Industria

El caudal del Rin baja a niveles críticos y amenaza con ralentizar más la economía alemana

  • Baja la capacidad para transportar mercancías y aumentan los costes
  • La vía fluvial es clave para la industria y para el sector energético
  • Las limitaciones son un lastre para la actividad económica alemana
El río Rin. Foto: Bloomberg.

El caudal del Rin está bajando a niveles críticos para el trasporte de mercancías. Sus 1.230 kilómetros de longitud llevan componentes, productos industriales y energéticos por todo el país, lo que hace que este canal sea clave para la actividad económica. Alemania ya está en recesión técnica y los problemas en el río solo agravan su situación.

Algunas empresas, como las químicas BASF y Covestro se están viendo afectadas por el bajo caudal y están cambiando sus planes para poder seguir operando. La primera recibe a través del Rin un 40% de las materias primas que necesita y, la segunda, la mayoría de ellas, según Reuters. Además, Covestro envía un 30% de sus productos acabados por el río.

Ambas compañías están sustituyendo las naves que utilizan por barcos más pequeños que puedan navegar el mermado caudal. Algunos productos inflamables o tóxicos tienen limitaciones para ser transportados y dependen en gran medida del río. Sin embargo, cuando el agua baja a niveles críticos estas empresas tienen que reducir significativamente las cargas que mueven.

El punto crítico del Rin es el que se encuentra a la altura de Kaub, un municipio alemán al oeste del país. En los últimos siete días, el nivel del agua en ese punto ha estado entre los 90 y los 110 centímetros, según la autoridad correspondiente, WSV. Cuando el caudal es tan bajo no solo hay que cambiar los barcos, sino que se suele pedir un coste extra al transporte de mercancías, explica S&P Global.

Además de la industria, los problemas del río afectan a las energéticas, ya que la vía fluvial traslada carbón, gas natural y crudo. De hecho, es un canal muy importante para el flujo del carbón por el país, que se usa cuando falta gas y hay que compensar con este recurso a las centrales eléctricas. El verano pasado fue un problema añadido a la crisis energética y este año la situación vuelve a repetirse.

Por ejemplo, Thyssenkrupp, otra de las empresas afectadas, necesita la ruta fluvial para transportar carbón, con el que después fabrica acero, y para recibir materias primas. La firma está abriendo nuevos canales de envío vía ferroviaria debido a la delicada situación del Rin.

Esta corriente es un pilar de la economía alemana, pero también de la holandesa y la suiza. En los últimos años, tanto en 2018, como en 2022 -además de ahora-, su decreciente caudal ha limitado la actividad. Entonces, los bajos niveles durante 30 días lastraron la producción industrial en un 1%, según la agencia.

Alemania es un país que ya está en recesión técnica. Su PIB se contrajo en el último trimestre de 2022 (-0,5%) y en el primero de 2023 (-0,3%). En apenas días se conocerá el dato de abril a junio y las expectativas de que la cifra salga del terreno negativo están desvaneciéndose tras los indicadores económicos publicados este mes.

La debilidad económica de la locomotora alemana puede verse agravada por el Rin. Mientras continúe el calor y las cotas fluviales no se recuperen, el transporte de mercancías seguirá limitado, lo que implica costes empresariales y un lastre a la actividad.

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