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Especial Recuperación Económica

El sector de la energía se dirige hacia una 'transición verde' que será clave

  • La 'transición verde' requiere un tejido industrial robusto.
  • El sector de la energía está desempeñando un papel fundamental en la respuesta global a la crisis del Covid-19 a la vez que la pandemia ha acelerado cambios.

El energético es un sector esencial y crítico para la economía del país. En el Club Español de la Energía hacen hincapié en que, desde el primer momento y durante esta crisis causada por el Covid-19, está funcionando con normalidad, ofreciendo un suministro de calidad y sin interrupciones. Sus responsables recuerdan que se han puesto en marcha iniciativas para apoyar a sus clientes, como es el caso de las moratorias para aquellos más vulnerables.

"Dentro del sector energético, contamos con un elevado nivel de conocimiento, actores relevantes públicos y privados, empresas muy diversas, con un gran efecto tractor, y recursos humanos muy bien preparados. Las compañías tienen el potencial inversor que puede facilitar la reactivación económica y la creación de empleo", indican. Su conclusión es que el sector energético posee capacidad para liderar los cambios, cuenta con empresas muy preparadas, bien posicionadas a nivel europeo e internacional y con un capital humano con un gran conocimiento.

Eso sí, para afrontar la crisis, se requerirá de unos planes de reconstrucción de una magnitud sin precedentes, que podrían convertirse en una oportunidad para transformar nuestra economía, haciéndola más moderna y más sólida, más internacionalizada y más competitiva.

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, que guiará la ejecución de 72.000 millones de euros de fondos europeos hasta 2023, recién presentado por el Gobierno busca una nueva modernización de España. Se inspira en la Agenda 2030, en la Agenda del Cambio y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Presta especial atención a la transición ecológica, en la que tiene mucho que aportar el sector de la energía. De hecho, uno de los principios sobre los que se asienta es la España verde.

Apostar por las energías limpias y descarbonizar la economía es vital para salir de la crisis causada por el Covid-19

La inversión verde representa más del 37% del total del Plan. En concreto, a la "transición energética justa e inclusiva" se destinará el 9% de los recursos. "Lideramos el mercado fotovoltaico a nivel europeo en esta transición hacia energías limpias. Lideramos el mercado fotovoltaico a nivel europeo. Somos el segundo país europeo que más energía eólica ha instalado", subrayó Pedro Sánchez en su presentación, el pasado 7 de octubre. Aseguró que "aceleraremos la transformación a gran escala de nuestro sistema energético para alcanzar un sistema 100% renovable, y por tanto limpio en 2050".

Toda la industria y todos sus actores, de acuerdo con las declaraciones del Club Español de la Energía, están alineados hacia el objetivo de neutralidad de emisiones; conscientes de que supone la principal palanca para reactivar una economía sostenible y duradera, tal y como señala el Green Deal Europeo o el Plan de Recuperación Económica de la Unión Europea.

No hay una solución única

Las diferentes empresas de la energía dejan claro que es necesario un gran impulso a la industria para reactivar la economía española y que hay que ponerse con ello ya. No hay una solución única, sino muchas. Apostar por las energías limpias y descarbonizar la economía es clave para salir de la crisis originada por la pandemia del coronavirus. "La descarbonización debe estar basada en nuestras capacidades industriales y tecnológicas. Y España ha demostrado que puede hacerse: desde el año 2005 hasta 2019, el país ha reducido sus emisiones de CO2 en un 29,3%", dijo en septiembre Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.

"Debe ser una descarbonización además que apueste por todas las tecnologías", insistió. La generación de electricidad renovable, tanto fotovoltaica como eólica, es parte de la solución en la descarbonización.

El 30% de las inversiones que Repsol ha realizado en 2020 se ha destinado a iniciativas bajas en carbono, especialmente a la generación renovable. Tomando a esta empresa como ejemplo; sus cinco grandes centros industriales en España ?ubicados en Puertollano (Ciudad Real), Cartagena (Región de Murcia), Petronor (Bilbao), A Coruña y Tarragona? son importantísimos para las economías locales y regionales, y facilitan el anclaje de la población, a través de empleos estables. La experiencia de Repsol demuestra que, por cada empleo directo que se crea en uno de sus centros industriales, otros cuatro se generan en la industria auxiliar, en servicios tercerizados u obra, dinamizando las economías cercanas.

