Industria

Acerinox pierde ya 79.000 toneladas de producción por la huelga

  • El paro dura 66 días y cada jornada con la persiana bajada le cuesta 180.000 euros, por lo que la factura roza los 12 millones
  • El acero perdido equivale al 3,5% de la producción anual de todo el grupo  
  • La clave del conflicto: la flexibilidad que demanda la empresa para hacer frente a los vaivenes de la demanda 
Los trabajadores en huelga de Acerinox. EFE
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Desde que el pasado 5 de febrero los trabajadores de Acerinox Europa se declararon en huelga, ni un quilo de acero inoxidable ha salido de las instalaciones de Campo de Gibraltar (Los Barrios, Cádiz). En total, 66 días de protesta en los que la actividad está detenida y que han costado a la compañía hasta 79.200 toneladas de material, una cifra que ronda el 3,5% de lo que todo el grupo produce alrededor del planeta en un año.

Las posiciones son por ahora muy distantes, con la última propuesta de la empresa ni siquiera sometida a votación por parte de los sindicatos. Y mientras, la planta andaluza se mantiene como un foco de pérdidas para la organización. A ritmo aproximado de 1.200 toneladas diarias y, al estar en funcionamiento durante los siete días de la semana, la producción perdida ya roza las 80.000 toneladas. El inicio del paro se programó además en el mes de febrero, periodo en el que la infraestructura iba a afrontar un pico en la producción de acero inoxidable.

La afectación no es solamente productiva. Acerinox cifra en 180.000 euros el coste diario de tener la fábrica detenida, por lo que el impacto económico de la protesta ya alcanza los 11,8 millones de euros. Sin avances aparentes en las negociaciones, en el hipotético caso de alcanzar un acuerdo hoy mismo el gasto crecería varios cientos de miles de euros más porque el rearranque de una instalación de este tipo no es inmediato.

La cuestión no es baladí. Acerinox Europa ha perdido dinero en cuatro de los últimos cinco ejercicios fiscales. La fábrica estuvo en números rojos en los años 2019, 2021, 2022 y 2023 al quedar impactada por los altos precios de la energía del continente y la atonía de la demanda de acero.

Flexibilidad, la clave del enfrentamiento

La raíz del conflicto entre Acerinox y sus trabajadores está en las medidas de flexibilidad que la cotizada quiere implementar para hacer frente a los vaivenes de la demanda del negocio. La plantilla rechaza la propuesta debido a los efectos que tendría sobre la conciliación de las más de 1.800 personas que emplea el centro.

La empresa siempre defendió que veía margen para el acuerdo a pesar de las diferencias, que se mantienen desde hace dos meses, pero incide en la necesidad de implementar medidas de flexibilidad que ya existen en sectores como el automóvil. "La flexibilidad es clave, pues todos sabemos cómo se encuentra la industria en Europa y la competitividad que nos viene de otros mercados", decía el primer ejecutivo de la siderúrgica, Bernardo Velázquez, en una entrevista reciente con elEconomista.es.

Sin embargo, los representantes de los trabajadores ya daban por hecho desde el principio que la huelga sería larga.

Ambas partes acudieron la pasada semana al Sercla y al Consejo Andaluz de Relaciones Laborales para tratar de mantener abierta la negociación pese a las tensiones actuales. El comité de empresa estuvo presente también en el Parlamento andaluz, donde fueron aplaudidos por la oposición. El Ejecutivo pidió, en cambio, no politizar el conflicto y lanzó un mensaje de calma para tratar de buscar solución "sin tanto ruido externo".

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