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La liquidez desconcierta a la economía de EEUU: crece una nueva burbuja inmobiliaria y los bancos estudian rechazar más depósitos

  • El precio de la vivienda de EEUU puede subir hasta un 7% este año
Foto: Dreamstime

¿Alguien podría imaginarse hace un año la idea de que la gran banca estadounidense podría plantearse rechazar los depósitos de sus clientes? A este punto, que JP Morgan ha puesto ya sobre la mesa, ha llegado la crisis que golpea al sistema financiero del mayor país del mundo. El problema esta vez no es una falta de liquidez, sino todo lo contrario: hay tanto dinero en efectivo que ya nadie sabe qué hacer con él. Y ya empiezan a sonar las alertas de una nueva burbuja inmobiliaria.

La situación a la que se enfrentan la mayor parte de las economías mundiales es similar, pero la situación es mucho más exagerada aún en EEUU, donde sucesivas rondas de estímulos valoradas en unos 3 billones de dólares han inundado de dinero un país que no tiene forma de gastarlo. En el último año, los ingresos medios de la mitad más desfavorecida del país han aumentado, una situación única en cualquier crisis que se recuerde. Y gran parte de la clase media que ha recibido ayudas no sabe qué hacer con ese dinero extra.

Según los datos de la Oficina de Análisis Económico de EEUU, el porcentaje de ingresos que ahorran los estadounidenses cada mes ha aumentado del 12% al 32% durante la pandemia. Y el dato no se ha reducido pese a que gran parte de la economía del país ya está reabierta, y a que los confinamientos han sido mucho más limitados que en otros países ricos. La explicación es, en parte, psicológica: las ayudas no se perciben como un aumento de sueldo, sino como unos ingresos extraordinarios. Y los aumentos de sueldo se suelen gastar sin más, pero los bonos no.

El resultado es una enorme cantidad de dinero en ahorro forzado que los ciudadanos no saben en qué gastar. "El mercado monetario está dando las señales más extremas que se han visto", dice Manoj Pradhan, analista de Talking Heads Macroeconomics y ex de Morgan Stanley. Si la inflación está contenida aún es porque "la velocidad de uso del dinero se ha desplomado", por la falta de cosas que comprar.

Y esto significa es que los mercados financieros están alcanzando niveles nunca vistos antes. Pero no son los únicos: el mercado inmobiliario de EEUU está empezando a recalentarse. La oferta se ha desplomado por el desplome del movimiento interno dentro del país (cuanta menos gente necesita mudarse, menos casas salen a la venta), y la demanda se ha disparado, porque mucha gente quiere invertir en vivienda solo por no tener el dinero en un cajón. El resultado es que cuando hay una casa a la venta, las pujas hacen multiplicarse su precio. Según una encuesta de Reuters, los expertos esperan que los precios de la vivienda suban este año entre un 6% y un 7%, unos 3 puntos más de lo que se estimaba en septiembre del año pasado.

Lo peor puede llegar el año próximo. "El problema es que los ahorros forzados actuarán como estímulos diferidos cuando entre el próximo año" y la gente vuelva a gastar, advierte Pradhan. "El verdadero desafío vendrá en 2022, cuando una gran cantidad de dinero se haya invertido en bienes o vivienda, y los agregados monetarios sigan siendo altos con la velocidad en aumento". Este efecto puede acabar por impulsar la inflación. "Cualquier valor por encima de 3,5%-4% creará una ruptura significativa en las correlaciones entre acciones y bonos, porque la gente no ha visto unos niveles de inflación verdaderamente altos en las economías desarrolladas en los últimos 30 años".

Retirar la liquidez

Una de las posibles soluciones a este problema puede ser, por extraño que parezca, retirar liquidez del mercado. Y los bancos podrían empezar a hacerlo ellos mismos, empujados por la decisión de la Fed de la semana pasada de dar por finalizado el cambio temporal al ratio de apalancamiento suplementario de las entidades, es decir, obligarles a emitir capital equivalente al 5% de sus activos. La norma provisional de la Fed retiró los bonos del Tesoro y el efectivo del total de activos. Desde abril, sin embargo, tendrán que aumentar su capital. Y algunos bancos pueden optar simplemente por no aceptar más efectivo.

Esta decisión, bastante increíble, tiene otra alternativa: la Fed ha aumentado la cantidad de dinero que los bancos pueden aparcar en las cuentas del propio banco central, en la llamada "overnight reverse-repo facility", de 30.000 millones a 80.000 millones. Ese dinero saldría de los activos de los bancos y quedaría fuera del circuito monetario. Una situación bastante increíble, pero que podría reducir el dinero en circulación y enfriar en parte las pulsiones inflacionarias.

Todo esto no hace más que resaltar la inexplicable posición en la que está el sistema financiero en este momento: los Gobiernos necesitan inyectar dinero para sostener la economía mientras dure la pandemia, pero el exceso de ahorros está descoordinando todos los mecanismos de regulación existentes. Como estudio científico masivo, el covid-19 tiene pocos precedentes. Y la economía también está viviendo los extraños experimentos a los que ha obligado en sus propias carnes.

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