Bolsa, mercados y cotizaciones

Somos de los Eagles de Philadelphia: la bolsa subirá si ganan la Super Bowl

  • Un aforismo adelanta el comportamiento anual del Dow Jones
  • Según el vencedor de la final de fútbol americano subirá o bajará
  • Las franquicias que juegan este año han protagonizado varias de las últimas excepciones
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En esta época del año cada vez proliferan más los aforismos de mercado en los que los inversores buscan pistas para descifrar el comportamiento de los mercados de cara a los próximos meses. Uno de los más famosos es el de la Super Bowl, que predice con un 70% de fiabilidad lo que ocurrirá en el mercado bursátil estadounidense en el año según pertenezca el ganador a una de las dos conferencias en las que se divide la liga norteamericana.

La liga nacional de fútbol americano (NFL) está dividida en dos conferencias: la AFC y la NFC. Según el aforismo de la Super Bowl, cada año que gana un equipo del campeonato nacional de fútbol americano que tiene sus raíces en la conferencia NFC, el Dow Jones registra alzas a final de ese año, mientras que si se da una victoria por parte de la AFC se traduce en bajadas. Así ha ocurrido en 41 de las 56 ediciones. Desde 1967, en más de un 70% de los casos se ha cumplido esta relación (ver gráfico).

Aunque, eso sí, en los últimos años ha perdido algo de efectividad. De hecho, las franquicias que juegan la Super Bowl este año -los Philadelphia Eagles (NFC) y los Kansas City Chiefs (AFC)- han protagonizado varias de las últimas excepciones a la norma.

Los últimos ganadores de la Super Bowl

El equipo de Pensilvania, que concurrió también el año pasado a la final y acabó perdiéndola, se proclamó vencedor del trofeo en 2018, uno de los años en los que no se cumplió el aforismo y por lo que todos los creyentes en esta teoría ponen en entredicho ahora que su victoria acabe dando el triunfo a los alcistas en el conjunto de 2023.

Por su parte, los Chiefs de Kansas, pertenecientes a la división contraria (AFC), también han protagonizado últimamente una excepción a la regla. Y es que, cuando ganaron el título por última vez en 2020 la bolsa acabó subiendo un 7%, reduciendo así el porcentaje de acierto del aforismo que vaticinaba que debería acabar cayendo por ser un equipo de la AFC.

Pese a que el aforismo ha ganado en popularidad en las últimas décadas entre los inversores (cada vez son más los bares cercanos a las inmediaciones de Wall Street que se llenan para ver el partido), la primera persona en darse cuenta de la relación entre el evento deportivo y el comportamiento anual de la bolsa fue el periodista deportivo Koppett Leonard en el año 1978.

Las franquicias que juegan este año han protagonizado varias de las últimas excepciones

En esta conexión tan especial entre deporte y bolsa, también destacan la aportación de John Sheppard y Thomas Krueger, dos profesores de la Universidad de Wisconsin, que detectaron que antes de que se jugara el partido, el volumen de negociación de la Bolsa de Nueva York crecía por encima de la media.

No obstante, la relación económico-deportiva de este evento transciende los mercados bursátiles. La Super Bowl es la cita deportiva por excelencia. Ningún otro acontecimiento de estas características acumula delante del televisor a tanta gente. Esta difusión espectacular del partido se traduce en unos costes publicitarios no vistos en ningún otro evento deportivo del mundo. La NBC, de hecho, que retransmitió el encuentro en EEUU el año pasado, cobró 6,5 millones de dólares por cada spot de 30 segundos durante el intermedio.

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