el consumo de petróleo ruso en el Puerto de Burgas representaba aproximadamente el 70% de sus importaciones totales, cifra que ha aumentado al 93% en los primeros diez meses de este año.

Simultáneamente, Burgas ha exportado grandes volúmenes de productos refinados. Según la estimación de CREA, solo las exportaciones marítimas de productos refinados del petróleo han alcanzado un valor de 984 millones de euros en los primeros 10 meses de 2023. Una porción de estos productos refinados podría estar siendo exportada al corazón de la Unión Europea.

Estos hallazgos han llevado a la OPEP a revisar constantemente al alza sus previsiones de producción de petróleo ruso. La última actualización se dio a conocer en el informe mensual publicado esta semana, donde se estima que Rusia producirá 80.000 barriles más al día de lo pronosticado en el boletín anterior. Frente a las previsiones iniciales que anticipaban una disminución de la producción rusa de casi un millón de barriles, Moscú bombeará más de 10,6 millones de barriles de petróleo diarios en 2023, unos 400.000 menos que en 2022. Se espera que esta cifra se mantenga constante en 2024.

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