Bolsa, mercados y cotizaciones

Los fondos de bolsa española pierden la mitad de su patrimonio desde 2018

  • Manejan 3.527 millones de euros y es una de las categorías con menos entradas de dinero
Madrid

Los fondos de bolsa española no consiguen convencer a los inversores. Desde finales de 2018 esta categoría ha perdido la mitad de su patrimonio y se ha convertido en una de las que menos entradas netas está teniendo en el año, con tan solo 102 millones de euros, a pesar del giro procíclico que se desató con la aparición de las vacunas contra el Covid. De un volumen de 6.260 millones de euros han pasado a gestionar solamente 3.527 millones de patrimonio, según los datos hasta septiembre de Inverco. Solamente el año pasado sufrieron la salida de algo más de 1.000 millones.

Es cierto que a lo largo de este trienio han debido de afrontar dos de las crisis más importantes de los últimos tiempos: la caída bursátil que se produjo a finales de 2018. Fue como consecuencia del temor que había entonces a que se produjera una recesión y los tambores de guerra comercial que sonaban entre Estados Unidos y China, y los estragos que provocó en los mercados la irrupción de la pandemia el año pasado, que llevó al Ibex a caer un 39% el 16 de marzo de 2020, desde los máximos que había alcanzado en febrero.

Sin la entrada fuerte de inversores institucionales, los fondos de bolsa española se mantienen bajo mínimos

Pero esta pérdida de interés de los inversores por la bolsa española no se reduce a este período. Desde 2006, año en que los fondos de bolsa española alcanzaron su máximo volumen patrimonial, con 10.719 millones de euros, esta categoría ha perdido un tercio de sus activos bajo gestión.

Esta caída patrimonial tiene parte de su explicación en el auge que ha experimentado la gestión discrecional de carteras, uno de los segmentos de negocio de las entidades financieras que más ha crecido, construida sobre todo con la incorporación de fondos internacionales, entre los que se incluyen los de bolsa global y temáticos. De hecho, este auge se puede comprobar también con el crecimiento de los fondos perfilados, que han pasado de gestionar 31.000 millones de euros en 2006 a más que doblar esta cifra, con casi 66.000 millones.

En realidad, los inversores españoles, los minoritarios o retail, sí que están interesados, como se puede comprobar en el número de cuentas existentes, que desde el año pasado hasta hoy se ha doblado, al alcanzar los 401.331 partícipes, una cifra histórica. Pero al ser pequeños inversores no logran que el patrimonio remonte. Y sin la entrada fuerte de inversores institucionales, los fondos de bolsa española se mantienen bajo mínimos.

Fondos de Luxemburgo

Uno de los casos paradigmáticos ha sido el de Cobas, que ha decidido fusionar la versión luxemburguesa del Cobas Iberia con uno de sus fondos de renta variable internacional también registrado en el Gran Ducado, el Cobas Large Cup, ante la falta de demanda que ha tenido por parte de los inversores internacionales. A pesar de tener como principal ventaja la marca de su gestor, Francisco García Paramés, el patrimonio de la versión luxemburgués del Cobas Iberia apenas llegaba a los cinco millones de euros.

Pero otros productos registrados allí tampoco han tenido suerte a la hora de captar inversores. Fidelity Iberia -el único perteneciente a una firma internacional que cuando estaba gestionado por Firmino Morgado llegó a tener 1.000 millones de euros de patrimonio, convirtiéndose en el fondo de bolsa española más grande-, ha perdido en tres años más de la mitad de su volumen, con 205,6 millones de euros.

De hecho, Morgado gestionaba un fondo de bolsa española en su nueva casa, Man GLG, que también tuvo que cerrar a principios de este año ante la falta de demanda. Es cierto que los resultados de rentabilidad, al igual que en el caso de Paramés y otros gestores con sesgo value, se habían resentido de las dos caídas históricas de los mercados que debió afrontar desde su constitución, en el año 2017. Pero muestra que ni el prestigio de un gestor como Morgado le pudo salvar de la quema.

EDM Intern. Spanish Equity, gestionado por una de las boutiques de inversión españolas con más solera, ha sufrido una caída patrimonial del 82%, hasta bajar a los 76 millones de euros. Y el Magallanes Value Investors Ucits Iberian Equity, bajo la responsabilidad de Iván Martín, se ha quedado en 46 millones, cuando hace tres años llegó a gestionar casi 250 millones.

Gonzalo Lardiés, que gestiona el SIGMA IH Equity Spain en Andbank, explica que el cambio que ha experimentado la asignación de activos por parte de los grandes inversores, menos interesados ahora en la distribución por geografías que hace unos años, ha perjudicado en general a las bolsas europeas.

Y subraya que la composición sectorial del Ibex tampoco ayuda a que la bolsa española resulte atractiva, ya que entidades financieras y utilities, junto a Inditex y Cellnex, acaparan gran parte del selectivo, por "lo que ganas por un lado lo pierdes por el otro, como se ha visto este año. Ayudaría más que tuviéramos un índice más representativo y equilibrado". De esta forma se podría evitar lo que el gestor denomina la paradoja del Ibex: "Desde el año 2013 hasta el año pasado España fue una de las economías que más creció, pero el índice se quedó prácticamente en los mismos niveles, por lo que apostar por la recuperación del país a través de bolsa no ayudó", señala.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
Deja tu comentario
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y los mismos no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.