Bolsa, mercados y cotizaciones

Los beneficios doblarán la inflación en 2022

  • Se verán incrementos del BPA en Europa del 5%
  • Para Wall Street se espera un avance del 9%
Foto: Getty
Madrid

El año de la normalización. En todos los sentidos. 2022 tiene que ser el curso en el que las aguas, desaparecidas en 2020 y rebosantes en 2021, vuelvan al cauce de un río de forma natural. Pese a que la principal incertidumbre que pesa sobre los mercados ha vuelto a manifestarse en estas últimas semanas del año, de cara a 2022 hay que volver a colocar las piezas de la economía en su sitio. Por un lado, los crecimientos de las principales potencias mundiales, aunque se van a moderar simplemente por efecto base, van a seguir a un ritmo alto, del 4,2% en la eurozona y del 3,9% en Estados Unidos, según las previsiones del consenso de analistas que recoge Bloomberg.

Sin embargo, a este crecimiento hay que detraerle la inflación prevista, desbocada ya durante 2021 (incremento de los costes energéticos, transportes, materias primas, etcétera) y que tendrá continuidad, al menos, en 2022. Según los analistas, los precios de la eurozona se incrementarán un 2,4% este año mientras que los de Estados Unidos lo harán al 4,4%, superando incluso en este último caso a la propia previsión del PIB.

Con todo, no es esta la principal preocupación de los expertos ya que, más allá de la macro, hay que ver la capacidad que tienen las empresas para sortear este incremento de los precios y mantener crecimientos de sus beneficios por encima del aumento de los costes que vienen sobrevenidos. Y, en este sentido, 2022 apunta a ser un buen año para el tejido empresarial mundial. Si atendemos a las estimaciones de los analistas que recoge FactSet, el aumento de los beneficios a uno y otro lado del Atlántico doblará al de los precios en 2022, lo que es la mayor garantía de que la rueda de la economía no va a parar de girar.

"La renta variable de los países desarrollados cuenta con varios factores aún favorables, como las políticas acomodaticias de los bancos centrales, los rendimientos reales negativos de muchos bonos soberanos y la gran solidez de los beneficios corporativos", explican desde Julius Baer. "El poder de fijación de precios y un buen control de costes han compensado de sobra los escollos de la inflación y las perturbaciones en las cadenas de suministro", añaden. "Prevemos que los rendimientos serán más normales que en los últimos meses, de un dígito simple alto, y sigue siendo el mejor activo, junto a las materias primas, para tener cobertura contra la subida de la inflación", concluyen.

Por economías, el beneficio por acción (BPA) del Stoxx 600, referencia en Europa, crecerá en 2022 un 5% con respecto a lo que se prevé para 2021. De ser así, contrarrestaría una inflación prevista del 2,4%. Los expertos esperan que alcance los 30,98 euros por acción, la cifra más alta de la historia y que seguirá aumentando el curso siguiente, otro 7% hasta superar los 33 euros por acción. Al otro lado del Atlántico, la Reserva Federal tendrá que ser la primera, presumiblemente, en mover ficha en forma de subidas de tipos, para aplacar el incremento del IPC que apunta a ser del 4,4% en 2022. Las empresas, no obstante, más que compensarán este aumento de los precios, con una mejora del beneficio en el S&P 500 de casi el 9%, hasta los 221 dólares por acción que, al igual que en Europa, marcarán un récord nunca antes visto. Para 2023 la estimación de ganancias ya fija el BPA en 243 dólares, un 10% más que en 2022.

"Esperamos que el crecimiento continuo de los beneficios empresariales impulse las bolsas en 2022, con un primer semestre más activo para los valores más ligados al ciclo y un segundo semestre probablemente con más volatilidad, donde los valores defensivos pueden recuperar su atractivo", explica Diego Jiménez-Albarracín, de Deutsche Bank. Desde Andbank creen que "Wall Street tiene sus valoraciones más ajustadas, y por tanto, su margen de apreciación, a menos que los beneficios sigan superando expectativas en próximas presentaciones"; en cambio, anticipan un mejor año para Europa, "ya que seguimos siendo optimistas sobre los valores cíclicos y esperaremos correcciones en los defensivos para elevar la exposición a ellos, ya que Europa tiene que desquitarse de su peor comportamiento frente a las bolsas del resto del mundo".

"El crecimiento de los beneficios en 2021 ha sido notablemente fuerte gracias al estímulo monetario y fiscal récord y eso hace que en 2022 surjan retos importantes, con una presión fuerte a los márgenes que todavía no se está notando", arguyen en Schroders. "Es factible que las empresas sean capaces de superar el próximo año repercutiendo los precios más altos a los consumidores, cuyas finanzas domésticas están en buena forma si también hay un incremento general de los salarios; sin embargo, muchas empresas de sectores más fragmentados no podrán repercutir estos costes, como pueden ser los de consumo básico y las industriales", añaden en Schroders.

Desaceleración en Europa

A medida que los últimos datos de inflación se han ido publicando, con las respectivas sorpresas que han supuesto para los mercados, era momento de controlar también la evolución de las estimaciones de beneficios que hacen sobre los principales índices los analistas. En este sentido, han seguido mejorando de forma progresiva sus perspectivas a ambos lados del Atlántico tanto para este año como para el próximo -ver gráfico-. Sin embargo, sí es cierto que en Europa ya se está viendo cierta desaceleración del incremento de estimaciones, mientras que en Wall Street, si comparamos las estimaciones actuales con las del mes pasado, estas son ligeramente más optimistas, especialmente para 2023.

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Comentarios 1

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Miguel Gómez Villarino
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Si el crecimiento del PIB nominal queda por debajo de la inflación (es decir, no hay crecimiento real) y los beneficios de las empresas la duplican, eso quiere decir una situación de beneficios sin crecimiento, es decir, enriquecimiento de una parte de la sociedad (accionistas) a costa del empobrecimiento de otra (los que no), lo cuál es un pésimo cuadro macroeconómico para la estabilidad

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