Bolsa, mercados y cotizaciones

Sin refugio: el inversor pierde dinero con casi toda la renta fija en marzo

  • Los inversores más defensivos asumen pérdidas del 4,7% ya desde enero
Foto: Pixabay

Marzo empieza a tener algo en común con diciembre de 2018. Aquel mes ningún activo sirvió como refugio al calor de una bolsa que descontaba la llegada de una recesión, igual que ahora.

A última hora del domingo la Reserva Federal (Fed) volvió a sacar su artillería pesada, con su segunda rebaja en los tipos de interés en lo que va de mes y mayores inyecciones de liquidez, en una acción coordinada con otros bancos centrales como el de Japón o el propio BCE, en un intento de mitigar el impacto del coronavirus en la economía. Sin embargo, no fue suficiente para aliviar el estrés al que está sometido el mercado de renta fija, al menos en el corto plazo.

La situación de fondo es que, en lo que va de mes, prácticamente toda se anota pérdidas, debido a la caída de su precio, con algunas excepciones como la deuda pública de Estados Unidos, que suma un 0,8% en este periodo, y la de China (un 0,4%), según los índices de Bloomberg y Barclays.

La más perjudicada de todas hasta ahora es la deuda con alta probabilidad de impago (los conocidos como bonos basura en el argot financiero). El deterioro de la economía, aún por cuantificar, y el desplome del precio del petróleo, ha llevado a los inversores a huir de este activo. La caída de su precio este mes provoca pérdidas de más del 8% en el caso del high yield europeo y global, y del 7,6% en el caso del americano, con datos hasta el 13 de marzo (último disponible). En el acumulado del año, las pérdidas ascienden al 10% en los dos primeros casos, y al 8% en el segundo.

Éxodo del corporativo

También son abultados los números rojos que se apunta la deuda emergente en dólares y la corporativa en marzo, de más del 5%. Los años de tipos al 0% han permitido a muchas empresas obtener financiación barata, incluso aquellas que lucían una calificación crediticia menos solvente. Ahora es sobre este tipo de empresas, las calificadas como BBB, solo un escalón por encima del bono basura, las que más preocupación generan por ser las más vulnerables a recortes en su nota crediticia si la economía finalmente entra en recesión. Ello podría elevar sus costes de financiación y desatar una oleada de ventas, aún mayor, entre los inversores que no tienen permitido mantener bonos basura en sus carteras.

La vorágine en el mercado de renta fija es tal que, de los 20 índices más representativos de bonos que recopila Bloomberg y Barclays, solo dos resisten en positivo este mes. Eso se traduce, también, en que los inversores con un perfil más defensivo asumen pérdidas del 4,7% ya desde enero, según datos de Mornignstar. En lo que va de año, los supervivientes se amplían hasta once. Uno de ellos es la deuda pública americana, con la que se gana un 6% por precio este año -frente al 1,68% que se pierde con la europea desde enero-.

Entre sus hitos más recientes se encuentra que la rentabilidad bajase del 0,5% en la referencia a 10 años la semana pasada, o del 1% en la de 30 años. Y fueron posibles por la búsqueda desesperada de refugio de unos inversores que salen despavoridos de unas bolsas que caen sin freno, y a pesar de la ayuda de los bancos centrales. Pero tampoco está exento de la volatilidad y ya cotiza en el entorno del 0,78%, más arriba que la semana pasada, pese a que el lunes volvió a servir de cobijo.

Efectos limitados de las políticas de los bancos centrales

"Estamos de acuerdo con la visión del presidente Powell de que la relajación monetaria es un bálsamo, pero no una curación para lo que aflige al mundo en estos momentos", recuerda Wen-Wen Lindroth, estratega jefe de inversión y analista sénior de deuda corporativa de Fidelity. "El año pasado, la Fed consiguió orquestar un aterrizaje suave en un contexto de desaceleración industrial, pero pocos se llevan a engaño pensando que los bajos tipos de interés y las compras de activos financieros animarán a las personas a salir de sus casas antes de que sientan que es sanitariamente seguro hacerlo", opina.

Esto mismo lo ilustra Paul Lukaszewski, jefe de deuda corporativa para Asia y Australia en Aberdeen Standard Investments en declaraciones a Bloomberg: "Las tasas más bajas no colocan a los consumidores en asientos de avión o en restaurantes, la política monetaria no es ahora una panacea".

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