Bolsa, mercados y cotizaciones

Los mercados no sorprenden

  • Las recuperciones se producen, por lo que esperar tiene su recompensa
Imagen: Dreamstime.
Madrid

Si le contáramos a alguien, hace unos meses, que en plena pandemia, con las restricciones de la movilidad de los ciudadanos sufridas, con un número de contagios que ha superado los 50 millones de personas y más de 1 millón de fallecidos por su causa, con una gran parte de las economías desarrolladas entrado en recesión con cifras no vistas desde la Gran Depresión de 1929 y con los beneficios empresariales cayendo de media, año sobre año, un 9% en EEUU, un 20% en Europa y un 12 en Japón en el tercer trimestre de 2020; y si ese alguien viera que las rentabilidades de los fondos de inversión en España, también en media, están en positivo, seguramente pensaría que es una afirmación falsa, una fake news.

Y no puede ser más verdad. Cuando se vislumbró lo que nos venía encima, tanto los Gobiernos de todos los países como los bancos centrales empezaron a tomar medidas para minimizar el impacto de la pandemia, ayudando a los más vulnerables y frenando el tsunami de desempleados que amenazaba con romper la paz social.

A diferencia del año 2018, donde ninguna clase de activo se salvó de la quema, en este terrible 2020 algunas inversiones han escapado de los números rojos. En primer lugar, señalaríamos los bonos americanos de largo plazo que, con una rentabilidad cercana al 8%, se erigen en el primer puesto en rentabilidad si hablamos de renta fija. También han tenido buen comportamiento, tras unos balbuceos iniciales, los bonos de Gobiernos de países periféricos europeos, los bonos corporativos mundiales y la renta fija de países emergentes. Todos ellos han aportado rentabilidad positiva a las carteras.

Los bonos americanos de largo plazo, con una rentabilidad cercana al 8%, se erigen en el primer puesto en rentabilidad si hablamos de renta fija

En renta variable, al contrario, las divergencias han sido la norma. Las compañías tecnológicas, sobre todo americanas, las acciones chinas y, en menor medida, las compañías japonesas y de países emergentes han aportado valor, mientras que en Europa, y especialmente España y el índice Ibex 35, las compañías han tenido un comportamiento muy deslucido. La razón principal es que los países con mayor peso industrial han evolucionado mejor que aquellos donde es preponderante el sector servicios y España tiene un peso en este sector muy elevado. Otra característica de este año ha sido el despegue de las inversiones socialmente responsables que, en conjunto, han obtenido muy buenos resultados.

La mejoría de los mercados la hemos visto paulatinamente, pero en especial en estas últimas semanas, con recuperaciones muy abultadas en las bolsas en general y, en especial, en aquellas que han estado más castigadas, como la europea y la española. Los mercados nos vuelven a enseñar que las recuperaciones se producen -en V o como sea-, por lo que esperar y no ser impacientes en los momentos de crisis tiene su recompensa.

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