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El inesperado boom petrolero de China pone en jaque los planes de la OPEP+ para controlar el mercado

  • Pekín está determinado a minimizar su dependencia del crudo extranjero
  • Se han añadido 600.000 barriles diarios de producción extra desde 2008
  • Los recortes de producción de Arabia y sus socios no están subiendo el barril
Foto: iStock

El mercado mundial del petróleo tiene un gran tapado que puede terminar de dar la puntilla a una OPEP+ desesperada por volver a controlar los precios. El cártel de productores de crudo, con Arabia Saudí a la cabeza, se afana en recortes de producción mientras ve cómo los precios se mantienen a la baja por el pronóstico de caída de la demanda tras las subidas de tipos de interés en todo el mundo, el incremento de inventarios en EEUU y la mayor producción de Irán, Venezuela y su propio socio de la OPEP+ Rusia pese a las sanciones occidentales. El barril de Brent, el de referencia mundial, pierde más de un 9,5% en 2023 y más de un 25% en 12 meses hasta los 77 dólares. El gran tapado, que no es otro que China, viene a sumarse a la 'fiesta'.

Siempre que se hable del mercado del petróleo, se hace mención a China por el lado de la demanda y no por el de su producción. Pero ha llegado el momento en el que este aspecto no se puede pasar por alto, ya que tras una pausa de varios años, la producción china de petróleo vuelve a estar en auge. Buscando revertir, aunque sea parcialmente, su dependencia del crudo extranjero, Pekín ha acometido un importante despliegue que compromete la hoja de ruta de Arabia Saudí y sus socios, recientemente revisada estirando los recortes a septiembre.

Gigantes energéticos estatales chinos como China National Petroleum (CNPC), China Petroleum & Chemical (Sinopec) y Cnooc están gastando miles de millones de dólares en invertir el declive de la producción nacional de petróleo que comenzó en 2015, elevando este año la producción a un nivel casi sin precedentes.

Desde el punto más bajo en 2018 hasta el máximo en 2023, China ha añadido más de 600.000 barriles diarios de producción extra, más crudo del que generan diariamente algunos países de la OPEP+, según datos recogidos por Bloomberg. Con un bombeo de unos 4,3 millones de barriles diarios, China vuelve a ser el quinto mayor productor de petróleo del mundo, solo por detrás de EEUU, Arabia Saudí, Rusia y Canadá, y por delante de Irak.

Este cambio de paradigma refleja la alta prioridad que Pekín otorga a la seguridad energética, cuyo aldabonazo fue la orden a sus empresas estatales de que elevaran el gasto interno en 2019. Esas medidas fueron una respuesta a una repentina caída de la producción petrolera china durante la segunda mitad de la década pasada que aumentó la sensación de inseguridad en Pekín. Desde un pico de casi 4,4 millones de barriles diarios en 2014, la producción nacional cayó a 3,8 millones de barriles a mediados de 2018.

Tal y como explica Javier Blas, experto energético de Bloomberg, tres factores contribuyeron a esta caída: el agotamiento natural de los grandes yacimientos petrolíferos descubiertos en las décadas de 1950 y 1960, un enfoque durante los primeros años de la década de 2000 y 2010 en proyectos en el extranjero a costa de empresas nacionales (cuando China gastó miles de millones en países productores de petróleo como Angola y Sudán del Sur) y un menor gasto general en exploración y perforación después de que los precios del petróleo se desplomaran desde mediados de 2014 hasta principios de 2016, en un momento en el que la OPEP inundó el mercado en un intento de quebrar la industria de esquisto de EEUU.

Al mismo tiempo que China dejaba caer su producción, su dependencia del crudo extranjero no dejaba de aumentar. Si en 1994 China se convirtió en importador neto de petróleo en 1994, para 2008 el crudo importado representaba aproximadamente el 50% del consumo de petróleo del país. Una cuota que creció a medida que se reducía la producción nacional y aumentaba la demanda. En 2019, cuando se pusieron en marcha los citados planes para revertir la dinámica, la producción local solo representaba el 27% del consumo total de petróleo. Este año se estima que, a pesar del aumento de la demanda una vez se abandonaron las políticas 'covid cero', es probable que la producción local cubra alrededor del 29% del consumo total de petróleo del país.

Para impulsar la producción nacional, Pekín se está centrando en prolongar la vida de sus grandes y envejecidos yacimientos petrolíferos, concretamente los de alta mar, explotar sus yacimientos de esquisto y, al margen, recurrir a vías no convencionales, como convertir el carbón en líquidos refinados de petróleo y ampliar la producción de biocombustibles. Pero es una empresa cara, avisa De Blas: "El año pasado, CNPC, Sinopec y Cnooc dedicaron unos 80.000 millones de dólares a gastos de capital, más que Exxon Mobil, Chevron, Shell, TotalEnergies y BP juntas".

El analista energético admite que mantener la producción en yacimientos maduros tiene sus límites, y Pekín ha tenido un éxito desigual en el desarrollo de sus yacimientos locales de esquisto. Además, subraya, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) señaló a principios de este año que la producción china de petróleo disminuiría a partir de 2024, hasta situarse en cuatro millones de barriles diarios en 2028. "Yo no estoy tan seguro. Es probable que los acontecimientos de los últimos meses, en los que Rusia y Occidente han utilizado la energía como arma arrojadiza, convenzan a Pekín de que gastar más en casa para mantener la producción energética tiene mucho sentido, tanto por razones económicas como militares. De ser así, la OPEP+ sufrirá los daños colaterales", sentencia De Blas.

Reservas estratégicas chinas

En cuanto a las perspectivas de los precios del petróleo, Anas Alhajji, socio director del observatorio de perspectivas energéticas consultado por los analistas de UBS, considera que subirán en el segundo semestre de 2023 y, sobre todo, en el cuarto trimestre del año, en un contexto de demanda favorable. El experto estima que la subida se limitará a entre cinco y 10 dólares por barril con respecto a los niveles actuales y cree que los precios tendrán dificultades para alcanzar los 100 dólares o más por barril, debido a las probables ventas de petróleo chino de sus propias reservas estratégicas de petróleo a precios elevados.

Sin embargo, Alhajji advierte de que es imposible disponer de datos muy precisos sobre los inventarios chinos. Su mejor estimación es que la capacidad de reservas de petróleo de China es de unos 1.400 millones de barriles y que el país dispone actualmente de unos 1.000 millones de barriles, incluido un almacenamiento subterráneo de unos 150 millones de barriles. De esta cantidad, unos 300 millones de barriles se consideran reservas estratégicas, pero dado que las mayores compañías petroleras del país son empresas públicas, una parte mayor de las reservas está bajo control del gobierno, explica.

El experto considera que China está dispuesta a actuar utilizando 250.000/300.000 barriles para limitar una subida del precio del petróleo. En un principio, estimó que el umbral para que China usara su reserva estratégica era de 75 dólares el barril. Luego lo revisó a la baja hasta 70 dólares, pero actualmente cree que vuelve a estar en torno a los 75 gracias al acceso de China a crudo ruso barato.

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