Energía

Japón apuesta de nuevo por la energía nuclear una década después de la catástrofe de Fukushima

  • Pondrá en marcha siete nuevos reactores nucleares en 2023
  • Quiere desarrollar una tecnología nuclear más pequeña y barata
La central nuclear de Fukushima, en Japón. Foto: Alamy

En un año clave para la transición energética y la lucha contra el cambio climático, las tensiones geopolíticas y la dependencia de la producción rusa han llevado a muchos países a volver la vista al carbón, e incluso a la energía nuclear. Es el caso de Japón, que una década después de la catástrofe de Fukushima, va a reactivar algunas centrales nucleares y estudia la posibilidad de construir nuevos reactores.

En 2011, un fuerte terremoto y un tsunami provocaron la fusión de la central nuclear japonesa de Fukushima Daiichi. Desde entonces, la mayoría de las centrales nucleares de Japón habían permanecido inactivas. Ahora, el primer ministro, Fumio Kishida, ha anunciado que pondrá en marcha siete reactores nucleares más a partir del próximo verano, elevando a 33 el número total de unidades en funcionamiento. Asimismo, quiere apostar por el desarrollo de una tecnología nuclear más pequeña y barata, como los pequeños reactores modulares.

El viraje en la postura de Japón respecto a la energía nuclear responde a varias cuestiones. Por un lado, el país quiere dejar de ser un gran importador de energía, sobre todo dada la actual incertidumbre de los mercados energéticos mundiales y los efectos del cambio climático. Solo este año, el país ha sufrido dos grandes apagones como consecuencia de la alta demanda y la escasez de combustibles.

Por otro lado, Japón ve la energía nuclear como las energías renovables, es decir, esencial para "proceder a una transformación verde", en palabras del propio Kishida. Según el plan del gobierno, las energías renovables deberían representar entre el 36% y 38% de la producción eléctrica en 8 años, mientras que la nuclear debería rondar el 20-22%. El objetivo del país es alcanzar la neutralidad de carbono para mediados de siglo, según recoge CNBC.

El nuevo plan del gobierno de Japón cuenta con partidarios y detractores. Mientras que un director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía asegura que la reactivación de las centrales nucleares contaría con un apoyo popular de más del 60%, Greenpeace señala que se presenta como una solución, cuando en realidad es muy cara de construir que "genera enormes cantidades de residuos peligrosos".

Japón no es el único país que se ha visto obligado a cambiar sus planes para hacer frente a la escasez de suministro energético. Alemania, por su parte, ha anunciado que pospondrá el cierre de sus tres últimas centrales nucleares todavía en funcionamiento y apuesta por el carbón como alternativa al gas natural ruso. A su vez, China batió récords el 3 de agosto al quemar 8,16 millones de toneladas de carbón en un solo día.

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