Infraestructuras y Servicios

Abengoa se colocaría en el podio de los mayores concursos en España

  • El alcance de la quiebra es aún una incógnita, pero su deuda es de 6.000 millones
  • Desde el 1 de julio los acreedores pueden instar el concurso de Abenewco 1
Manifestación de los trabajadores de Abengoa

La negativa del Gobierno, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi), de aprobar una ayuda de 249 millones de euros a Abengoa aboca a la ingeniería sevillana a su liquidación. Su presidente, Clemente Fernández, aún confía en salvar algunos de los negocios, pero sin el apoyo estatal las posibilidades se minimizan.

La de la ingeniería andaluza, incluyendo a la matriz, que ya está en concurso de acreedores desde febrero de 2021, y a sus principales proyectos aglutinados en Abenewco 1, emergería al podio de las mayores quiebras de la historia empresarial de España, por detrás de Martinsa Fadesa y por delante de Isolux Corsán.

De los casi 6.000 millones de deuda, 4.764 millones de euros corresponden a deuda financiera consolidada y 1.147 millones a deuda con proveedores

El Grupo Abengoa contabilizaba al cierre de 2020 una deuda próxima a los 6.000 millones de euros. De ellos, 4.764 millones de euros corresponden a deuda financiera consolidada y 1.147 millones a deuda con proveedores. A ello hay que sumar otras cantidades menores de provisiones y obligaciones con Hacienda, entre otras, para sumar un total de 5.989,7 millones. Del total, además, más de 1.000 millones corresponden a la matriz, Abengoa SA, relativos a deudas antiguas, y cerca de 5.000 millones restantes están ligados a los proyectos que se encuadran dentro de Abenewco 1. La matriz, no obstante, tiene el 100% de Abenewco 2, que a su vez controla el 100% de Abenewco 1.

Esta semana se reúnen los consejos de administración tanto de Abengoa SA, presidido por Fernández, como de Abenewco 1, a cuyo frente está Juan López Bravo. El administrador concursal de la primera tendrá que presentar un convenio al juez el 30 de junio con el que tratar dar viabilidad a la empresa y sacarla del concurso. Para ello, tendrán un plazo de dos meses y necesitará el respaldo de los acreedores, que hasta ahora se han negado.

En el caso de Abenewco 1, se desconoce por ahora cuál será el desenlace, pero a partir del 1 de julio, una vez ha finalizado la moratoria concursal aprobado por el Gobierno

En el caso de Abenewco 1, se desconoce por ahora cuál será el desenlace, pero a partir del 1 de julio, una vez ha finalizado la moratoria concursal aprobado por el Gobierno en el marco del Covid-19, cualquier acreedor podrá instar el concurso. Desde la declaración del concurso de Abengoa SA, en todo caso, el administrador concursal también ha estado muy próximo a la situación de Abenewco 1.

El Grupo Abengoa está compuesto aún por más de 300 sociedades y los eventuales concursos se harían sociedad a sociedad. Por el momento, el consejo de administración de Abenewco 1 ha dado por rota la reestructuración tras la negativa de la Sepi, pero al mismo tiempo prevé "tomar las medidas adecuadas con el objetivo de mantener la continuidad de operaciones y la salvaguarda de los distintos grupos de interés confluyentes en el grupo".

Tras Martinsa Fadesa

Por tanto, en función de los acontecimientos, el alcance de las quiebras, de consumarse, dentro del Grupo Abengoa podrá ascender hasta los 6.000 millones referidos -con datos de 2020, puesto que los de 2021 no se han publicado- o quedarse en un importe inferior dependiendo de las sociedades que efectivamente terminen siendo liquidadas.

En el caso más extremo, la quiebra del Grupo Abengoa se situaría como la segunda mayor de la historia de España, solo por detrás de Martinsa Fadesa, que cayó con una deuda de 7.200 millones de euros en julio de 2008. Superaría así a Isolux Corsán. La que fuera séptima mayor constructora española fijó en 5.700 millones de euros la deuda cuando tuvo que declararse en concurso en el verano de 2017.

Como el de Martinsa, el cuarto y quinto mayor concurso de España corresponden a dos empresas del sector inmobiliario. En concreto, Reyal Urbis solicitó el concurso voluntario en 2013 con una deuda de 3.600 millones y Habitat hizo lo propio cinco años antes, en 2008, con 2.850 millones de pasivo.

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