Bolsa, mercados y cotizaciones

La deuda pública europea pasa del rojo al negro y los fondos ya ganan un 1%

  • El entorno de tipos bajos se va a mantener mucho más por la pandemia
Foto: Archivo.

La deuda pública europea cambió de rumbo a finales de abril. Fue entonces, cuando en plena vorágine desatada por la pandemia, el precio de estos bonos se hundió hasta el nivel más bajo del año. Desde entonces recuperan más de un 5%, según el índice de Bloomberg y Barclays, de modo que sus rentabilidades actuales son las más bajas de la crisis del Covid y se encuentran muy cerca de los mínimos del año que registraron antes de que el coronavirus tumbase al mercado.

Este cambio de rumbo en la deuda pública europea se ha trasladado a la rentabilidad de los fondos que invierten en este activo, que han pasado de acumular pérdidas en el año del 2% a finales de marzo, a ganar ya casi un 1% en la actualidad. En concreto, y según los datos de Morningstar, a cierre del 8 de julio, estos vehículos ofrecen retornos medios del 0,84% en lo que va de año.

Dentro del universo de la deuda pública, y hasta hace algo más de dos meses, la americana era la principal fuente de retornos para el inversor. Se convirtió, desde el principio de la crisis sanitaria, en el refugio por excelencia de aquellos que querían reducir su exposición al riesgo. Hoy sigue siendo el tipo de deuda más rentable en 2020, con ganancias del 9%, con la rentabilidad del bono americano a diez años en el 0,65% frente al 1,92% al que empezó el año.

Sin embargo, desde finales de abril, y gracias al auxilio de los bancos centrales, en forma de más estímulos, la europea también ha ido recuperando terreno. De modo que, por ejemplo, la rentabilidad del bono español a 10 años se encuentra ahora en el 0,44%, más cerca de su nivel más bajo del año (el 0,17% al que llegó el pasado 3 de marzo) que del más alto (el 1,22% al que escaló solo unos días después, el 18 de marzo).

Lo mismo sucede con otros bonos soberanos, como el italiano o portugués dentro de la periferia; o como el francés y alemán dentro del núcleo. "Las medidas anunciadas y ya aplicadas por los bancos centrales mundiales (incluidas las compras masivas de bonos) están llevando a un aumento masivo de la liquidez, que será muy superior a la de la crisis financiera mundial de 2008-2009. Esta presión de liquidez debería garantizar que el entorno de tipos bajos o negativos de los mercados de bonos se mantenga durante más tiempo del esperado antes de que estallara la pandemia", estima Hans-Jörg Naumer, director global capital markets & thematic research de Allianz GI.

Activo muy peligroso

Ese escenario de tipos bajos durante más tiempo del esperado, que estará aderezado con picos de volatilidad, dicen los expertos, convierten a la renta fija en uno de los activos más peligrosos de cara a los próximos meses a pesar de su última recuperación, por el hecho de que lo que se puede ganar es poco en relación a las potenciales pérdidas. De ahí la necesidad de aplicar una gestión activa en renta fija. "Llevamos 30 años de subidas en el mercado de renta fija, ya no puedes sentarte en tu bono y disfrutar en casi ningún lado del mundo desarrollado. Nos queda la gestión activa. Hacer lo que todos intentamos en renta variable, pero en renta fija", señaló David Ardura, director de Inversiones de Gesconsult en un Observatorio de elEconomista.

Las pérdidas que el inversor conservador (que por definición no está dispuesto a asumir nada de riesgo) afrontó en marzo, en pleno derrumbe del mercado, alcanzaron el 7% -ahora se han reducido, sin embargo, hasta el 3%-. La volatilidad a la que hizo frente este tipo de inversores también se duplicó entre febrero y marzo. Entonces, la desviación típica (que permite medir cuánto se ha desviado la rentabilidad de un determinado activo de su media) de los fondos mixtos más defensivos se disparó del 0,27% al 0,72%, según datos facilitados por Morningstar.

El corporativo cede un 0,86%

Dentro de la deuda europea, la pública no es la única que se ha relajado en las últimas semanas. Las inyecciones, en forma de compras, del Banco Central Europeo también han servido de soporte para la deuda corporativa y para aquella con alta probabilidad de impago, aunque ambas siguen en negativo en lo que va de año, con pérdidas del 0,86% y del 5,24% en el segundo, según los índices de Bloomberg y Barclays. Lo que provoca que los fondos que invierten en ambos activos también estén en números rojos, del 1,92% en el caso de los corporativos y del 4,84% en el los de high yield.

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