Energía

España y otros 14 países presionan a Bruselas para limitar el precio a todas las importaciones de gas

  • Sin embargo, socios como Alemania y Países Bajos se mantienen escépticos
La vicepresidenta Ribera en una reuni?n con los ministros de Energ?a en Bruselas. Foto: Consejo Europeo.
Bruselas

"El tope al precio del gas que se ha solicitado desde los inicios de la crisis por un creciente número de países es la medida que ayudará a todos los estados miembros a mitigar la presión de la inflación", dice el borrador de una carta dirigida a la Comisaria de Energía, Kadri Simson, a la que ha tenido acceso El Economista. La misiva está escrita a iniciativa de Bélgica y firmada también por España. En total, son 15 ministros de Energía los que firman la petición aunque todavía faltan algunos detalles por cerrar.

Así pues, crece la presión sobre el ejecutivo comunitario para que proponga esta medida antes del viernes, cuando los ministros de Energía se reúnen de manera extraordinaria en Bruselas con el objetivo de adoptar las medidas de emergencia necesarias para hacer frente a los precios disparados de la energía en toda Europa. Los firmantes son: Bélgica, España, Italia, Grecia, Portugal, Eslovaquia, Eslovenia, Bulgaria, Rumanía, Polonia, Malta, Lituania, Letonia, Croacia, Francia . 

"El tope debería aplicarse a todas las transacciones de gas, no limitarlo a las importaciones de ciertas jurisdicciones específicas", puntualiza la misiva. Este es justamente uno de los problemas para impulsar esta iniciativa. Algunos países son partidarios de aplicar un tope solo al precio del gas ruso, mientras que los firmantes creen que debe implementarse a todas las compras del gas.

La oposición todavía es significativa

Entre los escépticos, como Países Bajos o Dinamarca, una de las preocupaciones es que un tope al precio provoque un aumento de la demanda que ponga en riesgo el suministro en momentos de alta necesidad. La carta, sin embargo, apunta a que la medida puede "diseñarse" de manera que se garantice la seguridad de suministro y el libre flujo de gas en Europa, a la vez que conseguir la reducción de la demanda.

Sin embargo, la oposición todavía tiene peso, pues  Alemania no firma la misiva. El tema se debatirá inevitablemente entre embajadores de la UE antes de la reunión del viernes y si la Comisión decide no escuchar la petición, los ministros también serán libres de poner el tema sobre la mesa aunque el consenso está de momento en las otras medidas impulsadas hasta ahora por la Comisión.

El plan de emergencia, modificado estos últimos días para incluir la flexibilidad que la mayoría pedían, se centra en recortar los beneficios de las energéticas, ya sea por la vía de un límite a los beneficios extraordinarios de las energéticas que producen con energías baratas o de un impuesto a las que producen con combustibles fósiles. Bruselas también apuesta por una reducción del consumo de gas que sea obligatoria en un 5% en horas punta y del 10% a nivel global.

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