Internacional

Ultimátum a Reino Unido: la UE le abre expediente por romper el Acuerdo de Salida y le da un mes para rectificar

  • El problema de Irlanda del Norte vuelve a sobrevolar el Brexit
  • Si Londres no cede, el acuerdo comercial podría romperse antes del verano

La UE quiere dejar las cosas claras a Reino Unido. Apenas dos meses y medio después de que ambas partes firmaran el acuerdo comercial que ponía fin al interminable proceso del Brexit, Bruselas ha anunciado la apertura de un expediente contra Londres por violarlo. El bloque da un mes de plazo para que su vecino cambie de opinión o presente alegaciones, o, de lo contrario, podrá imponer multas o incluso controles comerciales como represalias.

El vicepresidente de la Comisión Europa, Maros Sefcovic, anunció esta mediodía que habían enviado a Londres una notificación formal y una carta política advirtiendo al Gobierno de Boris Johnson del inicio del proceso judicial por infringir el tratado que firmaron las dos partes y pidiendo una reunión conjunta para negociar "de buena fe". De no hacerlo, la Justicia europea podría "imponer el pago de una multa" y enviar el caos a un panel de arbitraje. Y si Reino Unido se niega a negociar de buena fe ni a cumplir con las sanciones, "la UE podría suspender sus obligaciones bajo el Acuerdo de Salida", lo que incluye el pacto comercial.

El desencadenante de esta crisis ha sido la decisión británica de paralizar durante seis meses los controles aduaneros para los productos que vayan de Gran Bretaña a Irlanda del Norte. El pasado jueves, el ministro del Gabinete, Michael Gove, anunció que retrasarían la puesta en marcha de los controles seis meses más, hasta el 1 de enero de 2022, alegando que la administración tributaria necesitaba más tiempo para poner en marcha los controles. Las dos partes habían acordado que la fecha fuera este próximo 1 de junio, y el aplazamiento unilateral por parte de Reino Unido pone en peligro el delicado equilibro en Irlanda del Norte.

"Esta medida unilateral constituye una clara desviación del enfoque constructivo que había prevalecido hasta este momento, lo que socava tanto el trabajo del Comité Conjunto UE-RU como la confianza mutua y el espíritu de cooperación que se había reconstruido en los últimos meses de 2020", dice Sefcovic en su documento. "Esta reciente decisión coloca una vez más al Reino Unido en la senda del incumplimiento deliberado de sus obligaciones legales internacionales y del deber de negociar de buena fe."

Irlanda del Norte ha sido el caballo de batalla desde el principio del Brexit, ya que la delicada situación de la provincia y la larga guerra civil provocada por la partición de la isla hace 99 años -que duró hasta los Acuerdos de Viernes Santo de 1997- obligó a hacer encaje de bolillos legal con su posición. El acuerdo final, que dejó a Irlanda del Norte dentro del Mercado Común europeo, ha incendiado los ánimos de los unionistas, que lo ven como un paso hacia la reunificación de la isla, y despertado la oposición de los diputados 'tories' más preocupados por el futuro del país.

Romper el acuerdo

La UE teme que el movimiento británico sea un intento de modificar de facto los términos del acuerdo una vez firmado. Sin controles fronterizos ni entre las dos Irlandas ni entre Irlanda del Norte y Gran Bretaña, no habría forma de controlar que productos británicos que incumplan las normas europeas acaben vendiéndose en el continente, siendo introducidos de forma irregular a través de Irlanda. Irlanda ya ha dicho que no tiene la más mínima intención de abandonar el Mercado Único y obligar a que la UE le imponga controles aduaneros solo para agradar a Londres, y restaurar la ensangrentada frontera interna en Irlanda podría provocar el regreso de las bandas terroristas -unionistas y separatistas- que provocaron miles de muertos durante 75 años.

Con esta situación, la pregunta ahora es si Londres dará marcha atrás, como ya hizo con sus amenazas de salir sin acuerdo, o si Johnson, reforzado por el éxito del programa de vacunación y su impulso reciente en las encuestas, quiere jugarse su nuevo capital político para renegociar el Brexit otra vez. Los más perjudicados, los comerciantes a ambos lados del Canal de la Mancha. La niebla puede cortar las comunicaciones comerciales entre ambos lados a muy largo plazo.

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