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La Fed avisa sobre los riesgos a medio plazo y no observa subidas de tipos hasta 2023

Nueva York

El Comité Federal de Mercados Abiertos de la Reserva Federal (FOMC) culminó el miércoles su reunión de política monetaria sin sobresaltos, pero ofreciendo algo de luz sobre sus proyecciones a medio plazo para la economía estadounidense. "La actual crisis de salud pública pesará mucho en la actividad económica, empleo e inflación a corto plazo, y plantea riesgos considerables para las perspectivas económicas a medio plazo", rezó el comunicado emitido al cierre del encuentro.

Éste llegó acompañado de las últimas perspectivas económicas que elaboran los 17 altos funcionarios de la entidad. En ellas se contempla una caída media del PIB del país del 6,5% para este año como consecuencia del coronavirus y un repunte del 5% para el próximo año. La tasa de paro se situará en el presente ejercicio en el 9,3% y caerá hasta el 5,5% en 2022.

Como estaba previsto, los diez altos funcionarios que forman parte del órgano encargado de dictar la política monetaria del país, liderados por el presidente del banco central, Jerome Powell, votaron unánimemente por mantener los tipos en un rango de entre el 0 y el 0,25% hasta estar seguros de que la economía resiste los recientes acontecimientos poniendo rumbo de nuevo a sus objetivos de lograr el pleno empleo y estabilidad de precios.

Aun así, según el nuevo diagrama de puntos, más conocido como el dot-plot, una nueva subida en el precio del dinero no estaría prevista al menos hasta 2023. De los 17 funcionarios de la Fed solo dos ven los tipos por encima del rango actual en 2022, por lo que la media no refleja una posible subida de tipos para entonces. Este año y el que viene, la Fed parece comprometida de forma unánime a mantener los tipos en el 0,125% actual.

Tras la crisis financiera y posterior Gran Recesión, las tasas permanecieron en el 0,125% siete años, de diciembre de 2008 a noviembre de 2015. La ex presidenta de la Fed, Janet Yellen, no optó por mover ficha que el paro cayó al 4,8%.

Durante su rueda de prensa, Powell indicó que probablemente la contracción económica en el trimestre en curso será "la más severa" registrada hasta la fecha. Además recordó que el desempleo "se mantiene en máximos históricos" e indicó que "aunque muchos negocios han reanudado su actividad en distintos grados, en general ésta todavía tiene que repuntar". El presidente de la Fed también hizo referencia a las protestas raciales en el país reiterando que "no hay lugar para el racismo en la sociedad estadounidense".

El giro en las compras

No obstante, la Fed hizo un giro implícito en el que pasa de rescatar a contener y apoyar de forma intensiva a la economía de EEUU. Al respecto, el FOMC reiteró que continuará comprando bonos del Tesoro y valores respaldados por hipotecas residenciales y comerciales "al menos al ritmo actual" para mantener el buen funcionamiento del mercado, fomentando así la transmisión efectiva de la política monetaria y garantizando unas condiciones financieras más laxas. Estas compras, conocidas como flexibilización cuantitativa, o QE por sus siglas en inglés, han engordado ya su balance en más de 2 billones de dólares desde mediados de marzo hasta los 7,1 billones de dólares.

La Fed no indicó límites explícitos en estas compras pero eliminó la expresión "cuanto sea necesario", justificando así la reducción paulatina de su glotonería vista últimamente. Está previsto que esta semana compre hasta 20.000 millones de dólares en bonos del Tesoro, por debajo de los 50.000 millones de dólares de hace seis semanas o los 375.000 millones de dólares que llegó a engullir la semana del 23 de marzo. Al mismo tiempo absorberá hasta 22.500 millones en activos respaldados por hipotecas.

La compra de bonos del Tesoro se ha situado por debajo de 100.000 millones de dólares mensuales, en la parte alta del rango de lo que podría considerarse una flexibilización cuantitativa al uso. Pero aún es algo pronto para imponer un límite fijo. De hecho, los funcionarios podrían esperar hasta septiembre para contar con una mejor perspectiva de cómo calibrar su estrategia.

Toda la artillería de la Fed ha servido de pilar para el rally alcista de la bolsa americana desde los mínimos de marzo. Desde entonces, el S&P 500 ha llegado a ganar un 34% mientras el Nasdaq Compuesto ha vuelto a tocar máximos históricos y sobrepasado los 10.000 puntos.

