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El declive del petróleo se acelera: la demanda mundial se desinfla y la AIE recorta por primera vez su previsión para 2023

Foto: iStock

El crecimiento de la demanda mundial de energía será en 2023 menos vigoroso de lo esperado anteriormente como consecuencia del impacto de las subidas de los tipos de interés y la desaceleración de la actividad industrial en Europa, según ha advertido la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que ha enfriado por primera vez su pronóstico de consumo de crudo para este año. Solo una China cada vez más débil tras la salida del covid sujetará esta demanda en el corto plazo. La tendencia se prorrogará a la baja en 2024, según el organismo. No lo ve así la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo), que barrunta unas previsiones mucho más optimistas para el año que viene.

De este modo, si bien la demanda global de petróleo estimada por la AIE alcanzará un nuevo récord de 102,1 millones de barriles diarios en 2023, esta cifra representa un avance de 2,2 millones de barriles al día (mb/d), lo que implica una rebaja de 220.000 barriles diarios en la previsión de crecimiento del consumo por parte de la agencia adscrita a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

En su boletín del mes de julio, la agencia explica la desaceleración general en el crecimiento de la demanda de petróleo por la pérdida de ímpetu de la recuperación económica de China, "que perdió fuerza después del rebote a principios de año" y la presión de un desafiante entorno económico, aunque aún confía en que China será responsable de alrededor del 70% de todo el aumento del consumo de petróleo previsto.

En este marco, la AIE apunta "sobre todo al drástico endurecimiento de la política monetaria" en muchos países avanzados en el curso de los últimos doce meses y advierte de que la demanda de crudo en la OCDE, y Europa en particular, "languidece en medio de una desaceleración total de la actividad industrial".

De esta manera, tras rebajar el crecimiento de la demanda previsto para 2023 a 2,2 mb/d, la AIE anticipa que el incremento del consumo de crudo se desacelerará en 2024 a 1,1 mb/d a medida que la recuperación pierda impulso y se afiancen medidas cada vez mayores de electrificación y eficiencia de la flota de vehículos. Esto acelera el proceso del que ha avisado en anteriores boletines el organismo: un pico en la demanda de petróleo (peak oil demand) que llegará antes de que acabe la década. Los números de la AIE contemplan un estancamiento en la demanda global para 2026 y un crecimiento mínimo de la misma para 2028.

La OPEP discrepa

Estas previsiones contrastan con la estimación que también ha publicado hoy la OPEP. El cártel de países productores de petróleo calcula que el consumo mundial de petróleo aumentará en 2,2 millones de barriles al día en 2024 para llegar a 104,3 millones al día.

En sus cifras, la AIE calcula que el suministro mundial de petróleo aumentó en 480.000 barriles diarios en junio, hasta 101,8 mb/d, pero advierte de que se espera que caiga bruscamente este mes, ya que Arabia Saudí tiene previsto realizar un recorte voluntario de producción de 1 mb/d.

De este modo, para el conjunto de 2023 se prevé que la producción mundial aumente en 1,6 mb/, hasta 101,5 mb/d, debido a que los países no pertenecientes a la OPEP+ aumentarán su oferta en 1,9 mb/d, compensando sobradamente el ajuste. En 2024, se espera que el suministro mundial aumente en 1,2 mb/d a un nuevo récord de 102,8 mb/d, siendo los países no pertenecientes a la OPEP+ los responsables de todo el incremento.

Volviendo a los números publicados este jueves por la OPEP, el aumento de la demanda superaría el repunte previsto de la oferta fuera del cártel, lo que elevaría el apetito mundial diario por el crudo de la OPEP a 30,2 millones de barriles, es decir, unos dos millones de barriles más de los que bombeó el mes pasado. Ello podría permitir al grupo relajar las restricciones de producción que está imponiendo este año para apuntalar los precios.

El recorte ruso

Por otro lado, la AIE destaca que las exportaciones de petróleo de Rusia cayeron en 600.000 barriles diarios, hasta 7,3 mb/d en junio, su nivel más bajo desde marzo de 2021. De este modo, los ingresos rusos por la exportación de crudo disminuyeron en 1.500 millones de dólares (1.347 millones de euros), hasta 11.800 millones de dólares (10.594 millones de euros), casi la mitad de los niveles de hace un año.

Moscú se ha comprometido a un recorte adicional de sus exportaciones de petróleo de 500.000 barriles al día a partir de agosto para frenar la caída de los precios y los ingresos, aunque la AIE señala que el país puede mantener estable la producción, ya que la demanda interna de petróleo aumenta estacionalmente.

Qué hace el mercado

Los futuros del crudo subían este miércoles por encima de los 80 dólares el barril de Brent (de referencia mundial) por primera vez en dos meses, en parte por los indicios de que el enfriamiento de la inflación tras el dato de IPC de junio de EEUU puede contribuir a poner fin al ciclo de subidas de los tipos de interés.

Los mercados mundiales del petróleo estaban llamados a tensarse a medida que Arabia Saudí y sus socios de la OPEP+ frenan el suministro, mientras el consumo de combustible sigue recuperándose de la pandemia. Sin embargo, han sufrido un exceso de oferta parcial este trimestre, con los inventarios en su nivel más alto en casi dos años. Según la AIE, la restricción de la oferta por parte de Arabia Saudí se ha visto compensada por otros productores, como Irán y EEUU. Los ambiciosos planes de China en la producción refuerzan la lectura bajista.

China vuelve a perforar

Una variable a tener en cuenta es que China ha empezado a llamar la atención por su énfasis en recuperar cuota de producción de petróleo tras años de dependencia absoluta del crudo exterior. Gigantes energéticos estatales chinos como China National Petroleum (CNPC), China Petroleum & Chemical (Sinopec) y Cnooc están gastando miles de millones de dólares en invertir el declive de la producción nacional de petróleo que comenzó en 2015, elevando este año la producción a un nivel casi sin precedentes.

Desde el punto más bajo en 2018 hasta el máximo en 2023, China ha añadido más de 600.000 barriles diarios de producción extra, más crudo del que generan diariamente algunos países de la OPEP+, según datos recogidos por Bloomberg. Con un bombeo de unos 4,3 millones de barriles diarios, China vuelve a ser el quinto mayor productor de petróleo del mundo, solo por detrás de EEUU, Arabia Saudí, Rusia y Canadá, y por delante de Irak.

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