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Todavía hay grandes fondos de renta fija que arrastran pérdidas desde el giro del BCE

Fuente: iStock.

Las expectativas no siempre coinciden con la realidad, y esto es lo que ha pasado, en cierta medida, con la renta fija este año. Cuando arrancó, muchos inversores habían interiorizado que en 2023 podrían recuperar parte de lo perdido un año antes, cuando se produjo una caída sin precedentes en el precio de los bonos como consecuencia del inicio de uno de los ciclos de subidas de tipos más rápidos que se recuerdan, y del que se cumple un año. Pero la realidad ha sido algo distinta hasta ahora, ya que la renta fija no ha ofrecido grandes ganancias por precio desde ese primer alza de tipos. Esto ha impedido que los grandes fondos de deuda borren las pocas pérdidas que aún arrastran en los últimos 12 meses.

En este periodo, los veinte mayores por activos bajo gestión ceden un 0,6% de media, según datos de Morningstar, a 13 de julio. Es cierto que el dato no refleja la subida que se produjo en el precio de los bonos un día después, cuando el índice de renta fija global de Bloomberg y Barclays se apuntó su avance semanal más fuerte desde noviembre de 2022 y uno de los más relevantes de la última década. El detonante fue, una vez más, un cambio en las expectativas del mercado de futuros sobre los tipos de interés a raíz de un buen dato de inflación en Estados Unidos.

Ese 0,6% es el resultado que obtienen en conjunto los grandes fondos de deuda desde que el Banco Central Europeo (BCE) dio un giro de 360 grados en su política monetaria, hace justo un año. Pero en el análisis individual, también se observa que la mitad de los gestores han sido capaz de obtener rentabilidades positivas en este tiempo, y en algunos casos llegan incluso al 2%, por encima de lo que consigue el índice global de deuda.

A pesar de que la renta fija sigue siendo uno de los activos favoritos de este ejercicio, debido a que la nueva realidad dibujada por los bancos centrales se ha traducido en bonos que vuelven a ofrecer rentas a través de sus cupones y eso permite construir carteras atractivas, lo cierto es que su precio ha estado acompañado de volatilidad desde que empezó el año. Cada vez que el mercado de futuros acerca el final de las subidas de tipos, el precio de los bonos sube, y cuando lo aleja cae.

"En Europa, esperamos dos nuevas subidas de tipos por parte del BCE, lo que debería marcar el final de este ciclo de subidas por el momento", indica Oliver Eichmann, de DWS. La combinación que forma la ralentización del crecimiento y la disminución de la inflación, debería propiciar, en su opinión, un buen momento para invertir en activos de renta fija. "En un contexto así, los rendimientos de los bonos a corto tienden a caer, por lo que las posibilidades de ganancias en los precios aumentarán en consecuencia", añade.

Según la última encuesta a gestores de Bank of America, la renta fija es uno de los activos que sobreponderan en sus carteras (así ha ocurrido en siete de los últimos ocho meses, tras 14 años en los que ha estado infraponderada), pero ahora la ponderación neta (es decir, el porcentaje de gestores que reconoce sobreponderar este activo, menos el porcentaje de los que dicen infraponderarlo) es más baja, ha caído hasta el 3%, frente al 11% de junio.

Pese a los giros que se han producido en el precio de los bonos en estos meses, una cartera de deuda global ofrece una rentabilidad del entorno del 3% este año, según los índices de Bloomberg y Barclays, que sí tiene en cuenta la fuerte subida del 14 de julio. Algo que también se nota en la rentabilidad que obtienen este año los grandes fondos de renta fija, que se apuntan ganancias medias del 1,17% desde enero, con solo un fondo en negativo (ver gráfico).

Son los favoritos de este año

Los fondos de renta fija están desempeñando un papel fundamental en el crecimiento de la industria de fondos española en los últimos años. Solo en los primeros seis meses de este año han atraído más de 13.000 millones de euros, que se suman a los 15.000 millones que entraron el año pasado. El perfil de las carteras de los fondos gestionados por las gestoras españolas sigue siendo conservador, y la prueba es que casi el 50% de los activos está en renta fija mientras que en renta variable solo hay un 15%.

Aunque el apetito por este activo traspasa fronteras y, por primera vez, el dinero que se canaliza hacia los ETF de este tipo a la venta en Europa iguala prácticamente al que entra en los de renta variable este año, según datos de Amundi. Los primeros han atraído 32.600 millones de euros, frente a los 33.600 millones de los segundos. Este hecho es destacable "si se tiene en cuenta que los activos totales de renta variable ascienden a 7 billones de euros, frente a los 2 billones de renta fija", explican en la tercera gestora más grande de Europa por volumen de activos.

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