Internacional

¿Cúando habrá vacunas para todo el planeta? Esta aplicación lo calcula

  • El método es aproximativo y está disponible en la plataforma Omni-Calculator
  • Fabricarlas no es el final: hay que transportarlas y dárselas a la población
Foto: Reuters.

Los problemas en la producción y suministro de vacunas contra el coronavirus han puesto bajo tela de juicio las teorías más optimistas sobre la recuperación mundial y la inmunización ante la pandemia. Todo el globo desea que la normalidad vuelva cuanto antes, pero...¿hay alguna perspectiva razonable?

Los investigadors Lucja Zaborowska, Steven Wooding y Dominik Czernia, del ámbito de la medicina y la ciencia, han creado una especie de calculadora a la que se puede acudir en la plataforma Omni-Calculator y que tiene como objetivo establecer la dosis de vacunas que se han producir en el mundo para que haya un stock suficiente  para la inmunidad de rebaño que tanto ansía el planeta.

De la misma forma, introduciendo una serie de variables como el territorio que se desea inmunizar y su número de habitantes, el número de dosis, cambios en el flujo de producción o el porcentaje de población que se pretende inmunizar, también se pueden elaborar proyecciones para casos concretos. Así, se puede saber cuán lejos o cuán cerca se está de conseguir que haya vacunas para todo el mundo.

Por ejemplo, si deseamos que se produzcan vacunas para inmunizar al 70% de la población de todo el mundo y queremos que esta inmunización tarde tan solo un año, este modelo nos informa de que se deberán fabricar 30 millones al día, casi 21.000 dosis por minuto. Las cifras se reducen a la mitad si ampliamos ese plazo de un año y lo dejamos en dos años. Así, las farmacéuticas tendrían un espacio de tiempo mayor para conseguir ese objetivo.

En lo que atañe a España, introduciendo como población a inmunizar una de 47 millones de habitantes (un rango muy similar al de nuestro país), serían necesarias la fabricación de unas 257.000 dosis al día para conseguir que en un año hubiese stock para todo el país. O lo que es lo mismo, 179 vacunas por minuto.

Los investigadores advierten de que tener la vacuna solo es el principio: hay que suministrarla y hacer planes de vacunación

No obstante, los investigadores advierten: esto no es tan fácil. Que la vacuna se fabrique no significa, ni mucho menos, que el proceso esté completo. Todo lo contrario, ya que es solo uno de los primeros pasos.

Así, a la fabricación le tiene que seguir la distribución de las dosis, que en cada empresa y para cada región es muy diferente por la variedad en las cadenas de suministro. Ya se ha visto, además, que las peculiares características de las vacunas (algunas como las de Pfizer han de conservarse a temperaturas extremadamente bajas) hacen más complicado de lo que parece este proceso.

Y, después, el plan de vacunación, otra dura prueba para la inmunidad global. El ritmo en cada país es muy diferente (existen éxitos como el de Israel, parones en regiones como Madrid, disparidad de criterios y resultados entre territorios...) y por lo tanto no se trata de algo instantáneo.

Por último, dos trabas más a superar: confirmar que los efectos secundarios de las vacunas sean escasos y de escasa gravedad, y lograr la confianza de la población para con la vacuna. Lo cierto es que ambos problemas distan mucho de ser graves, ya que se dan escasos reportes de efectos secundarios (aunque hay países que se protegen más, como Alemania con las dosis de AstraZeneca) y la aceptación de la vacuna es cada vez mayor a medida que se desarrollan los planes de vacunación.

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