Bolsa, mercados y cotizaciones

Las 'utilities' europeas desafían a las de EEUU

  • En 2023 el diferencial se ha reducido hasta los 150.000 millones, el menor desde 2020

Históricamente las grandes eléctricas europeas han capitalizado en el parqué más que sus rivales estadounidenses. Basta con echar la vista atrás para comprobar que en el primer lustro del siglo XXI, las cuatro primeras posiciones del sector mundial las ocupaban firmas con pasaporte comunitario: E.On, Electricité de France (EDF), Enel y RWE.

Sin embargo, el desastre nuclear de Fukushima en 2011 marcó un punto de inflexión en la política energética de Alemania y, por extensión, de la UE. Y ni el regreso de este tipo de energía al foco para sustituir el combustible ruso por la guerra en Ucrania ni la inclusión de la nuclear y del gas en la taxonomía verde europea ha evitado que hoy E.On haya caído hasta la decimonovena plaza por tamaño, la francesa sea sexta, la italiana quinta y RWE, decimoséptima.

En una industria a la que se suele tildar de aburrida, llaman la atención los cambios que se han producido en el ranking por capitalización en la última década. Y es que, si la sensibilidad a la regulación puede dotar a estas compañías de cierta estabilidad, también las hace vulnerables a los cambios de rumbo en materia de política energética. Si en 2013 la diferencia a favor de las europeas era de 86.717 millones, el sorpasso se produjo solo dos años después, cuando el tamaño en bolsa conjunto de las diez grandes utilities cotizadas en Wall Street superaron los 300.000 millones de euros, frente a los 283.720 de las diez mayores europeas.

Iberdrola se encuentra a poco más de 1.100 millones de capitalización de superar a Duke Energy

Desde entonces la hegemonía del sector al otro lado del Atlántico ha sido incontestable hasta hoy. Ni la inyección de los fondos NextGeneration de la Unión Europea dirigida a fomentar las renovables evitó que la brecha volviera a ampliarse por encima de los 200.000 millones en 2022, en buena parte, por el estallido de la guerra en Ucrania. Con todo, esta distancia ha empezado a reducirse, y en lo que llevamos de ejercicio el diferencial se sitúa ahora en 149.604 millones, el menor en tres años.

El pulso entre Washington y Bruselas en ayudas a la inversión en energías limpias puede influir en esta fotografía de cara a los próximos meses. La Ley de Reducción de la Inflación, una de las medidas estrella de la Administración Biden que alcanza los casi 350.000 millones de euros para subvenciones a renovables, ha provocado un repunte de la demanda. Y, como consecuencia, la Comisión Europea busca ahora un plan para contrarrestar las multimillonaria ayudas verdes de EEUU para evitar un éxodo empresarial hacia el otro continente.

A la espera de que se concreten nuevas medidas, las americanas NextEra (135.290 millones de euros) y Duke Energy (69.800 millones) se erigen como los pesos pesados del sector eléctrico mundial. La primera, matriz de Florida Power (que el inversor español recordará por la operación frustrada de compra por parte de Iberdrola en el año 2000) ha visto multiplicar por 5 su valor en bolsa en la última década.

Sus títulos conquistaron máximos históricos el 31 de diciembre de 2021. Desde estos niveles ceden alrededor de un 20%, lo que ha llevado a los analistas a reforzar su tesis de inversión sobre el valor, que recibe la mejor recomendación de compra del sector y un potencial del 30%.

"La Ley de Reducción de la Inflación y los altos precios del gas natural deberían impulsar la demanda en la unidad de desarrollo de renovables de NextEra, que posee alrededor del 20% del mercado de energías renovables y está impulsando agresivamente los negocios de hidrógeno verde y gas natural renovable a través de fusiones y adquisiciones", apuntan Nikki Hsu y Jaimin Patel, analistas del sector de Bloomberg Intelligence.

Bastante menor ha sido el salto en capitalización de Duke Energy. El que fuera caballero blanco en la operación por controlar Enersis –la generadora eléctrica Endesa Chile– y que finalmente ganó Endesa en 1999, ha pasado del tercer al segundo puesto en diez años. "En los últimos años, Duke se ha beneficiado de un calendario normativo activo en las Carolinas, el bajo retraso de la recuperación en Florida Power & Light, y los beneficios fiscales únicos de la energía solar en el renovables", destaca JP Morgan.

La firma marcó en bolsa niveles nunca vistos el 31 de marzo de 2022 y desde esta cota retrocede un 13%, si bien en este caso la recomendación del consenso es la de mantener sus títulos. "El crecimiento ecológico de Duke y las perspectivas regulatorias a corto plazo parecen positivas, pero vemos más recorrido al alza en otros valores", justifica JP Morgan.

El ascenso de Iberdrola

En tercer lugar, y en lo que respecta a Europa, Iberdrola superó el año pasado a Enel en valor bursátil y a día de hoy la aventaja en algo más de 15.500 millones de euros. De hecho, se queda a poco más de 1.100 millones de alcanzar a Duke Energy. Con su acción cediendo un 3% en 2023 y pese a que cotiza a un PER (número de veces que el beneficio está recogido en el precio de la acción) estimado de 2023 de casi 15 veces, frente a las 9 veces a la que lo hace Enel, firmas como Credit Suisse consideran que su plan de negocio tiene mayor credibilidad financiera frente a su homólogos. "Iberdrola tiene el mayor capex bruto, no depende de desinversiones y es la que más capex tiene fuera de Europa –donde creemos que los riesgos a corto plazo son mayores–, las medidas políticas adversas ya parecen estar descontadas y suponen un amortiguador. Iberdrola no se ha beneficiado de los elevados precios de la energía debido a la aplicación anticipada del límite de precios del gas para la generación de electricidad y del límite de 67 euros/MWh para la energía eólica española", justifican desde la firma suiza.

Enel se cuelga el mejor consejo entre las europeas tras borrar un 45% de su valor en bolsa desde 2013

Le sigue otra estadounidense, Southern Company, cuya capitalización ha pasado del décimo al cuarto puesto en diez años. "Southern se beneficia de entornos regulatorios constructivos en Georgia, Alabama y Massachusett, que permiten ROEs altos en comparación con sus homólogos", señala JP Morgan. La caída del 8% que acumula desde enero ha contribuido a engordar su rentabilidad por dividendo, que a precios actuales ronda el 4%. Una rentabilidad nada desdeñable si se tiene en cuenta que esta compañía ha pagado a sus accionistas un dividendo igual o superior al del trimestre anterior durante más de 70 años consecutivos.

En quinta posición y aunque desde 2013 haya borrado el 45% de su valor en bolsa, Enel se ha situado como el mejor consejo de compra del Viejo Continente tras el desplome del 28,6% que sufrió en 2022. Desde el 1 de enero, sus títulos se anotan un 7% en 2023 y aún cuentan con margen para avanzar un 28% más hasta su precio justo. ¿Qué puede impedirlo? "Enel podría beneficiarse/sufrir de los movimientos de las materias primas, los cambios normativos y la volatilidad y cambio de los tipos de interés", explica Citi.

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