Bolsa, mercados y cotizaciones

Una subida por cada 4 bajadas: los 'ratings' de la deuda avisan en Europa

  • Los conflictos geopolíticos como el Brexit han deteriorado el entorno general
El mercado de deuda emite señales de alerta. Foto: Getty
Madrid

Que algo huele a cuerno quemado en la renta fija es algo que ya muchos analistas vienen avisando desde hace meses después del histórico rally que han protagonizado, sobre todo, en los últimos meses, lo que ha llevado a los bonos soberanos del Viejo Continente a ofrecer rentabilidades negativas en los casos de Alemania y Francia o muy reducidas en el resto del papel a 10 años.

La desaceleración económica, las tensiones comerciales y los conflictos geopolíticos como el Brexit han deteriorado el entorno general, obligando a los bancos centrales a tomar un tono más acomodaticio si cabe.

Muchos expertos vienen señalando desde hace tiempo que existe una clara burbuja en la renta fija. "Tanto el riesgo soberano como el corporativo están sostenidos y en una cierta burbuja. Esto no tienen ningún sentido económico desde hace tiempo", advierte Jorge Ceballos, director de Renta Fija de Beka Finance.

Con todo este cocktail, los inversores que quieran buscar algo de rentabilidad en estos momentos sin cruzar la frontera a la renta variable, pueden poner en su radar un tipo de deuda menos segura que la soberana, la corporativa, donde el riesgo es mayor pero los retornos siguen siendo aceptables.

No obstante, hay un riesgo oculto en la deuda corporativa europea y es que las agencias de rating, en concreto S&P, están avisando de que este papel es menos seguro de lo que lo era hasta hace poco y se han lanzado a bajar las calificaciones de las empresas del Viejo Continente. En concreto, en lo que va de año, por cada subida han llevado a cabo hasta 4 bajadas, la peor ratio desde que se recogen estos datos por Bloomberg, en 2009. Tampoco en Estados Unidos están para tirar cohetes, ya que su relación entre upgrades y downgrades se sitúa en 0,55 veces, que es el peor dato de la última década, durante el epicentro de la crisis financiera mundial, cuando hubo 42 subidas por cada 100 bajadas.

"Este hecho se debe a la situación anormal de bajos tipos de interés, incluso negativos, que hacen que la valoración de la solvencia de las compañías se encuentre distorsionada", explica Carlos Mendoza, de Altair AM. "Por poner un ejemplo, casi el 7% de las empresas del Stoxx 600 se podrían considerar zombies [aquellas cuyos beneficios operativos son inferiores a los gastos de intereses] y sólo sobreviven por esta situación", añade.

A un paso del 'bono basura'

Este ecosistema de empeoramiento de la calidad crediticia se ha traducido en que cada vez, obviamente, hay más compañías que pierden el grado de inversión y caen a niveles considerados como bono especulativo o basura. Estas empresas son denominadas fallen angels o ángeles caídos y en Europa sólo han sido 2 de 1.065 mientras que en EEUU apenas 14 de 867. Sin embargo, cada vez más compañías se encuentran al borde de este precipicio. "Aunque el 80% del mercado de bonos corporativos está calificado como grado de inversión, la mitad de ellos son BBB, la categoría más baja dentro del grado de inversión y a sólo un escalón del bono basura", alerta Mendoza.

Esto hace que, si se siguieran deteriorando las condiciones del mercado y se degradasen de forma general las calificaciones, muchas emisiones y compañías perderían el grando de inversión y, con él, "la posibilidad de entrar en los caladeros de muchos productos e instrumentos financieros que no pueden mantenerlos por su política de inversiones, lo que hará que haya ventas masivas y pueda aflorar un problema de liquidez", arguye Gonzalo Ramírez, director de Renta Fija de Tressis.

"Además, si la situación económica se sigue deteriorando más, las empresas se verán obligadas reducir las remuneraciones al accionista para evitar rebajas de categorías que pudieran causar pánico en los mercados de bonos a medida que el riesgo tenga un precio adecuado", concluye el experto de Altair Finance.

Según los índices de Barclays, la deuda calificada sólo un escalón por encima de grado especulativo ha crecido casi un 17% este año y roza ya casi los 1,5 billones de euros, una cantidad histórica. Por el contrario, los de más alta calidad, aunque también han aumentado, se encuentran muy lejos de los niveles de hace una década.

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