Energía

La sequía agrava la crisis e impulsa el precio del gas un 60% desde julio

  • Europa ha tenido que sustituir la producción eléctrica hidráulica por la gasista
Foto: Reuters

En medio de un verano árido que ha batido récords de calor en toda Europa, los ríos del continente se están evaporando. De esta manera, el Viejo Continente se ha visto obligado a frenar en seco la producción hidráulica y en consecuencia, aumentar el consumo de gas para compensar la caída de esta producción de energía eléctrica.

El precio del TTF holandés, referencia en Europa, acumula desde el pasado mes de julio varias subidas consecutivas, concretamente de más del 60%, dejando el último precio del viernes en una cifra por encima de los 240 euros el megavatio hora.

La actual sequía en Europa está generando los mayores problemas en 500 años en el continente. Desde que hay registros, no se han visto unas cifras tan malas en toda Europa. El mejor ejemplo para explicarlo se basa en el 63% del continente, que está en riesgo de sequía, y que supone un problema añadido a los cortes de gas que muchos países están planteando llevar a cabo para dejar de depender enérgicamente de Rusia, como sucede con Alemania.

Esto, además, es otra señal del invierno potencialmente difícil que está por llegar.

Pilar de la UE

El Rin, pilar de las economías alemana, holandesa y suiza desde hace siglos, ha quedado prácticamente intransitable estas dos últimas semanas, algo que está impidiendo el paso de grandes flujos de gasóleo y carbón.

Este río desempeña un papel fundamental para ayudar a transportar más carbón a las centrales eléctricas alemanas y así compensar el impacto de la presión rusa sobre el suministro de gas.

Sin embargo, la administración del canciller alemán, Olaf Scholz, teme que los problemas de transporte puedan socavar los planes de reactivación de algunas instalaciones paralizadas, según personas familiarizadas con la situación.

Francia, que suele ser un país exportador de energía, no puede ayudar a aliviar la crisis energética porque sólo la mitad de sus reactores nucleares están disponibles, y el resto están apagados para su mantenimiento. La crisis energética de Francia se ha agravado porque el Ródano y el Garona son demasiado cálidos para enfriar eficazmente los reactores nucleares.

A todo esto se suma también que Noruega se está preparando para limitar las exportaciones de electricidad, ya que el país prioriza el llenado de los embalses bajos sobre la producción de energía.

Transporte

Los ríos y canales del continente transportan más de una tonelada de carga al año por cada habitante de la UE y aportan unos 79.662 millones de euros (80.000 millones de dólares) a la economía de la región sólo como medio de transporte, según cálculos basados en cifras de Eurostat. Pero las consecuencias de la desecación de las vías navegables europeas son muchísimo más profundas.

El Danubio, que serpentea a lo largo de 1.800 millas a través de Europa central hasta el Mar Negro, también está atascado, obstaculizando el comercio de grano y otros productos. Por su parte, el flujo en la zona italiana del Po es demasiado bajo para, por ejemplo, regar los campos de arroz y mantener las almejas para la pasta alle vongole.

"No se trata sólo de la navegación comercial. Se trata de refrescarse cuando hace calor, de regar y de muchas otras cosas", declaró Cecile Azevard, directora del operador de agua francés VNF. "Los ríos forman parte de nuestro patrimonio".

Según Albert Jan Swart, economista de transporte de ABN Amro Bank NV, "se espera que las malas condiciones arrastren las economías de la región mucho más que el golpe de 5.000 millones de euros causado por los problemas de tránsito del Rin en 2018".

"La capacidad de transporte marítimo interior va a estar muy limitada mientras no haya mucha lluvia en la zona", dijo. "También hay que tener en cuenta los daños causados por los altos precios de la electricidad. Estamos hablando de miles de millones", concluyó.

Sin gas barato no hay paraíso

El corazón industrial de Europa se enfrenta a un posible éxodo de empresas, a medida que los fabricantes de piezas de automóviles, de productos químicos y de acero luchan por absorber los precios de la energía que se disparan a nuevos máximos casi todos los días. El país se está preparando para un invierno duro. Los precios de la electricidad y el gas en Alemania se han duplicado en solo dos meses (el Gobierno bajará un 7% el IVA al gas), y la electricidad anual, superando los 540 euros por megavatio hora.

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