La pregunta ahora reside en las balas en la recámara que tiene el banco central de EEUU si la perspectiva empeora. En estos momentos, parece poco probable que Powell y sus chicos vayan a emular al BCE o al Banco de Japón y lleven las tasas federales a terreno negativo.

No obstante, una de las fórmulas que gana popularidad entre las mesas de inversión es la de controlar la curva de tipos, estableciendo una meta para el largo plazo, principalmente con el bono americano a 10 años como referencia. Powell reconoció que echar mano de esta opción continúa siendo "una pregunta abierta" y señaló que el FOMC continúa "barajando sus opciones".

La Fed sale al rescate

Desde el pasado 3 de marzo, cuando la Fed instigó su primer recorte de emergencia en los tipos de interés (50 puntos básicos), el banco central estadounidense se ha convertido en uno de los pilares para garantizar que la actual crisis económica no termina por contagiar al sistema financiero. De hecho, doce días más tarde volvió a actuar por sorpresa con una rebaja en el precio del dinero de 100 puntos básicos, que llevó las tasas federales a un rango del 0% y el 0,25%, niveles que instauró por primera vez en diciembre de 2008 y mantuvo durante siete años para combatir los efectos de la crisis financiera y posterior Gran Recesión.

Al hilo de esta decisión, Powell y el resto de funcionarios del FOMC reanudaron explícitamente una nueva ronda de flexibilización cuantitativa (QE), es decir, la compra de bonos del Tesoro a largo plazo y activos respaldados por hipotecas cuyo objetivo es reducir las tasas a largo plazo. El programa inicialmente se comprometió a engullir 500.000 millones de dólares en treasuries y otros 200.000 millones de dólares en hipotecas (MBS, por sus siglas en inglés). No obstante, el 23 de marzo apostilló que estas compras se llevarían por cantidades ilimitadas "como fuera necesario".

Tres días más tarde expandió su catálogo de tenencias activos respaldados por hipotecas de agencias federales y activos respaldados por hipotecas comerciales. El balance de la Fed engordó durante la crisis financiera desde los algo más de 700.000 millones de dólares hasta los 4,5 billones. Actualmente ya supera los 6,6 billones.

Otras muchas medidas

La Fed también ha expandido su "ventana de descuento", que ofrece a las instituciones de depósito 90 días de financiación con tipos de solo 25 puntos básicos a cambio de un amplio rango de colateral. Y se ha convertido en el banco central del mundo, al instaurar líneas de intercambio (swap) con otras instituciones para garantizar la liquidez en dólares.

Más allá de este hecho ha establecido un Mecanismo de Recompra Temporal para las Autoridades Monetarias Extranjeras e Internacionales (conocido como la FIMA Repo Facility) que ayuda a respaldar el buen funcionamiento de los mercados. Powell y su equipo han rescatado programas de la crisis financiera y creado otros nuevos que ponen incluso en entredicho su mandato que, bajo el permiso actual del Congreso, solo permite la compra de bonos del Tesoro y activos respaldados de hipotecas.

En la sopa de letras anunciada desde el 17 de marzo se incluyen el Fondo de Financiación de Papel Comercial (CPFF) que respalda este mercado a través de la compra de papel comercial. La Línea de Concesión de Crédito Primario (PDCF): una ventana de descuento que permite otorgar préstamos a 90 días contra una amplia gama de garantías. El Mecanismo de Liquidez en el Mercado Monetario (MMLF), por su parte, absorbe los activos principales de los fondos monetarios.

A estos planes hay que añadir la Facilidad de Crédito Corporativo del Mercado Primario (PMCCF) y su homólogo en el secundario (SMCCF); el primero otorga préstamos directos o compra la emisión principal de deuda empresarial y el segundo, lo mismo pero mediante distribuidores.

Paralelamente, el Mecanismo de Préstamos de Valores Respaldados por Activos a Plazo (TALF) otorga préstamos a los bancos para comprar activos respaldados por créditos de consumo y cierta deuda hipotecaria comercial. Como colofón, el 9 de abril, la Fed tomó medidas adicionales para proporcionar hasta 2,3 billones de dólares en préstamos para ayudar a los hogares y empleadores de todos los tamaños y reforzar la capacidad de los gobiernos estatales y locales para brindar servicios críticos durante la pandemia del coronavirus.

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