Firmas

El fiasco histórico de reducir el mercado a solo tres 'telecos'

  • Siempre surge un operador alternativo para ocupar la vacante
  • Salvo Telefónica, el resto de las 'telecos' analizan comprarse
  • París y Londres decidirán la consolidación del sector en España
Margrethe Vestager, comisaria europea de Competencia.

Los principales operadores de telecomunicaciones españoles se ponen de acuerdo en muy pocas cosas, pero cuando lo consiguen pueden ser tenaces hasta el agotamiento. Entre las cuestiones que todos suscriben destacan dos clamores recurrentes: la excesiva presión fiscal del sector y el deseo de reducir el mercado, donde tres son compañía y cuatro, multitud.

Sobre las cuitas tributarias, está demostrado la esterilidad del empeño por suprimir o rebajar las tasas sectoriales, con el desdén de los gobiernos de los distintos colores. Sobre el runrún de la consolidación del mercado, parece evidente que los grandes del negocio sueñan con repartirse la tarta entre muy pocos, sin la presencia de un cuarto operador que incomode a los establecidos. Se dice, y es verdad, que solo las compañías fuertes pueden asumir las exigentes inversiones de la sociedad hiperconectada y del metaverso que se avecina. Pero también es cierto que los mercados de la telefonía y la conectividad deben desarrollar su actividad en entornos no excluyentes, con reguladores nacionales y europeos que velen por la higiene y salud del conjunto del ecosistema. Es decir, cuando llegue el momento de la consolidación y se muevan las fichas, solo entonces se apreciará quién gana o pierde la partida. Pero en este trajín de movimientos, un árbitro estará obligado a intervenir con los remedios que juzgue para intentar compensar los posibles desequilibrios.

Antes de la hipotética desaparición del cuarto operador, la CNMC o Bruselas tendría el mandato de bascular el tablero de juego para que un alternativo ocupe el puesto vacante. Eso ocurrió en 2014, cuando Vodafone España engulló Ono por 7.200 millones de euros, y un año después hizo lo propio Orange con Jazztel, con un precio de 3.360 millones de euros. MásMóvil sacó tajada de la última operación, con 720.000 activos de fibra de Orange y precios mayoristas preferenciales, lo que le permitió crecer como nunca hubiera podido sin esa ayuda. Y eso ya ocurrió con Margrethe Vestager de comisaria de Competencia, actual responsable del ramo.

En los anteriores casos no se eliminó al cuarto de la fila, sino que corrió el escalafón para el ascenso del siguiente en el ranking. Apenas dos años después de la compra, la situación volvió a la casilla de salida, con cuatro operadores de nuevo en la brega. Y la historia tiene todos los visos de repetirse si la compañía que lidera Meinrad Spenger se casa con Vodafone o con Orange. Y también si los británicos y franceses celebran nupcias entre ellos. Siempre habrá compensaciones (remedios) que bendecirán al siguiente de la lista para que pronto irrumpa otro nuevo jugador para bajar precios y animar la fiesta. Con semejantes precedentes, los dueños de Digi deberían frotarse las manos en espera de acontecimientos ajenos.

"Desaparece el cuarto operador y, dos años después, el mercado regresa a la casilla de salida por los 'remedios' de los reguladores"

Sobre el ruido de compras en el mercado español, la diversidad de fuentes consultadas por este periódico consideran que la aparente efervescencia actual no corresponde por ahora con la realidad. Si bien todos los grandes operadores hacen cuentas para crecer a golpe de talonario o de fusión de activos, la cosa aún está muy fría. No parece que vaya a producirse ninguna transacción en el corto plazo. Además, las decisiones se tomarán en París y Londres, plazas muy alejadas de las prisas que estos días se presuponen en España.

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