Bolsa, mercados y cotizaciones

El rally de Wall Street avanza imparable, pero sobran motivos para la desconfianza

  • Las valoraciones de las empresas han subido más que sus resultados
  • El FOMO y la euforia son una señal de alerta e invitan a la cautela
  • El ciclo de la Fed sigue vigente y la inflación de los salarios es una amenaza
Foto: iStock.

Aunque el rally de Wall Street siga ganando cuerpo y los datos macroeconómicos dibujen un mejor panorama, sigue habiendo un halo de desconfianza en torno a la bolsa. En algunos aspectos, el rebote no encaja con la incertidumbre económica y con la mayor restricción monetaria en décadas. Los analistas ven brotes verdes, pero es pronto para hablar de raíces.

Hasta la fecha, el S&P 500 ha ganado cerca de un 19% en lo que va de año, el Dow Jones ha avanzado un 7% y el Nasdaq 100 ha acelerado un 42%. En las últimas semanas, los índices neoyorquinos se están moviendo en torno a sus máximos anuales.

Al analista de Morgan Stanley Michael Wilson este rebote le recuerda al de 2019, uno de los mejores años para el S&P 500 en la última década. Entonces, la Reserva Federal (Fed) pasó de subir los tipos de interés a pausar el ajuste y, después, emprender los recortes. "Eso promovió un robusto rally que estuvo motivado únicamente en los múltiplos y no en los beneficios, como ha ocurrido este año", señala el estratega. "La analogía de 2019 y el rebote en sí mismo sugieren que hay más potencial de subida", añade.

Aunque actualmente en Estados Unidos el final del ciclo restrictivo se ve cerca, lo que no se espera es que la Fed empiece con los recortes de tipos este año (y no lo hará presuntamente hasta 2024), un 'pero' que le pone Wilson a la actual remontada. Además, el analista puntualiza que la subida de la bolsa se ha basado en los múltiplos y no en los beneficios. Esto significa que las valoraciones de las empresas han ascendido más de lo que lo han hecho sus resultados.

Los brotes verdes hacen que Morgan Stanley se esté planteando revisar al alza sus perspectivas económicas e incluso plantear la llegada de un periodo de recuperación, aunque todavía consideran que hay que esperar a ver mejoras más amplias y contundentes para que se puedan disipar las dudas actuales.

A Goldman Sachs también hay algo que le chirría dentro de este rally. A esta casa, de nuevo, le llama la atención la evolución de la bolsa y la campaña de resultados en curso. El análisis de David Kostin pone de manifiesto que aunque muchas empresas han superado las expectativas del mercado en el segundo trimestre, estas aún están rindiendo muy por debajo del S&P 500, con la brecha más amplia en 18 años, teniendo el cuenta el día después de la presentación de resultados.

Este comportamiento de la bolsa es "inusual" y más cuando en torno al 80% de las empresas que ya han rendido cuentas han superado las previsiones. La explicación que ayuda a entender por qué se produce este desacople es porque ciertas compañías han tenido resultados buenos, pero muestran signos de debilidad en algunas divisiones o métricas. Por ejemplo, los márgenes de Tesla se están exprimiendo y puede que sigan por esa senda, pese al buen desempeño de la compañía. Por su parte, Microsoft también cumplió, pero preocupa su negocio de nube, lo que no permite despejar las dudas de cara a los próximos meses y respecto a la evolución del sector privado.

Recientemente, una parte de las compras ha tenido que ver con el proceso de desinflación y, otra, con la fortaleza de la economía estadounidense. El avance de los precios en Estados Unidos se ha moderado al 3% y el Producto Interior Bruto (PIB) creció un 2,4% anualizado, bastante más de lo previsto.

Aparte, el FOMO (fear of missing out o miedo a quedarse fuera) ha ido desplazando a la aversión al riesgo. La entrada en acciones tecnológicas recuerda a la de 2021, cuando se produjo una ola de furor por este tipo de valores. La euforia, esta vez, ha vuelto de la mano de la inteligencia artificial.

Desde eToro destacan que los analistas se han equivocado con sus expectativas, ya que el crecimiento económico ha sido mayor que lo anticipado, las empresas han seguido invirtiendo y los consumidores han continuado gastando. Además, tampoco han acertado con los resultados, ya que esperaban una caída media del 9% para el S&P 500. Aunque el analista de la casa Javier Molina cree que la Fed puede lograr un aterrizaje suave, hay señales desconcertantes.

"Es este cambio de sentimiento, colocado ya en zona de euforia junto a un VIX en mínimos, es otra señal que llama a la cautela máxima al unirlo con la expansión de múltiplos en ciertos sectores como el tecnológico, unos resultados medios mejores de lo esperado por el consenso y la entrada de flujos en formato FOMO que hacen recordar la idea de permanecer en mercado con el paracaídas puesto", coincide en su análisis con el resto de visiones.

BlackRock arroja algo más de luz en su comentario semanal y explica que estamos en un paradigma distinto al de la Gran Moderación, caracterizada por un crecimiento económico estable e inflación controlada. "Las relaciones económicas en las que se han basado los inversores podrían romperse en el nuevo régimen", señalan. Por ejemplo, la baja tasa de paro, debido a la poca oferta de trabajadores y al envejecimiento de la población, no tiene por qué significar fortaleza económica. Por eso, ciertas referencias, como las del mercado laboral, pueden dar diagnósticos equívocos.

La gestora considera que todavía quedan dos cuestiones espinosas aún sin resolver. Una, la inflación de los salarios y de los servicios, ya que la falta de trabajadores obliga a subir los precios finales, lo que podría ser una piedra en el zapato de la inflación. Dos, que el ciclo restrictivo de la Fed no constituye un clima favorable para el rendimiento de la gran mayoría de los activos.

Aunque la temida recesión no termina de llegar, el panorama económico tampoco termina de despejarse. Pero la bolsa ha seguido avanzando sin apenas cortapisas.

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