Otra compañía que confía en que la electrificación y la economía verde actuarán como palancas de cambio en el mundo postCovid es Iberdrola. Por ello, ha acelerado sus inversiones en el ejercicio actual, con el objetivo de contribuir a la reactivación de la actividad económica y a la generación de empleo, que se elevarán a una cifra récord de 10.000 millones de euros, el doble de lo invertido en los últimos cinco años.

Destaca su apuesta por proyectos renovables, como redes inteligentes y otros ámbitos. En pleno mes de abril; Iberdrola puso en marcha la mayor planta fotovoltaica de Europa (Núñez de Balboa, en Extremadura), el parque eólico Cavar en Navarra (uno de los más grandes desarrollados por Iberdrola en los últimos años) y el parque eólico marino East Anglia ONE, la mayor instalación eólica de su historia.

En Iberdrola puntualizan que la inversión en la economía verde no tiene sólo que ver con energía, sino que presenta grandes ventajas estructurales por su carácter transversal. Entre ellas; la mejora de la competitividad económica, de la balanza de pagos, la reducción de emisiones y contaminación y el importante efecto tractor en la industria y el empleo en sectores como la construcción, la fabricación de bienes de equipo, servicios de ingeniería o la máquina herramienta, con impacto particularmente positivo en la llamada España vaciada. Todo ello sin poner presión en las cuentas públicas.

Para atraer la inversión privada, "es necesario disponer de una política energética clara y una regulación incentivadora". Estamos viendo avances positivos, como la Estrategia de Descarbonización a 2050 o el Plan Nacional de Energía y Clima, que permiten a las empresas disponer de una hoja de ruta para movilizar sus inversiones y generar empleos en nuestro país.

La transición energética no se debe retrasar. Es tanto una urgencia climática como económica

Juan Virgilio Márquez, CEO de la Asociación Empresarial Eólica (AEE), comenta que, desde el inicio de la crisis sanitaria, "el sector eólico ha mantenido el ritmo de fabricación y de instalación de los nuevos parques, así como el mantenimiento de los ya existentes en calidad de servicio esencial". Matiza que producen el 20% de la electricidad que consumimos en España.

"Nuestra prioridad es conseguir mantener el ritmo de la actividad manufacturera, tanto en lo referente al mercado nacional como para la exportación, así como de construcción de parques eólicos y de tramitación administrativa de la forma más ágil porque significa ayudar a recuperar la economía del país. El de la reactivación económica es un reto compartido por cada uno de los sectores industriales y el eólico asume su responsabilidad. Contamos con las empresas, las personas, el know-how y la capacidad de atraer inversiones", certifica. A su entender, "la eólica es uno de los vehículos para reactivar la economía en el corto plazo, pero también para ganar fortaleza en el futuro". Para él, hay dos factores fundamentales para mantener la actividad del sector. Uno es "obtener visibilidad a largo plazo", mientras que el otro es "generar confianza a los inversores".

El sector continuará con su actividad e inversiones ya que la instalación de los 2.300 MW eólicos anuales contemplados en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 (PNIEC) en todo el territorio nacional garantizará una demanda en la cadena de valor del sector eólico, favoreciendo la estabilidad y el crecimiento del empleo. Sólo en el sector industrial eólico, más de 8.000 trabajadores en más de 225 centros de fabricación tienen asegurada carga de trabajo de forma estable.

Por su parte, José Donoso, director general de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), expone que el suyo es un sector muy heterogéneo. Por un lado, están las grandes plantas en suelo. Por otro lado, el autoconsumo.

