Industria

El azulejo produce un 25% menos y desata una ola de despidos por el alza del gas

  • Las empresas reclaman al Gobierno ayudas directas como en Italia o Portugal
Azulejeras entre Vila-real y Onda en Castellón.

La factura del gas se ha convertido en la peor pesadilla para los fabricantes de azulejos de Castellón, el mayor productor de baldosas cerámica de toda Europa y el tercer mayor exportador mundial. Después de meses aplicando paradas parciales o con líneas a medio gas, en los últimos días se ha desencadenado una ola de anuncios de despidos que ya suman 420 afectados en tres expedientes de regulación de empleo (ERE) y supondrán el cierre de dos plantas: Todagres y Azulejera Alcorense, de Pamesa.

Una escalada de recortes que tanto empresarios como sindicatos consideran que puede ser sólo el principio si continúan los precios del gas por las nubes y no se reciben ayudas directas como las aprobadas en otros países.

Según los cálculos de la patronal azulejera Ascer, en 2021 la energía ya representó unos sobrecostes de 1.000 millones de euros y este año el incremento puede llegar a 2.500 millones. Es decir, la mitad del negocio que mueve la industria cerámica. Unos costes en que se incluye la electricidad y los derechos de CO2, además del gas, que en el caso del sector supone el 8% del consumo industrial español.

Los efectos de la factura energética ya son más que visibles en las fábricas. La producción ha caído un 25,4%, según refleja el Índice de Producción Industrial (IPI) hasta agosto, un mes en que el precio del MWh del gas superó los 300 euros, tras multiplicarse por 11 en un año. Hasta entonces muchas empresas ya se habían acogido a Ertes para flexibilizar su producción como ocurre en otras industrias como el automóvil.

Pero tras la vuelta de vacaciones muchos más fabricantes han optado por acogerse a ese salvavidas temporal. Entre enero y agosto se habían presentado 41 Ertes para 5.416 empleados en compañías como Cerámicas Belcaire (antigua filial de Roca en manos de la mexicana Lamosa). En septiembre esa cifra dio otro salto, con 22 nuevos expedientes que elevaron a 7.233 trabajadores afectados incluyendo a grupos como Grespania o Bestile. Un número que supone casi la mitad del empleo del azulejo.

"Ya se han destruido más de 400 empleos, tenemos más de 7.000 trabajadores en Erte que pueden seguir el mismo camino y no vemos ninguna medida por parte del Gobierno", asegura Alberto Echavarría, secretario general de Ascer. Con una demanda que empieza a resentirse en Europa y con un alza de precios que resta competitividad en mercados como Estados Unidos, las empresas temen que el ajuste irá inevitablemente a más.

La fuerte subida de costes y su repercusión en los precios de las baldosas tiene otro efecto colateral. La cerámica de pasta roja, la tradicional materia prima utilizada en España, se está quedando fuera del mercado. Según explican desde el Grupo Halcón, uno de los fabricantes que ha recurrido a un ERE, resulta mucho más difícil repercutir al alza los precios de este tipo de cerámica, al ser considerado como de menor valor en el mercado.

El gas es también la energía básica para producir la tierra atomizada, la mezcla de arcilla y otros minerales que se introduce en los hornos. El coste para lograr una tonelada de atomizado se ha multiplicado por 10 en un año según los cálculos de Pamesa, el mayor productor azulejero tanto de España como de Europa. Por eso ante los fabricantes prefieren concentrarse en pasta blanca y porcelánico, que les permiten precios más altos.

A la espera del Gobierno

Después de un año con subidas continuas y ante un invierno lleno de incertidumbre en Europa, los azulejeros han elevado el tono de sus reivindicaciones ante el Gobierno. El Ejecutivo ha vendido como una muestra de apoyo la inclusión de la cogeneración dentro del mecanismo de topado del gas, pero para los empresarios no es la solución.

Por ello reclaman ayudas directas muy superiores a los 400.000 euros fijados por el Gobierno, como las que ya permite la Comisión Europea para las empresas más afectadas que pueden ir de 2 a 50 millones y se aplican en Portugal, Polonia o Chequia. También reclaman bonificaciones y créditos fiscales como los que reciben sus rivales italianos, de hasta el 40% de la diferencia del precio del gas.

Los efectos en las empresas

Pamesa: El grupo de Fernando Roig ha focalizado sus ajustes en las plantas incluidas en la compra de Azuliber en 2021. Además del cierre de Alcorense con 78 empleos, mantiene un Erte para 117 empleos en su atomizadora procedente de esa misma adquisición. 

Todagres: Después de varios años en pérdidas y que los actuales costes gasistas hagan inviable la llegada de compradores, el Grupo Fuertes ha optado por cerrar la histórica marca, con 158 empleos. 

Halcón: Desde la entrada del inversor estadounidense Falcon, el grupo ha ascendido hasta convertirse en el tercer fabricante español por volumen con adquisiciones como la de los activos de Cicogres. Con 5 plantas, ahora plantea un ERE para 185 empleos de sus 900 trabajadores y reducir las líneas de pasta roja.

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Comentarios 4

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Emprendiendo
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Anda, como les gusta a los empresarios el rescate público cuando las cosas van mal. Pagar impuestos ya tal.

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#1
JuanSinMiedo
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Una de las principales industrias de España, únanlo a la Agricultura, y el Turismo, siendo este último el único que de momento se salva del DESASTRE.

Como me recuerda esto, al 2008, y aún hay que ver a las ministras y al NARCISO EGOCÉNTRICO, posar con grandes sonrisas.

Y es lógico, ellos viven como nunca.

Puntuación 8
#2
Manu
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El gas, la luz, el combustible...., no le afecta a la administración, ahí no hay ajustes ni erte's, ni Ere's.

Puntuación 9
#3
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Si esto les ocurre a los grandes grupos empresariales como los del señor Roig, que pasa con los autónomos, las micro Pymes o las Pymes de menos de 10 o 20 trabajadores que no pueden repercutir el aumento de la inflación en sus precios de venta o pierden su clientela. Ya se sabe lo que hay, ser empresario es un royo y ser funcionario es un chollo. Los nuevos parados que se preparen para hacer una oposición. O también cabe la posibilidad que la ministra del Paro, Yolanda Díaz Pérez, coloque a todos los despedidos de las azulejeras en su ministerio y que implante la novedosa semana laboral de 20 horas a sus propios funcionarios. Así reparte equitativamente el trabajo y todos contentos. La solución para resolverles la vida a los parados que van a venir es hacerles funcionarios con unos cursillos de adaptación y aquí no pasa nada.

Puntuación 1
#4