Bolsa, mercados y cotizaciones

Los fondos cotizados (ETF)al rescate del precio del oro

Pendientes de la evolución del oro

El oro, desde que la rentabilidad de vencimiento de la deuda del Tesoro de EEUU a diez años alcanzó mínimos el 8 de marzo de 2022, ha perdido aproximadamente un 7,5% de su valor. Puede parecer decepcionante, pero no tanto a la vista del aumento masivo de la rentabilidad real a vencimiento del bono estadounidenses desde entonces y la disminución de la aversión al riesgo global.

Por su sensibilidad el precio del oro debería haber caído en unos 330 dólares la onza. La razón principal de su relativa resiliencia es el aumento de la demanda de inversión, especialmente por parte de fondos cotizados ETF. Desde marzo han comprado alrededor de 100 toneladas de oro, indicativo de que la demanda de oro como inversión sigue fuerte.

Aunque mantener oro tiene coste de oportunidad, su demanda de inversión está siendo impulsada por el temor a la depreciación del dólar y la alta inflación, como refugio seguro. En concreto, estimamos que el deseo de cobertura contra la inflación y contra el riesgo del mercado financiero está detrás del aumento de su demanda. De hecho, la guerra en Ucrania y nuevos y duros confinamientos en China para hacer frente a brotes de Covid-19 pueden mantener alta la presión inflacionaria, por interrupción sostenida del envío de materias primas y cadenas de suministro mundiales. Así que, dado el estatus del oro como cobertura contra la inflación, esta puede proporcionar apoyo a su precio, pues, aunque puede alcanzar máximo, puede mantenerse comparativamente alta, especialmente a corto plazo. Además, a largo plazo, los esfuerzos para relocalizar domésticamente algunas cadenas de suministro también pueden resultar inflacionarios.

Evolución de oro (en dólares)

El caso es que desde el 8 de marzo la disminución de la aversión al riesgo global, medido por la volatilidad implícita en el mercado de acciones estadounidense y aumento de las rentabilidades reales de la deuda soberana, no han conllevado una caída en la prima del oro en consonancia. Probablemente se deba a la incertidumbre geopolítica, incluyendo el efecto de las sanciones internacionales sobre Rusia y el aumento de los precios de las materias primas. Dicho esto, el resistente apetito por el riesgo y los recientes máximos del precio del oro han generado cierta reducción de su demanda en los mercados de futuros. Dicha demanda es particularmente volátil, impulsada por consideraciones a corto plazo: el interés especulativo por el oro aumentó significativamente a principios de año y comenzó a disminuir una semana después de que Rusia invadiera Ucrania. Sin embargo en marzo ha vuelto el interés por parte de los inversores más estratégicos, es decir, fondos indexados ETF. Ello puede hacer el precio del oro más resistente a cualquier cambio del sentimiento a corto plazo. Además de la inflación persistentemente alta, las crecientes preocupaciones de error de política de la Reserva Federal, pueden explicar el fuerte aumento del interés estratégico en el oro.

Por otra parte, los datos del Consejo Mundial del Oro con estadísticas del Fondo Monetario Internacional, muestran que los bancos centrales vendieron seis toneladas netas de oro en febrero. La elevada inflación puede respaldar el interés de estas instituciones en el oro, pero dudamos que se apresuren a comprarlo como alternativa al dólar, incluso tras la congelación parcial de las reservas de divisas del Banco de Rusia.

En conjunto estamos relativamente cautelosos a corto plazo respecto al oro, ya que la economía de EEUU se mantendrá resistente los próximos meses, lo que provocará una nueva disminución de la demanda especulativa del metal a medida que la Reserva Federal sube sus tipos de interés. Pero a medio plazo hay un creciente riesgo de que la economía estadounidense encuentre difícil digerir una postura monetaria agresiva y la Fed puede limitar el aumento de tipos de interés, proporcionando apoyo al metal amarillo.

De manera que nuestras previsiones a tres y seis meses son 1.870 y 1.790 dólares por onza, 1.850 en doce meses. Aunque existe el riesgo de que la Fed cambie a modo Volcker, como en 1984, cuando en sus primeros años como presidente de la institución, luchaba contra la alta inflación con un endurecimiento monetario particularmente agresivo, la probabilidad de que el apetito por el riesgo global disminuya puede amortiguar la caída. Por el contrario, un período prolongado de alta inflación sería claro un factor positivo para el oro.

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