"El impacto que ha tenido el Covid-19 en el sector ha sido desigual. En el caso de las grandes plantas en suelo, ha habido retrasos, no muy significativos, debido a los retrasos en las tramitaciones administrativas, por el teletrabajo y por las medidas de distanciamiento social. Pero realmente no ha habido ningún impacto significativo. Lo único es que, proyectos que se iban a conectar este año, seguramente no se conectarán hasta el año próximo. Esto hay que destacarlo porque es un sector en el que se puede apostar para la salida de la crisis. Y aquí hay una certeza en la ejecución de las inversiones", manifiesta. Añade que no requieren de capital público. "Sí se necesita, quizá, una simplificación administrativa, o más bien una racionalización administrativa. No se trata de hacer unas tramitaciones administrativas más laxas, sino más racionales", opina. Han propuesto reducir a la mirar el plazo de estas tramitaciones "para poder generar trabajo y riqueza lo antes posible".

Donoso incide en que una de las ventajas de su sector es que produce una energía eléctrica barata, "más barata que la media, con lo cual está abaratando el consumo de energía del resto de la industria y, por tanto, dotándola de competitividad añadida". Al reducir el coste de la industria en general, consigues que el sector industrial español gane competitividad.

El autoconsumo, en la pequeña y mediana industria, se ha visto afectado. Se han pospuesto, incluso cancelado, inversiones. En cambio, el sector doméstico está creciendo debido a las desgravaciones fiscales existentes en muchos municipios y a que el Covid-19 ha supuesto que haya familias que han ahorrado dinero, al no irse de vacaciones o no gastarlo en ocio. "El precio de una instalación de autoconsumo está en torno a 4.000 euros. Todo esto, unido a que la gente ha tenido más tiempo para pensar en hacer proyectos en casa, ha hecho que el sector doméstico se incremente por encima de nuestras previsiones", revela.

En general, España "tiene ventaja competitiva" en una tecnología de producción de energía como es la fotovoltaica. Tenemos recurso solar y terreno. No sólo vamos a tener una "energía limpia", sino que va a ser "barata". Lo que pide es fortalecer el propio sector industrial fotovoltaico español. Hay un "escenario muy alentador", con unas inversiones que superarán los 60.000 millones en la presente década en energías renovables, unas 20.000-25.000 en fotovoltaicas.

Ernesto Macías, director general de SOLARWATT España, asevera que, "dentro del amplio sector fotovoltaico, la actividad del autoconsumo industrial, comercial y residencial está generando empleos directos en ingeniería e instalación de los sistemas e indirectos en industrias suministradoras de los numerosos materiales necesarios para la construcción de las instalaciones".

Con todo; la eficiencia energética, el impulso de las renovables, la electrificación, la digitalización, la economía circular, el hidrógeno, los biocombustibles avanzados y el aumento de la resiliencia del sector de la energía son algunas de las soluciones propuestas desde numerosos ámbitos para lograr la reactivación económica. Así, será primordial desarrollar proyectos que contribuyan a la descarbonización de la economía, al refuerzo de la economía circular y a la garantía de suministro energético. Ya lo avisa Márquez, "la transición energética no se debe retrasar porque además de ser una urgencia climática también lo es económica".

Un 'Plan de Recuperación Sostenible' a nivel internacional

También marcará al sector de la energía en la revitalización económica el Plan de Recuperación Sostenible que dio a conocer este verano la Agencia Internacional de la Energía (AIE), en colaboración con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Dicho plan, para el que se requeriría un billón de dólares anual durante los próximos tres años, de 2021 a 2023, se centra en medidas dirigidas a revitalizar las economías, impulsar el empleo y hacer que los sistemas de energía sean más limpios y resilientes.

Abarca seis sectores clave: electricidad, transporte, industria, edificios, combustibles y tecnologías emergentes bajas en carbono. A favor en esta ocasión, en comparación con la crisis económica anterior de 2008, el que los costos de las principales tecnologías de energía limpia, como la eólica y la solar fotovoltaica, son mucho más bajos, y algunas tecnologías emergentes, como las baterías y el hidrógeno, están listas para ser implementadas gradualmente.

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