Especial Tecnología y Startups

Correr a la pata coja la carrera tecnológica

  • España es el sexto país de Europa que más invierte en tecnología, lejos del podio
Foto: Archivo.

La carrera por la tecnología determinará qué países controlarán el panorama económico mundial en las próximas décadas. La guerra arancelararia abierta por el presidente Donald Trump contra China pretende contrarrestar el retraso que los americanos acumulan en algunas tecnologías como el 5G.

España está lejos de alcanzar ese podio tecnológico. Pero, en 2019, se mantuvo como el sexto país europeo que más invierte en tecnología, con alrededor de 1.200 millones, según el último estudio del grupo Atómico. Esto nos colocaría en el Top 10 de Europa.

Somos el tercer país europeo que atrae más fondos para startups dedicadas al mundo del transporte. Prueba de ello es la existencia de empresas con sello español como Cabify o Glovo. Según el informe, en nuestro país se da una de las mejores combinaciones entre innovación e investigación de la comunidad científica a la hora de desarrollar productos.

La mala noticia es que es el único país en el que la inversión no creció en el ejercicio, frente al 39% de incremento registrado por término medio en Europa. Además, es el de menor densidad de desarrolladores e investigadores. En este último caso, solo tres de cada mil españoles se dedica a la investigación.

En España es el único país eurpeo en el que la inversión no creció en el ejercicio, frente al 39% de incremento registrado por término medio en Europa

El reciente informe de Pisa situó a nuestro país también a la cola en matemáticas, una de las materias esenciales para el desarrollo de las nuevas tecnologías.

La combinanción de una educación deficitaria en esta materia con un tejido industrial excesivamente atomizado plantea un interesante interrogante de futuro. ¿Estamos condenados a ir por detrás de los grandes países, que cuentan con empresas de tamaño medio mayor, con presupuestos para investigar?

Teniendo en cuenta que el sector privado es el motor de la innovación, con más de la mitad de la inversión en I+D+I, el tamaño es un hándicap importante. Otro es la financiación. Aunque los tipos de interés están en cero, los bancos son muy reacios a financiar proyectos de resultados dudosos y más entre sociedades con falta de músculo financiero.

Hasta que se produzca la transformación podemos asistir a la pérdida de cientos de miles de empleos por la automatización

Existe un problema añadido: el empleo. La mayoría de los estudiosos aseguran que el mundo se enfrenta a un cambio similar al experimentado durante la revolución industrial. Como en aquella ocasión, el trabajo sufrirá una intensa transformación. El número de empleados, probablemente, sea similar, pero no la cualificación necesaria.

Como ocurre con la transición ecológica, hasta que se produzca la transformación podemos asistir a la pérdida de cientos de miles de empleos por la automatización y la inteligencia artificial aplicada en actividades administrativas, que en la actualidad son desarrolladas por el ser humano.

No hay más que echar un vistazo al sector bancario o acudir a una oficina para confirmar los cambios profundos que experimentan. Además, los modelos de negocio se verán cambiados, por la sustitución de la venta de productos por soluciones integradas y financiadas, ofrecidas por unas pocas compañías, que dominan los mercados globales. Es como correr la carrera tecnológica a la pata coja.

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