Industria

El conflicto de Acerinox en Cádiz se acerca al abismo: 64 días de huelga y amenaza de cierre patronal

  • Se sigue negociando pero con posturas alejadas y mucha tensión social
  • La factoría de Los Barrios dio pérdidas en 4 de los últimos 5 ejercicios
  • La empresa estima pérdidas de 180.000 euros diarios, más de 11 millones ya
Protesta de trabajadores de Acerinox en el Parlamento andaluz.

El conflicto de Acerinox Europa en Los Barrios (Cádiz) se acerca peligrosamente al abismo después de que los representantes de los trabajadores hayan rechazado la última oferta de la empresa y cuando la compañía, días atrás, haya puesto ya la posibilidad de un cierre patronal sobre la mesa. Con 1.800 empleos directos -9.000 sumando a los indirectos- la difícil situación escaló ayer a la política con la protesta de los trabajadores en el Parlamento andaluz.

Sólo en las primeras 17 jornadas de huelga, y van ya por 64, la empresa estimó una merma en la producción de más de 20.000 toneladas de acero (la producción anual es de medio millón aproximadamente), con pérdidas diarias de más de 180.000 euros, por lo que el acumulado sería ya superior a los once millones.

Aunque se alcanzase hoy mismo un acuerdo -algo que parece lejano- aún se necesitarían unos días más sin producción para volver a poner las instalaciones en pleno funcionamiento. El inicio del paro llegó además en febrero, justo cuando la empresa iba a afrontar un pico alto de producción.

Pérdidas

La empresa argumenta que la planta del Campo de Gibraltar ha registrado pérdidas en cuatro de los últimos cinco ejercicios, por lo que considera que el problema es estructural y necesita un nuevo modelo de organización. Así que considera irrenunciables que el IV Convenio Colectivo de la planta de Palmones, que se negocia desde hace prácticamente un año, incluya conceptos como disponibilidad, flexibilidad, calendario laboral, polivalencia (movilidad interna entre las diferentes líneas) a cambio de una prima de producción, otros beneficios y revisión salarial.

Los trabajadores ya han reiterado que una de las cuestiones que "más preocupa" es la flexibilidad horaria y van a negociar "todo lo que han perdido durante estos años". La última oferta de la compañía, rechazada por los trabajadores, incluía un aumento salarial del 2,75% en 2023 y del 2,25% este año, con una paga de beneficios para este mismo mes de abril como novedad respecto a propuestas anteriores.

La empresa a su vez estima que las peticiones presentadas por los trabajadores le costarían 62 millones hasta 2025, en un contexto de números rojos.

Negociación

Las partes han acudido al Sercla y al Consejo Andaluz de Relaciones Laborales para mantener abierta una vía de negociación. Ayer en el Parlamento andaluz los trabajadores, jaleados por la oposición de PSOE, Vox, Adelante Andalucía y Por Andalucía, insistieron en su mensaje de "ni un paso atrás". El ejecutivo andaluz (PP) pidió calma y no politizar el conflicto para que las partes pudieran negociar sin tanto ruido externo.

La empresa ha venido denunciando desde el inicio del conflicto coacciones a trabajadores que quieren trabajar e incluso un incendio intencionado en el recinto industrial.

Foco en Estados Unidos

La mala marcha de la factoría en Cádiz contrasta con el buen momento de la compañía en el resto del mundo. El presidente de Acerinox, Carlos Ortega, manifestó hace un año en un encuentro con la presa que "a pesar del arraigo español de la compañía, Acerinox se siente una compañía muy americana. Estados Unidos (donde se concentran el 50% de las ventas) brinda un mercado muy fuerte, con una demanda estable, que le da una solidez financiera y de resultados muy relevantes".

A principios de febrero trascendió la compra de Haynes por 798 millones de dólares, 740,3 millones de euros. Y en 2023 anunció inversiones de 244 millones de dólares en su factoría de North American Stainless (NAS).

Los mercados han saludado esta operación con notables subidas en bolsa.

Al mismo tiempo la compañía estudia si va a mantener su presencia en Malasia, donde sufre la competencia de la sobreoferta china.

Mientras, las cuentas de Acerinox Europa, estaban lastradas en unos 200 millones de euros por el alto precio de la energía.

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