Internacional

Las 'primarias de la pandemia' en Wisconsin les estallan a los republicanos: inesperada victoria demócrata en un estado clave

  • La participación cayó un 50% en la principal ciudad del estado
  • Sanders y Obama piden el voto por Biden tras su claro triunfo
Un colegio electoral en Wisconsin, la semana pasada. Foto: Reuters

Horas de espera en la calle, con mascarillas y lluvias intermitentes, con la mayoría de colegios electorales cerrados. Batallas judiciales sobre la fecha y el voto por correo. Una semana para contar las papeletas. Las primarias de Wisconsin fueron un ejemplo de cómo no gestionar unas elecciones en medio de la pandemia del coronavirus. Detrás del caos, el Partido Republicano, que usó su mayoría en el Parlamento y el Supremo estatales para frenar los intentos demócratas de aplazar la fecha de votación, como han hecho otra docena de estados, o facilitar el voto por correo a todos los ciudadanos. Y los electores parecen habérselo cobrado: el candidato republicano a juez del Supremo estatal, al que Donald Trump apoyó públicamente, sufrió una dura derrota en un estado clave que el presidente ganó hace cuatro años. Una señal de alarma más de cara a las generales de noviembre.

El argumento que dio el propio Trump para explicar su estrategia es que hacer más fácil votar a la gente "produciría unos niveles de participación con los que ningún republicano volvería a ganar nunca más". Y su plan funcionó en ese sentido: la participación se desplomó a un 50% frente a las últimas generales en la principal ciudad del estado, Milwaukee, donde solo abrieron 5 de sus 180 colegios electorales por una avalancha de bajas médicas. En las zonas más rurales del estado, donde había menos casos de Covid-19 y más gente disponible, abrieron más colegios pero la participación se hundió un 35% igualmente.

En teoría, esta caída de la participación, más pronunciada en las zonas más demócratas y menor en las más conservadoras, debería haber ayudado al juez candidato de Trump, Daniel Kelly. Pero la realidad fue muy diferente: los votantes que fueron a las urnas a hacer cola durante horas enfundados en guantes y mascarillas o lograron votar por correo lo hicieron, en su mayoría, por la demócrata, Jill Karofsky, que venció por 11 puntos y más de 160.000 papeletas. Un resultado sorprendente en un estado 'veleta' que Trump ganó por apenas 22.000 votos y donde el actual gobernador demócrata lo hizo por menos de un punto porcentual de margen.

El resultado puede ser clave en otro sentido: con este resultado, los demócratas tienen suficientes jueces en el Supremo de Wisconsin para detener una purga de votantes del censo electoral que había solicitado el Partido Republicano, para echar a los que no hubieran votado en las últimas elecciones y obligarles a registrarse de nuevo para votar. Una victoria en lo que se prevé una batalla desde aquí a noviembre por decidir quién puede votar y cómo de fácil resulta.

Las diferencias en este sentido son enormes. En Virgina, los demócratas aprobaron este lunes el registro automático de todos los mayores de edad en el censo electoral, sin que tengan ellos que solicitar el derecho a voto. Además, abrieron el voto por correo a todos los ciudadanos sin excepción y ampliaron el plazo para pedirlo, siguiendo los pasos de otros estados clave como Florida o Arizona.

Trump criticó la semana pasada las peticiones demócratas de facilitar el voto por correo -que él mismo utiliza- de cara a un segundo brote de la pandemia que dificulte el voto en persona en noviembre, y reaccionó al resultado este martes alegando sin pruebas que hay mucho "fraude" y exigiendo más restricciones a la hora de votar. Pero su problema es que, visto lo visto, las elecciones con poca participación tampoco son ya una garantía de victoria para él y su partido.

Sanders y Obama piden el voto por Biden

Al que le fue especialmente bien la jornada fue al candidato demócrata, el exvicepresidente Joe Biden, que arrasó en las primarias de Wisconsin, derrotando al senador izquierdista Bernie Sanders 62% a 31%. Aun así, los resultados eran ya más una formalidad que una cosa: aunque las votaciones se celebraron hace una semana, cuando Sanders aún estaba compitiendo, para cuando se contaron los votos ayer lunes, el senador estaba pidiendo el voto por Biden en las generales.

"Necesitamos que ganes la Casa Blanca. Y haremos todo lo posible para conseguirlo, Joe", dijo Sanders. "No es ningún secreto que tenemos muchas diferencias, pero espero que podamos acercarnos para encontrar soluciones para los problemas reales de la sociedad", concluyó. Biden anunció que crearía una comisión conjunta con representantes de las dos campañas para acercar el programa de Sanders y el del candidato, para atraer a los votantes más jóvenes e izquierdistas que ven a Biden como un centrista de otra época.

Y después de esa muestra de unidad interna, el expresidente Barack Obama, que fuera jefe directo de Biden durante ocho años, se sumó este martes en pedir el voto por su ex número dos. En un vídeo que se publicará a lo largo del día, Obama anunciará su apoyo directo a Biden, según anunciaron a los medios fuentes de su entorno. Una unidad temprana y de lado a lado del partido que puede marcar la diferencia frente a 2016, cuando Hillary Clinton y Sanders mantuvieron su lucha hasta ya entrado julio y la unidad salió muy tocada de su convención, entre acusaciones de conspiración para dañar al senador.

comentariosforum0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin