Energía

Europa intenta evitar la 'invasión' de China mientras que Portugal abre la puerta de par en par

  • Bruselas está trabajando en un mecanismo para vigilar la inversión china
  • Portugal mantiene una relación larga y estrecha con el gigante asiático
  • Costa asegura que "las cosas han ido bien con China", no habrá trabas
Foto de Dreamstime

Mientras que la Unión Europea y EEUU están cada vez más preocupados por los flujos de capitales (en forma de inversión directa) que llegan desde China, la reacción de Portugal ante la posible OPA del gigante estatal China Three Gorges (GTC) desentona y rompe cualquier esfuerzo de la UE para evitar la 'invasión' económica del gigante asiático. Las divergencias dentro de Europa plantean un serio problema para poner en marcha las fórmulas que quiere implementar la UE como bloque, que tienen como objetivo evitar que China se establezca en sectores estratégicos, transferir conocimientos clave a sus empresas y terminar controlando dichos segmentos de la economía.

Esta falta de entendimiento se ha podido ver recientemente en el caso EDP. El primer ministro de Portugal, António Costa, se ha mostrado absolutamente abierto a recibir la inversión extranjera directa de Pekín aunque ello suponga perder el control de una empresa emblemática. Costa ve con buenos ojos que el mayor grupo de energía renovable de China quiera hacerse con el control de EDP-Energias de Portugal, el mayor grupo eléctrico del país. Una empresa clave y en un sector clave.

Costa destacó tras conocerse la operación que el Gobierno luso no tiene "ninguna reserva que oponer a la operación... el mercado decidirá. China Three Gorges es desde hace muchos años accionista de referencia de EDP y no tenemos reservas, las cosas han ido bien", según explicó el primer ministro a la prensa portuguesa. 

De este modo, se están desarrollando unos lazos muy estrechos entre las autoridades en Lisboa y las de Pekín. Mientras que otras naciones de la Unión Europea no están tan dispuestas a permitir la entrada de capital chino en las grandes empresas. Países que van desde Italia hasta Bulgaria han mostrado su preocupación por los 318.000 millones de dólares que China ha invertido en Europa en los últimos 10 años.

España sospecha de la operación

España también ha mostrado sus reservas sobre este movimiento. El ministro de Energía, Álvaro Nadal, afirmó el jueves pasado que estaban estudiando "con mucho detenimiento" la oferta pública de adquisición de la firma China. Nadal explicó que esta oferta no era "habitual" porque no es de una empresa privada o de un fondo de inversión, sino que es el "Estado chino" el que quiere comprar una empresa estratégica en Europa. "Tenemos que mirar con mucho cuidado todas las implicaciones... la operación tendría una dimensión europea", señala el ministro.

Para completarse este movimiento, la firma china necesita completar un proceso regulatorio en el que tendrá que obtener la aprobación de los reguladores portugueses, españoles y estadounidenses, dado el tamaño y la exposición de EDP a esos países.  

Italia es otro de los países que reclama un control más estricto "porque creemos que el comercio debe ser leal y la inversión debe ser productiva", declaró en entrevista Sandro Gozi, subsecretario de asuntos europeos de Italia.

"Debemos evaluar si la inversión de países de fuera de la UE busca hacer negocios, promover el crecimiento, crear empleo en Europa o si sólo apunta a adquirir y luego llevarse de Europa el know-how (transferencia de tecnología y conocimientos) de nuestras empresas", destaca el experto.

¿Un caballero blanco?

Desde la agencia Reuters creen que tendría sentido que algún grupo europeo saliese al rescate, un caballero blanco que podría ser Gas Natural o la francesa Engie. No obstante, ninguna firma europea lo va a tener fácil para ganar una batalla con una empresa estatal del gigante asiático.

China tiene pensado intervenir de forma sistemática en los mercados más avanzados para beneficiar y facilitar el dominio de las empresas de su país frente a las extranjeras. Aunque resulte paradójico, las firmas de los países 'invadidos' son ahora mismo las que proveen la mayor parte de los bienes de alta tecnología que van a impulsar el gran salto económico de China.

Esto se puede ver en el funcionamiento de la industria inteligente así como entras industrias de alta tecnología. En esencia, Made in China 2025 tiene como objetivo la sustitución total: China busca reemplazar de forma gradual a los competidores extranjeros por la tecnología fabricada en casa y preparar el terreno para que las empresas tecnológicas chinas entren en los mercados internacionales, según señalan los expertos del think tank MERICS.

La relación entre Portugal y China...

"Para entender esta postura, tenemos que remontarnos a los años de la crisis", explica Antonio Barroso, vicedirector de investigación de Teneo Intelligence en Londres a la agencia Bloomberg. "El gobierno estaba bajo presión para vender activos estatales y sumar ingresos. El dinero chino era sin duda la opción más atractiva. Eso abrió la oportunidad de labrar futuras inversiones".

Durante la crisis de deuda soberana en la Eurozona 2011, el gobierno de Pekín ayudó a Portugal con grandes inversiones que estrecharon los lazos entre ambos países. China se ha convertido en el mayor inversor extranjero del país. El 2011 aprovechó el bajo precio de unos activos que habían sido vapuleados por la crisis. Ahora, se especula con que Portugal se esté convirtiendo en el puente de entrada hacia Europa, sobre todo si la regulación europea se endurece en el futuro.

Además, muchos ciudadanos con un elevado patrimonio se están marchando a vivir a Portugal aprovechando la conocida 'visa de oro'. Este tipo de licencia permite a los extranjeros vivir legalmente en Portugal a cambio de que compren una propiedad de 500.000 euros o más.

...viene de lejos

Las buenas relaciones entre Portugal y China vienen de lejos. Poco después de que el legendario explorador Vasco da Gama alcanzase la India inaugurando una potente ruta comercial entre Europa y Asia, comenzaron las relaciones entre ambos países. Portugal desarrolló rutas comerciales en el siglo XVI aprovechando su presencia y dominio de Macao. Desde esta región en la que se establecieron comerciantes portugueses comenzó la intensa relación entre Portugal y China. Resulta importante recordar que Macao se transfirió pacíficamente a China en 1999.

China Three Gorges adquirió su primera participación en EDP en 2011, después que Portugal solicitara el rescate al Fondo Monetario Internacional y a la UE, y ahora posee el 23%. Su oferta en efectivo por el resto de EDP le daría a Three Gorges una extensa red de distribución eléctrica en Portugal y España, así como proyectos eólicos e hidroeléctricos en Brasil y EEUU.

El acuerdo se inscribe en una ola de inversiones de empresas chinas en las economías occidentales, que tienen como objetivo incrementar sus beneficios y adquirir conocimientos fundamentales en industrias estratégicas. Italia y sus aliados están presionando para que se inspeccionen más estrictamente las inversiones de China y para que las empresas europeas que quieran trabajar en China tengan un mayor acceso y facilidades para invertir en el país.

Un puente más entre China y Portugal

Para Portugal, el acuerdo por EDP sumaría una capa más a una relación que de cualquier forma viene creciendo. Como parte del rescate, State Grid of China compró una participación en la distribuidora de electricidad de Portugal, REN-Redes Energéticas Nacionais. La china Fosun Group es la principal inversora en la entidad bancaria Banco Comercial Português y controla la empresa de seguros Fidelidade y la operadora de hospitales Luz Saúde.

Además, China queda lo suficiente lejos (geográficamente) como para despertar las sospechas que suscitan inversores más cercanos. Es más probable que Three Gorges siga dejando que EDP opere de forma independiente. Si una concesionaria europea de energía eléctrica comprara EDP, habría una integración total, con todos los recortes de gastos y pérdidas de empleos que eso implica.

Costa planea recibir la visita del presidente de China, Xi Jinping, este año. "Tenemos una buena experiencia con la inversión extranjera, lo que incluye inversiones de China", según aseguraba el primer ministro el mes pasado. "Somos un país europeo, pero tenemos mucha experiencia en la globalización desde hace siglos".

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