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La batalla entre Wall Street por atinar con la hoja de ruta de la Fed para subir los tipos

Con la variante Omicron del Covid-19 haciéndose hueco en las proyecciones de las distintas mesas de inversión, la división entre las principales entidades sobre el rumbo que tomará la Reserva Federal a la hora de subir los tipos de interés en Estados Unidos es cada vez más evidente.

Por un lado, Goldman Sachs reitera que la Fed probablemente duplicará el ritmo de reducción de sus compras mensuales de bonos a partir de enero hasta 30.000 millones de dólares y dará por finalizado su tapering a mediados de marzo. Actualmente la Fed reduce sus compras a un ritmo de 15.000 millones (10.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 5.000 millones de dólares en activos respaldados por hipotecas) al mes.

De esta forma, la entidad espera que la Fed empiece a subir los tipos de interés a partir de junio y lo haga por un total de tres ocasiones en 2022 (junio, septiembre y diciembre). Goldman es uno de los múltiples bancos que han elevado recientemente sus expectativas de subidas de tipos de interés para 2022 de dos a tres.

Es también el caso de Deutsche Bank. El escenario base de este banco incluye, al igual que Goldman, que la Fed duplique el ritmo de sus recortes en las compras de activos hasta los 30.000 millones de dólares al mes. Esto pondría fin al proceso en marzo y abriría una mayor posibilidad de subir los tipos en el segundo trimestre de 2022. Desde la entidad esperan que la primera subida ocurra en junio del próximo año acompañada por otras dos más antes de finalizar el año. Aún así, sus economistas avisan que si los datos clave de las próximas dos semanas decepcionan y las noticias negativas sobre la pandemia aumentan, volverán a revisar estas expectativas.

Por otro lado, en Citi contemplan un escenario base en el que el recorte de las compras se acelerará a 22.500 millones de dólares al mes (para acabar con el tapering a finales de abril). Dicho esto, sus economistas consideran que cada vez es más probable que se duplique a 30.000 millones de dólares al mes, como apoyan Goldman y Deutsche Bank. Aún así, la hipótesis central de Citi apunta que el banco central de EEUU no subirá los tipos de interés hasta diciembre de 2022.

Al otro lado de la balanza se encuentra Morgan Stanley. Sus economistas mantienen que la Reserva Federal no subirá los tipos de interés hasta 2023. Esto se debe a que esperan que la inflación se modere y que la participación en el mercado laboral muestre un aumento sostenido. Algo similar esperan en UBS. En sus perspectivas para 2022 y 2023, sus economistas estiman que el banco central de EEUU no subirá tasas a lo largo del año que viene y, de hecho, no encarecerá el precio del dinero hasta el cuarto trimestre de 2023.

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