Bolsa, mercados y cotizaciones

Caso GameStop: los peces gordos tienen el control y los pequeños inversores saldrán mal parados

  • La opinión de Peter Tuchman, el 'Einstein de Wall Street'
  • "Se ha producido una tormenta perfecta en la democratización de la inversión"
  • "Me alegro por los que están ganando dinero, pero la suerte no es una estrategia"
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"No voy a elegir un bando, quién es el bueno o quién el malo", confiesa a elEconomista Peter Tuchman, el operador de Quattro Securities y cofundador de Wall Street Global Trading Academy, al narrar lo que ocurre actualmente con títulos como GameStop, AMC Entertainment y muchos otros. "Es la interacción financiera de lo que ocurrió el 6 de enero en el Capitolio, la mentalidad de rebaño, el uso de Internet y los medios sociales para crear una revolución", apunta desde uno de los balcones del parqué de la New York Stock Exchange, donde milita desde 1985.

Apodado como el Einstein de Wall Street, no solo comparte parecido físico con el premio Nobel de Física, también sus raíces judías. Los padres de Tuchman, Shoshana Itzkovich y Marcel Tuchman, sobrevivieron al Holocausto y se conocieron en un campo de desplazados tras la Segunda Guerra Mundial. Ambos emigraron a EEUU en 1949, donde criaron a Peter y su hermano mayor, Jeffrey, en el Upper West Side de Manhattan.

Su pizpireta personalidad, que le llevó, recién salido de la universidad, a abrir su propia tienda de discos en Bleecker Street, en el corazón del West Village de Manhattan, así como a capitanear un negocio de producción musical o dirigir una galería de arte, le ha convertido en el operador más fotografiado de la industria financiera.

Un título que se remonta a una portada del New York Post, donde su imagen boquiabierta reflejaba los albores de lo que se convertiría en la crisis financiera de 2008 y la Gran Recesión. Aunque a Tuchman le gusta bromear con que su rostro reflejaba simplemente su asombro tras recibir la descomunal factura del barmitzvah de su hijo Benjamin, con quien actualmente trabaja mano a mano en la Bolsa de Nueva York.

"Me alegro por los que están ganando dinero, pero la suerte y la esperanza no son estrategias de inversión", advierte

Tuchman, que nunca ha poseído acciones de ninguna compañía, justifica que si tuviera que concentrarse en sus propios beneficios y pérdidas, prestaría menos atención al bienestar de sus clientes. Es por ello que considera irresponsable que cualquier plataforma permita a alguien invertir sin la formación pertinente. Algo que compara con volar un avión. "Si decido que quiero ser piloto tengo que estudiar, seguir un curso, realizar pruebas de vuelo simuladas y contar con la supervisión de alguien antes de pilotar solo el avión", aclara.

"Lo que viene ocurriendo desde marzo es que debido a la pandemia y los confinamientos se ha registrado una afluencia de más de 40 millones de nuevos minoristas en el mercado. Se ha producido una tormenta perfecta en la democratización de la inversión, a disposición de cualquiera, ya sea a través de Robinhood o cualquier otra plataformas", explica a este periódico.

Este licenciado en Economía por la Universidad de Massachusetts y mecenas de múltiples jóvenes artistas callejeros, cuyas obras ha logrado colgar en los pasillos del NYSE, no se opone al creciente interés del ciudadano de a pie por los mercados. De hecho, considera que "es maravilloso que haya plataformas donde cualquiera pueda operar". Aún así recalca que la clave es contar con una educación financiera y un análisis técnico. Y matiza que todos los que pulsaron el botón de compra en marzo o abril "parecen estrellas del rock y han ganado dinero", pero insiste en que esta "no es la naturaleza del negocio".

Sobre la batalla que ha borrado en el año más de 19.000 millones de dólares entre los gerifaltes de los fondos de cobertura por sus posiciones en corto y provocado pérdidas de hasta el 53% en Melvin Capital, manifiesta que las ventas en corto "son parte del mercado" y reconoce que el campo de juego no es el mismo para todos. "Los grandes tienen definitivamente el control en muchos aspectos", resalta.

"Se ha producido una tormenta perfecta en la democratización de la inversión"

Sin embargo, también señala cómo la afluencia de jóvenes inversores minoristas ha conseguido identificar ciertas ineficiencias a explotar, algo crucial para veteranos y novatos, a la hora de generar ganancias. "Estos jóvenes traders, quienquiera que sean los WallStreetBets, han identificado una oportunidad donde los hedge funds cuentan con posiciones en corto por encima del número de acciones disponibles para la negociación", relata Tuchman quien, durante su carrera, en una sola orden ha llegado a negociar más de 10 millones de títulos.

Al igual que GameStop, esta horda de amateurs ha puesto sus miras en otros valores para ejecutar la misma estrategia, como es el caso de AMC Entertainment o Bed Bath & Beyond, empresas en muchos casos agotadas por la pandemia y abocadas a la quiebra, características que tradicionalmente fomentan su atractivo entre los especuladores y las posiciones en corto. "Cuando estos hedge funds se enfrentan a un tsunami de nuevos inversores minoristas o quienes sean estos tipos, que se avecinan como una gran ola, eventualmente tienen que cubrir posiciones o cerrarlas para poner un torniquete a su sangría".

Pero Tuchman recuerda que en ninguno de los casos las valoraciones de estas compañías se encuentran en consonancia con su negocio. Por ejemplo, la cadena de tiendas de videojuegos acumuló una pérdida de 295,8 millones de dólares en los nueve primeros meses de 2020. "Todavía no sé quién es el bueno o quién el malo. Algunas personas han perdido miles de millones, otras han ganado millones... pero te aseguro que los inversores más pequeños pueden salir mal parados, porque cuando siguen a un rebaño y las operaciones acaben por esfumarse, sin un análisis técnico o cualquier tipo de conocimiento financiero, saldrán muy perjudicados".

De ahí que este avezado operador vuelva a poner sobre la mesa que la única solución, al menos de momento, es contar con los conocimientos financieros suficientes y ser consciente de que existen miles de oportunidades para operar sin el riesgo que estamos viendo en estos momentos. "Me alegro por los que están ganando dinero, pero la suerte y la esperanza no son estrategias de inversión", concluye.

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