Internacional

El arma secreta de Biden para las elecciones: el Proyecto Lincoln, los republicanos que atacan a Trump desde dentro

  • Los conservadores que Trump venció y que no cedieron ahora se vengan
  • Si el trumpismo continúa, no descartan apoyar a los demócratas para largo
Trump concede una entrevista bajo el monumento a Abraham Lincoln. Foto: Reuters.

Los votantes de un puñado de estados clave para las elecciones presidenciales de EEUU se han encontrado estos días con un nuevo tipo de anuncio: vídeos caseros, de conservadores de toda la vida, pidiendo votar por una vez a los demócratas. "Yo le voté. Pero, tras lo que he visto, votaría a un sándwich de atún caducado antes que otra vez a Trump". "Lo siento mucho, familia, la cagué al votar por Trump. Lo siento mucho y ahora intentaré arreglarlo". "Si Biden renuncia a ser el candidato y los demócratas nominan a una lata de tomate, votaría por la lata porque estoy seguro de que haría menos daño al país que Trump". "No pasa nada por cambiar de opinión, nosotros lo hicimos".

Hace cuatro años, la victoria de Donald Trump no solo supuso un enorme varapalo para el Partido Demócrata y Hillary Clinton, en particular. Los otros grandes perjudicados fueron los republicanos rebeldes que abrazaron la marca de "Nunca Trump": desde miembros centristas que lo consideran un radical que se pasa el día viendo tertulias de derecha más dura aún, a funcionarios con una larga carrera que estaban seguros de que no tenía el nivel intelectual y político para gobernar EEUU, hasta tradicionalistas que ven en él a una persona sin principios morales, políticos ni religiosos. La victoria de Trump y la consolidación de su poder sobre el partido condenó a todos estos grupos al ostracismo o al silencio interno, temerosos de que Trump movilizara su poder para echarlos por traicionarle. Pero la debilidad del presidente en las encuestas han permitido a este grupo resurgir con la intención de cobrarse su venganza y destruir al político al que acusan de haber destruido su partido.

"Queremos derrotar a Trump y erradicar al trumpismo de raíz"

Esta guerrilla conservadora tiene dos frentes: por un lado, el llamado "Proyecto Lincoln", formado por veteranos de las campañas republicanas de las últimas décadas, como Mike Madrid, Rick Wilson o George Conway, marido de la consejera presidencial Kelyanne Conway. Y, por otro lado, "Votantes republicanos contra Trump", dirigido por Bill Kristol, el que fuera jefe de Gabinete del vicepresidente republicano Dan Quayle durante la presidencia de George Bush padre, entre 1989 y 1993. Ambas campañas se complementan: mientras el proyecto Lincoln se dedica a usar el lenguaje de las campañas electorales republicanas para atacar a Trump, los segundos recurren a gente de 'los suyos' para animar a republicanos incómodos con el estado del país a cambiar de bando.

Sus objetivos son claros: "Queremos derrotar a Trump y erradicar al trumpismo de raíz", dicen desde el Proyecto Lincoln. Para ello, no solo están atacando al presidente con anuncios brutales, sino también a todos los senadores republicanos que este año se juegan la reelección y que "no han hecho nada para frenar a Trump estos años". Su esperanza es vencer al presidente y dar batalla en las primarias de dentro de cuatro años para volver a tomar el control del Partido Republicano y alejarlo del populismo. "De lo contrario, seguiremos luchando contra él todo lo que haga falta", advierten. "Podemos estar en desacuerdo con algunas ideas políticas de Biden, pero sabemos que él está a favor de lo básico: dignidad, derechos, democracia, la Constitución y nuestras alianzas internacionales. Y cuando ambos partidos vuelvan a estar de acuerdo en esto, ya volveremos a hablar de impuestos desde el otro lado", explican.

Por el momento, están satisfechos con sus resultados. Sus anuncios contra el entonces jefe de campaña de Trump, Brad Parscale, acabaron con su cese. Los medios pro-Trump, como Fox News, están montando campañas contra ellos en sus programas de máxima audiencia. Y las encuestas muestran que un número pequeño pero creciente de republicanos está dándose de baja del partido o repensándose su apoyo a Trump. Por el momento no son muchos pero, dado que el magnate ganó las elecciones de 2016 por apenas 77.000 votos de entre más de 130 millones de papeletas, un movimiento de un par de puntos en su contra puede ser más que letal para él.

Y sus planes no han acabado ahí. En las últimas semanas han anunciado senados equipos de campaña específicos en Ohio y Texas, dos estados que Trump ganó por unos 9 puntos en 2016 y que las encuestas apuntan a que estarían empatados este año. Y uno de los rivales de Trump en las primarias de aquel año, el exgobernador republicano de Ohio John Kasich, será uno de los invitados de Biden en el congreso demócrata. Y la oposición parece estar encantada con que otros le hagan el trabajo sucio para que ellos se puedan centrar en los mensajes positivos.

Cuenta atrás

Pero el principal problema para Trump es que, mientras batalla en varios frente, las encuestas llevan un mes clavadas. Literalmente: la media de sondeos de FiveThirtyEight del 20 de junio daba a Biden una ventaja de 8,9 puntos. Un mes después, esa cifra es de 8,8, con pequeñas oscilaciones de menos de un punto arriba y abajo en ese tiempo. Una estabilidad que no se había visto nunca en una campaña electoral. "Es algo histórico", dice el analista de encuestas de la cadena CNN, Harry Enten.

Sin embargo, lo más fascinante de todo es, quizá, la sensación insistente de que Trump va a ganar, o que las cosas están mucho más ajustadas que la paliza que las encuestas pronostican desde hace meses. "Cada vez que enlazas a una encuesta que dice que Biden va ganando por 12 puntos o así, te llegan miles de respuestas de demócratas traumatizados hablando de que si los votantes fantasma de Trump, los hackers rusos, las encuestas de 2016, el voto por correo y mil cosas", bromeaba en Twitter el peridista del Washington Post Dave Weigel. "Mucha gente se ha olvidado de que Trump se presentó como un empresario rico y de éxito" capaz de usar su habilidad para conseguir acuerdos para aprobar grandes reformas bipartidistas. Poco queda de ese candidato ahora.

Y los datos de las encuestas pintan una imagen terrorífica para el presidente. Ya no solo es que Biden le gane por unos 9 puntos en intención de voto y que la aprobación del presidente languidezca en un -15, unas cifras que ningún presidente en la historia ha logrado sobrevivir en vísperas de elecciones. Es que, según la última encuesta de Fox News, Biden le supera en categorías como inteligencia (por 25 puntos), compasión (por 47 puntos), juicio (29 puntos) o capacidad mental (16 puntos), mientras que la encuesta del Washington Post sitúa a Biden por delante en las tres grandes crisis que sacuden al país: el coronavirus (Biden gana por 20 puntos), la división racial (Biden por 25) e incluso ley y orden (Biden gana por 9 puntos).

Trump, en resumen, va a tener que cambiar muchísimas cosas de aquí a poco más de 100 días, y sus movimientos en este mes no parecen estar dando resultado por el momento. Pero el covid-19 ha empeorado su situación por un motivo más: las peticiones de voto por correo están disparándose a niveles nunca vistos, y muchos estados empezarán a enviar esas papeletas en apenas dos meses, por lo que el margen para cambiar las cosas es menor del que parece sobre el papel. Trump no lo tiene todo perdido, pero el tiempo corre cada vez más deprisa.

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